Esta es quizás la única escultura del poeta Luis Carlos, autoría de Jorge Vélez Correa y perteneciente a la colección particular de Jaime Ochoa. Es en alto relieve y en una resina especial, tiene 17 centímetros de altura.
El pasado 26 de septiembre se cumplió un nuevo aniversario del natalicio del poeta de la tierra, cuya vida y obra es recordada en este texto. En esa fecha, en su honor, se conmemora el Día de la Pereiranidad
Jaime Ochoa Ochoa **
Don Luis Carlos nacido y criado en Pereira, no es solamente su poeta mayor, sino el de mayor recuerdo entre sus habitantes; es el símbolo con el cual la ciudad se muestra orgullosa ante el país, porque representa los más claros y altos ideales de nuestra identidad y el reflejo de su poesía nos cala dentro del alma y está inscrito con letras de oro en la memoria y el corazón de los pereiranos que hemos visto en él, el máximo resplandor de la poesía en la ciudad, y que representa las mejores formas de ser del ser pereirano. Su poema “Pereira”, musicalizado en ritmo de bambuco nos presenta los lemas que identifican la ciudad en el contexto nacional: “Porque a la ciudad el alma/ se la da Colombia entera,/ por derecho es pereirano/ todo el que a sus lares llega;/ y le abrigan, como ruana,/ los pliegues de su bandera,/ porque aquí no hay forasteros,/ ni Pereira tiene puertas”.
Su provincial poesía, plena de imágenes del pasado es una poesía que nos indica premonitoriamente el futuro. Es un POETA, así en mayúsculas, al que hay que descubrir, pues nos han mostrado el poeta de la arriería, las costumbres ‘paisas’ y las labores del campo. Esa es una pequeña y poco certera visión con la cual nos han engañado siempre. Luis Carlos González Mejía es el gran poeta antropológico, festivo, filosófico y sociológico, que con humor, –algunas veces-, clava unos puntillazos en la razón de sus lectores que todavía no lo alcanzamos a dimensionar en su manera de decir las cosas por su verdadero nombre, como nos plantea en “Maldita sea”. “Porque se volvió ciudad/ murió mi pueblo pequeño,/ el de calles empedradas,/ amplios portones abiertos,/ esquinas con nombre propio/ y Avemarías al viento,/ fiel retacito de Patria/ por cal y flores cubierto./ Inolvidable poblado,/ aluvión de hidalgo ancestro,/ donde tuvo la palabra/ exactitud de punteros, / y donde sus pobladores/ hicieron verdad sus sueños,/ sin odios para su gentes/ ni olvido para sus muertos./ Maldita sea la ciudad,/ astilla sucia de infierno,/ escuela de mala fe,/ de mafiosos y rateros/ que está corrompiendo sal/ y degollando recuerdos,/ porque se volvió ciudad,/ murió mi pueblo pequeño/”.
La poesía ofrece caminos, y don Luis Carlos nos da luces para ver la ciudad desde otra perspectiva, la del poeta crítico, que nos muestra realidades y nos invita a percibir el otro lado de la situación política y la realidad social, con poemas como: “Camino ladrón”. “En tizón de noche amarga/ me la robaste, camino”; “Harapos”. “Si fue mi lecho el andén,/ si fue mi cobija el viento/ y can sin mantel ni harina/ no tuve mesa ni asiento,/ ¿cómo quieren que no sienta/ lo que ahora estoy sintiendo/ cuando me esculpió la vida/ sólo un cruel reclamo hambriento?/ Si no conocí la luz/ que da la tiza al tablero/ y no dibujé mi nombre/ sobre el cielo de un cuaderno, ¿cómo quieren que no siga/ siendo error insatisfecho/ y acariciando el rencor,/ único afecto que tengo?/ Por la sórdida avaricia/ de la lana y el granero/ soy tan sólo un viejo-niño/ con odio como recuerdo,/ esperando el alba roja/ que, desde la infancia, espero/ como esperan los tres clavos/ el retorno del Maestro!; “Barrio pobre”. “Me duelen los barrios pobres/ con tenaz remordimiento/ y su presencia me muerde/ con afán de perro hambriento,/ porque enfermos de injusticia/ les negamos el remedio,/ ¿olvidando que sus gentes/ son, también, hermano nuestros./… “El niño del barrio pobre/ sueña, dormido y despierto, que de un monte ensangrentado/ viene un Judío descendiendo/ a tatuar a latigazos/ los mercaderes del templo./ Ojalá no llegue tarde,/ ¡quiera Dios que llegue a tiempo!”; “Piedra y cielo”. “Envidia siento de Dios/ que no siente como siento./ … “Envidia siento de Dios/ que no tiene sentimientos”; “Letra muerta”. “Yo también aborreciera/ si yo fuera vos, hermano…/ Extramuros de ciudad, garganta de llanto y barro/ conque canta la miseria/ su más miserable canto;/ grito reivindicador/ en sucia boca de harapos;/ -rabioso perro con hambre-/ el hambre arranca a pedazos/ la carne aterida y paria/ de niños mustios, descalzos,/ y es odio que sabe a sangre/ el odio del santo barrio”. Yo también aborreciera/ si yo fuera vos, hermano/…; “Soy colombiano”. “Soy como ustedes son: buen colombiano/ que teme el diablo y su moral practica;/ vota, pero no elige; orina en mica/ y asegura que “el rey no es soberano”/… Y moriré sin ver: buen presidente,/ buena la situación, mal aguardiente,/ ni la cosecha cafetera buena”.
