Recordando a Santiago García en Pereira

 A la capital de Risaralda vino con el grupo de teatro varias veces y yo me lo encontré al menos en dos. Se presentó en el barrio Providencia.

Javier Amaya*
Esta semana falleció en Bogotá a la edad de los 91 años el decano de la dramaturgia moderna en Colombia, el maestro Santiago García Pinzón nacido en 1928, ya retirado de las tablas por algún tiempo y soportando quebrantos crónicos de salud.

Conocí a Santiago García por allá en diciembre de 1975, cuando tomaba un curso en un centro de estudios en Bogotá y a un grupo de estudiantes de provincia, nos dieron alojamiento en los fríos camarotes que ocupaban los actores visitantes del teatro La Candelaria en el barrio del mismo nombre y que en esa fecha estaban vacíos.

Nos presentaron sin ninguna ceremonia y como tanta gente hablaba con él, estoy seguro que no retuvo ni mi nombre ni el de ninguno de nosotros en aquella ocasión. Al regreso de clases varias veces por semana, nos sentábamos discretamente y en completo silencio a presenciar los ensayos de la obra “Guadalupe, años sin cuenta” basada en la vida del guerrillero liberal llanero Guadalupe Salcedo en la década de los años 50, quien al igual que hoy los líderes sociales o los desmovilizados de las Farc murió a manos del ejército.

Su obra
Tal vez vimos la obra completa dos o tres veces, donde actuaba Santiago con breves diálogos y ambientaba la época, lenguaje y vestuario de manera mágica para transportar a toda la audiencia a los años de la dictadura de Rojas y cómo ese golpe de estado de 1953, pareció salvar a Colombia de una guerra civil peor que la que ya se vivía.

Terminada la obra el público aplaudía de pie por varios minutos y daba las gracias al grupo por dejarnos ver reflejados en el espejo de la violencia, de los gobiernos violentos y represivos que tendríamos en esas décadas. El de Turbay Ayala poco después, tal vez el peor de todos, quien tampoco dudó que los militares a su mando acosaran ilegalmente y trataran de enlodar al grupo, en particular a Patricia Ariza con falsos complots armados para derrocarlo.

La rutina teatral siempre terminaba con horas de conversación entre actores y público asistente que se congregaba en el patio colonial empedrado de La Candelaria, con música de guitarra de algún espontáneo, empanadas y sorbos de aguardiente o vino para las frías noches bogotanas en ese entonces.
Leo esta semana, que “Guadalupe, años sin cuenta” fue la obra colombiana de teatro más veces puesta en escena en todo el siglo XX. Alcanzaría el prestigioso premio cubano de La Casa de las Américas al teatro latinoamericano con méritos bien ganados.

Alumnos y amigos
Quienes fueron sus alumnos y amigos han compartido con la prensa, que Santiago García se distinguía por su sentido del humor y su irreverencia, donde todos sabían exactamente lo que pensaba. Esa forma de ver y sentir la vida se reflejaba en los diálogos y gestos de sus personajes y hacían que el público estallara en carcajadas contando nuestras propias miserias.

A Pereira Santiago vino con el grupo de teatro varias veces y yo me lo encontré al menos en dos. En la primera hacían una gira nacional con la obra Guadalupe y contra viento y marea trasladando actores, vestuario y elementos mínimos de escenario buscaban ir a los barrios a lo largo y ancho de la geografía colombiana.

Con la ayuda del profesor del Colegio Deogracias Jesús Bustamante, se presentaron en el salón de la junta comunal del Barrio Providencia sin cobrar un peso a los que fueron a verla y para muchos seguramente fue su primer encuentro en vivo con una obra de teatro. Daba gusto ver las caritas de los niños del barrio que se atropellaban por un lugar, alrededor de la pequeña tarima.

Volverían luego con “El Diálogo del Rebusque” de Quevedo en 1986 a una sala más cómoda y con mejor acústica del teatro Comfamiliar de Pereira a la que asistí. A la mañana siguiente coincidimos en el Aeropuerto Matecaña cuando Santiago García volvía a Bogotá y yo a mi casa.
Ya no lo vi más y se me hizo tarde para decirle: “Gracias maestro por todas las emociones y por la pedagogía de su teatro.
*www.javier-amaya.us

Maestro del teatro

Santiago García fue fundador del teatro El Búho en 1958 y luego fundaría junto a otros artistas como Patricia Ariza, Fernando Mendoza, Gustavo Angarita, Vicky Hernández, Francisco Martínez, Carlos José Reyes y otros amigos del arte, el 6 de junio de 1966 la denominada Casa de la Cultura que posteriormente se llamará teatro La Candelaria. Escribió varias obras teatrales de forma individual y otras de forma colectiva. Participó en el montaje de obras como Guadalupe, años sin cuenta, Diez días que estremecieron al mundo, Diálogo del rebusque, entre otras. Fue director invitado en México, Estados Unidos, Cuba y Costa Rica. Actuó en la película Milagro en Roma, con argumentos del escritor Gabriel García Márquez.

Estuvo vinculado con al menos 45 grandes producciones teatrales. Retirado de las tablas, se dedicó a la pintura. En marzo de 2012, fue declarado Embajador Mundial del Teatro por parte del Instituto Internacional del Teatro (ITI) de la Unesco. En 2019 Santiago García junto a Patricia Ariza y Carlos José Reyes recibió la Medalla al Mérito Cultural por sus aportes y legado al teatro colombiano. Le sobrevive Catalina García, su hija.

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