Seis de los 18 miembros de la junta de la Cámara de Comercio de Pereira presentaron renuncia a sus posiciones, dejando en evidencia la disputa tras el poder en esa entidad gremial
La decisión mayoritaria de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Pereira de ratificar al presidente ejecutivo de la entidad, Jorge Iván Ramírez Cadavid, no solo originó el retiro de la sesión que se cumplió el pasado miércoles, 24 de junio, sino que precipitó también la renuncia de seis de los 18 integrantes de ese órgano de dirección.
La Cámara de Comercio, tal como se define la propia entidad, es una entidad gremial y sin ánimo de lucro, encargada de llevar los Registro Públicos, una función que le fue delegada por el Estado, cuya junta directiva está integrada por nueve renglones, de los cuales seis corresponden al sector privado elegidos por votación de los comerciantes afiliados y tres son nombrados por la Presidencia de la República, para un total de 18.
En la actualidad ese organismo es presidido por Diego Alejandro Panesso, representante del sector privado, mientras que la presidencia ejecutiva es ejercida desde el período pasado por Jorge Iván Ramírez quien relevó a Mauricio Vega Lemus ante su retiro del cargo.
En febrero del año pasado, cuando asumieron los nuevos delegados del Presidente de la República, se propusieron “implantar políticas y fortalecer procesos y procedimientos en la entidad que fueran leales a los postulados de legalidad, emprendimiento y equidad apoyados en una cultura de buenas prácticas y procesos de gobierno corporativos”, tal como lo señalan en su carta de renuncia. Pero, a renglón seguido, advierten que “debido a la posición de fuerza impuesta por una mayoría que genera continuo disenso sin atender debate ni argumentación alguna y que impone decisiones que desde nuestra perspectiva le hacen daño a la entidad, nos vemos obligados a presentar denuncia colectiva como delegados el gobierno”.
Y aunque no lo se afirma abierta, uno de los objetivos que se habían trazado era el relevo de Ramírez Cadavid, lo que finalmente no se produjo desatando la renuncia colectiva de Juan Guillermo Ángel, Juan Carlos Grillo, Luis Fernando Ossa, Ramón Antonio Toro y Josué Roberto Caballero. Y a ellos se sumó uno de los voceros del sector privado, Carlos Alberto Reyes Velez, quien aseguró que: “no fue posible llegar a acuerdos y consensos y los objetivos trazados inicialmente en mi participación en la junta no se han podido materializar por la falta de consensos y una mayoría que decide por sí misma, lo que desde ese extremo consideran debe ser el manejo y el desarrollo de la actividad de la Cámara”.
Los renunciantes coinciden que lograron varios avances, entre ellos “mejorar las condiciones contractuales con el World Trade Center, revisar y moderar las pérdidas en el contrato de manejo del Centro de Convenciones, a generar esquemas colegiados de apoyo y control; la revisión de algunas cuentas de la entidad, iniciar el análisis de un código de ética y buen gobierno entre otras acciones colectivas que distan mucho de ser lo que algunos tratan de desvirtuar con acusaciones de índole personal”, según lo señala Juan Guillermo Ángel en su columna semanal “Escampavía” que publicó ayer en EL DIARIO.
Reitera, sin embargo, que el detonante de la renuncia está relacionado con la ratificación del actual presidente ejecutivo y, al respecto, señala: “la imposibilidad de lograr construir los consensos para garantizar la transparencia, en la obligación de atender lo que disponen los estatutos, a la negativa de una precaria mayoría para abrir a concursos públicos la selección del presidente ejecutivo, ante las prácticas tortuosas para eludir las normas vigentes y ocultar lo que ha ocurrido al interior de la entidad y para rematar ante la manera como el presidente de la junta impidió se cumpliera con la disposición estatutaria sobre al forma de designar al presidente ejecutivo”.
Lo cierto es que mientras algunos aseguran que en razón del retiro de estos miembros dicha junta ha quedado sin facultades decisorias, en todo escenario democrático priman las decisiones de las mayorías, así estas resulten contrarias al pensamiento de unos o a las intenciones de otros.