Está el poeta romántico, un poeta desconocido por la inmensa mayoría, el que le cantó al amor, a la vida, a la muerte, temas esenciales de la poesía. Su libro Anhelos, pleno de romances, sonetos, décimas que se tornarán en anónimos y se vuelven universales porque el amor siempre toca las fibras más sensibles de las personas. “Sin título”. Solo cenizas? Tiempo consumido?/ Sándalo hecho carbón? Jardín en ruinas?/ Cielo sin sol? Degollación de espinas? Sed fatigada? Amanecer de olvido?…/ No, mi divino amor: fragancia, nido/ Fuga y calor de sedas femeninas,/ sabor de caramelo, golondrinas,/ besos, caricias, sueño compartido./ Grito que, amordazado y que discreto,/ guarda, con fiel unción, nuestro secreto/ con malicia de dicha que se niega./ Confidente que alienta nuestro anhelo/ dejando de ser sombra en tu desvelo,/ para ser ruego que en silencio, ruega”. Y esta maravilla de décima, como todas las que escribió: “Sin título”. “Nos hizo tan parecidos/ En el mismo molde Dios,/ que al mismo tiempo en los dos/ vibran los cinco sentidos./ Por males no presentidos/ hoy hemos sido asaltados,/ pero están equivocados/ si nos quieren dominar/ pues son “besos a cobrar/ los que no nos hemos dado”.
Las fototipias de Urbano Cañarte (Luis Carlos González M.) ? A control remoto, son bocetos que nos presentan el perfil de destacadas personalidades de la ciudad y nos retratan de forma preciosista, y a veces con humor, sus características. “La Pola”. “Siendo del sexo débil viste viril guerrera,/ botas con espolines, espada en la cintura,/ kepis condecorado y nervioso fulgura/ sobre sus magros hombros un par de charreteras./ En todos los desfiles, portando la bandera,/ es su presencia rara vagancia de escultura,/ y ese severo gesto de su marcial figura/ no lo tuvo Benito, ni Hitler, ni Mosquera./ Porta el apodo mártir de la Salavarrieta,/ soporta resignada la necedad inquieta/ de los chicos perversos que agobian al poblado./ Y dicen que al esposo, después del himeneo/ -como a mal estudiante privado del recreo-/ le dio, en lugar de besos, un cruel golpe de estado”.
Y para quienes estamos en deuda de conocer nuestro pasado, deseo recomendar la lectura de Retocando imágenes. 30 crónicas del Pereira antiguo y en 2ª. edición, con 33 crónicas, son un aporte muy valioso a las microhistorias de la ciudad, que forman la nueva Historia y nos ayudan a conocer lo que no vivimos y don Luis Carlos nos lo cuenta, con verdades no exentas de buen humor, que a pesar de dos ediciones, es un libro muy desconocido para la mayoría de nuestros conciudadanos.
Don Luis Carlos nació en Pereira el 26 de septiembre de 1908 y es ese día el Día de la Pereiranidad, que rinde tributo a los más importantes valores y sentimientos que convergen en la forma pereirana de ser de nuestros ciudadanos pereiranos y pereiranizados. Hoy es posible hacer una invitación a leer y entender la grandeza del poeta que hizo grande muestra ciudad, quien en su último poema escrito y leído, el día de su despedida, el 17 de agosto de 1985, dejó consignado: “Dios bendiga el aguardiente/ y el cariño pereirano”.
** Jaime Ochoa Ochoa.
Docente, investigador. Creador del Centro de Documentación y Museo del Eje Cafetero y de la página virtual La Biblioteca de Jaime Ochoa Ochoa; miembro de la Academia Pereirana de Historia.



