Colombia conmemora el Día del Reciclador

El 1 de marzo no es una fecha cualquiera en el calendario ambiental de Colombia y el mundo. Detrás de la celebración del Día Mundial del Reciclador se esconde una historia de dolor que se transformó en un movimiento global por la reivindicación de los derechos humanos y la protección del planeta. El origen de esta efeméride se remonta a 1992, en Barranquilla, cuando se descubrió el brutal asesinato de 10 recicladores de oficio dentro de la Universidad Libre, cuyos cuerpos fueron comercializados para investigaciones médicas y tráfico de órganos. Este hecho atroz impulsó la creación de la Ley 511 de 1999, que estableció formalmente el Día Nacional del Reciclador y del Reciclaje, y más tarde, en 2008, la fecha se internacionalizó durante el Encuentro Internacional de Recicladores en Bogotá.

Hoy, la labor del reciclador es definida como el pilar fundamental de la economía circular. Son considerados “héroes anónimos” que, a través de la recuperación de materiales, extienden la vida útil de los rellenos sanitarios y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, a pesar de su importancia vital para la salud pública y la sostenibilidad, estos trabajadores enfrentan desafíos sistemáticos: condiciones laborales precarias, falta de reconocimiento social, ingresos volátiles y barreras para su formalización.

Liderazgo y el desperdicio

Pereira por un lado ha sido catalogada como una de las cinco capitales que más promueven el reciclaje en Colombia. Este reconocimiento se debe, en gran medida, a iniciativas como el concurso “Ecobarrios”, que desde 2020 ha fomentado la cultura de la separación en la fuente en cientos de comunidades y veredas, fortaleciendo el vínculo entre los ciudadanos y las organizaciones de recicladores.

No obstante, en la capital risaraldense se vierten diariamente alrededor de 500 toneladas de residuos sólidos en el relleno sanitario La Glorita. Lo alarmante es que más del 70% de estos desechos son materiales aprovechables que, por la falta de una correcta separación en los hogares, terminan sepultados en las celdas del relleno, el cual también recibe basuras de otros 20 municipios de la región. Esta situación no es exclusiva de Pereira; en el ámbito nacional, Colombia genera unos 12 millones de toneladas de residuos al año, pero solo se logra reciclar efectivamente el 17%.

Labor de las asociaciones

Organizaciones como la Asociación Emaús agrupa a unas 40 personas, muchas de ellas madres cabeza de hogar y adultos mayores que encuentran en este oficio una oportunidad de sustento ante las dificultades del mercado laboral convencional. Su labor diaria consiste en recolectar madera, papel, metales y plásticos que luego son clasificados en sus centros de acopio.

Un ejemplo del impacto de esta labor es el tratamiento de la madera, la cual es transformada en muebles dentro de la misma asociación, o el papel y metal que se envían a plantas de transformación en Cali, Medellín o Bogotá. Además de Emaús, en la ciudad operan organizaciones como Redcicladores, Asopunto Verde, Vita Planet Entorno Limpio y Fundambienta, que han sido aliados estratégicos en la implementación de políticas ambientales locales.

Compromiso ciudadano

Para mejorar estos indicadores, el país ha adoptado herramientas legales y pedagógicas. La Ley 511 de 1999 no solo creó la condecoración al reciclador, sino que también ordenó al SENA diseñar programas de capacitación y al ICBF atender de manera especial a las madres recicladoras y sus hijos. Asimismo, desde 2021 rige un código de colores unificado para facilitar la labor de separación:

  • Blanco: Para residuos aprovechables como plástico, vidrio, metales, papel y cartón.
  • Verde: Para residuos orgánicos aprovechables (restos de comida, poda de césped).
  • Negro: Para residuos no aprovechables como papel higiénico, servilletas y cartones contaminados con comida.

A pesar de la claridad de esta norma, en Pereira todavía predomina el uso de bolsas negras donde se mezcla todo tipo de desechos, dificultando enormemente la labor del reciclador de oficio. Las autoridades locales recalcan que “pequeñas acciones generan cambios globales” y que el reciclaje ha pasado de ser una opción a una necesidad urgente para evitar crisis ambientales mayores.

Jornadas posconsumo 

En Pereira se lideran jornadas de recolección de residuos posconsumo. Estos eventos permiten que los ciudadanos dispongan correctamente de elementos peligrosos como bombillas, pilas, computadores, electrodomésticos, aceite de cocina usado y medicamentos vencidos. Puntos como la Plaza de Bolívar y la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) se convierten en centros de recepción gratuita para asegurar que estos materiales no contaminen el flujo de residuos comunes.

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