Germán Ossa
Sus padres José María y Carmen Emilia, y una hermana que tuvo: Lucero, de quienes dice “me acompañan desde su mundo espiritual”, son parte de sus motivos de inspiración.
Afirma haber tenido una niñez feliz al lado de sus padres “y de mi hermana y mi tía Anita, a quien le debo también su ejemplo y amor”.
Respecto a si sus padres o familia tuvieron influencia para ser pintor, el maestro señala que no fueron el motivo para que se dedicara al arte. “Fue una cuestión innata, un don con el cual me siento bendecido”.
Desde chico sus profesores se quedaban maravillados con los dibujos que él realizaba a tal punto que ponderaban su talento y le llamaban “el embellecedor de los cuadernos de estudio”. Así mismo sus maestros aseguraban que ese niño, con tanto talento para el dibujo, iría a ser un artista y no se equivocaron.
¿Cuáles fueron los primeros acercamientos a algo que se pareciera a lo que sería su oficio futuro: pintar?
“Era yo un joven de aproximadamente 18 años, y buscando cómo ayudar en el sostenimiento económico del hogar, cuando un vecino se acercó a mi madre y le sugirió que me llevara a la oficina de “unos señores” que hacían retratos. Este señor, previamente había visto mis dibujos, y quedó impresionado con la perfección de los mismos. Él se encargó de presentarme ante el dueño de un taller de pintura que elaboraba retratos en la técnica del aerógrafo y pastel. Allí me recibieron con los brazos abiertos, y pudiera yo decir, que fue mi primer y verdadero empleo, así como el primer contacto con el mundo artístico”.
En ese taller donde recibió las primeras clases de dibujo, donde perfeccionó sus conocimientos, le enseñaron la técnica y aprendió todo lo relacionado en la elaboración del retrato
Por iniciativa propia, comencé a explorar mis conocimientos y estudios técnicos, ya no solamente del dibujo, sino también de la pintura en general. Dediqué tiempo a la investigación del arte, la perspectiva, la composición, luz, sombra, armonía, estudio de la figura humana y agregándole al retrato un perfeccionamiento propio, basado en mis estudios de antropometría y craneología, todo lo anterior, soportado y apoyado en los conocimientos adquiridos a través de las bibliotecas y de mis amigos personales: los libros”.
¿Cómo define su trabajo como artista?
“Me defino como un artista con un movimiento humanístico, espiritual e intelectual que me conlleva a la comunicación, en un lenguaje propio a través de todo el mundo, que donde muestro mi obra, trasciende a través de todos los lenguajes, descifrable para todos”.
“Mis obras llevan un gran contenido de formas simbólicas y esotéricas, que le dan mayor profundidad a cada una de mis inspiraciones, llegando al punto de convertirse en un surrealismo metafísico, generando enigmas, extrañezas y misterios en cada uno de los espectadores”.
¿Qué es ser artista?
“Un ser especial dotado de la capacidad de hacer maleables las imágenes, las formas y los sentimientos, donde la sensibilidad se convierte en materia prima de expresiones y vivencias compartidas, que transfiguran la naturaleza y su entorno general, con belleza e inspiración, exaltando y llegando hasta el “homo” mismo.
¿Para qué le sirve a usted el arte y para qué cree que le sirva a la sociedad y en concreto, la pintura?
“La pintura para mí es mi mayor satisfacción y felicidad, por eso la comparto en pleno con la humanidad, llevando siempre en cada tema un mensaje concreto, de bien, de amistad, de amor, de felicidad, de belleza y espiritualidad”.
¡Sí señor, sus manos son benditas!







