“Pasados unos 30 minutos empezó un leve dolor de cabeza, como cuando a uno le da gripe que se siente indispuesto en esa parte del cuerpo. Ese dolor de cabeza me duró dos horas”, esto hace parte de la vivencia que una pereirana, de 52 años, trabajadora en uno de los hospitales más grandes de la
capital estadounidense le contó a El Diario, tras recibir hace tan solo 24 días la vacuna contra el mortal virus del Covid-19.
Lina recuerda que cuando empezó la emergencia por el Covid, todos estában demasiado asustados, nerviosos de ver cómo fue que empezó una enfermedad que llegó de sorpresa, un enemigo al que nunca se habían enfrentado, un virus que no sabían cómo tratarlo y que les obligó a pensar al instante
en la respuesta de cómo lo iban a enfrentar.
Este hospital de New York, donde trabaja desde hace varios años Lina, fue rápidamente blanco de los medios de comunicación que reportaban a diario la amplia lista de personas muertas, las que no lograron ganar la batalla a este enemigo invisible. “Murió demasiada gente y era frustrante saber que se
tenía que ir, levantarse a trabajar sin saber si se iba a infectar. Dentro del hospital y cuando llegaba a casa tomaba muchos protocolos de bioseguridad. Pero como todo, poco a poco nos fuimos acostumbrando a esto”.
Cuenta Lina que el 22 de diciembre ya estaban aplicando la vacuna en el hospital y fue una de las primeras que aceptó aplicarsela, fue la segunda que inyectaron. “Tenía muchos interrogantes sobre lo que va a pasaría una vez aplicada la vacuna. Dudé junto a algunos compañeros. Tuvimos antes una
reunión con mi jefe que aunque no se la había puesto aún, sí nos recomendó que nos la colocáramos”. Además, Lina pensó que era la mejor manera de viajar con más ‘seguridad’ a Colombia, para visitar a sus padres mayores.
Llegó el día de la vacuna
“El día que me vacunaron cerré mis ojos y con nervios llené el papel donde solicitaban algunos datos, como por ejemplo, qué enfermedades he tenido, preguntas normales. No niego que tenía miedo, cuando me senté estuve a punto de pararme de aquella silla, porque miles de cosas se viene n a la
cabeza, el sudor corría por mis manos y me dio temblor. Pero finalmente me impuslsó el pensar en mi familia y en mis padres, en la protección de ellos pensando que pronto me reuniría con ellos”.
Una vez aplicada la vacuna Pfizer tuvo que esperar 15 minutos sentada junto a la persona que la inyectó, quien a su vez veía las reacciones de ella y las otras cuatro personas que hacían parte del grupo en el que estaba. “Ahora pienso que también el dolor de cabeza pudo ser por el estrés, pues ni a
mis compañeros ni a mí nos ha pasado nada. Cuando viajé a Colombia me sentí más segura al saber que ya contaba con la vacuna”.
El 20 de enero, cuando esté nuevamente en Nueva York y hayan pasado 28 días, se debe aplicar la segunda dósis de la vacuna. Dice que igual sigue cuidándose mucho, guardando los protocolos normales, pues el hecho de tener la vacuna no quiere decir que no se pueda contagiar, podría no dar
los síntomas tan fuertes. “Mi recomendación para todo el mundo es para el que se pueda hacer vacunar que no lo dude, y no hacer caso a esos memes o mensajes de gente ridícula que no sabe y no piensa que es lo que están diciendo, pues estas vacunas no las inventó cualquier persona, lo hicieron
científicos”.
Así se prepara Colombia para la vacuna
Colombia se encuentra en fase de alistamiento para iniciar la vacunación contra el Covid-19 en febrero. Para ello, el Gobierno nacional compró 29 millones de vacunas para igual número de colombianos, de los 34 millones de personas sujetos de inmunización, para generar inmunidad de rebaño. El alistamiento
implica trabajar, particularmente, en tres frentes: logística para la distribución, diseño de sistemas de información, y actualización y unificación de bases de datos.
Ultracongelador en Pereira
En materia de logística, el país cuenta con 37 bodegas para almacenamiento de vacunas. Para la distribución de la vacuna de Pfizer o las que requieran ultracongelación, se adquirieron 44 ultracongeladores. Además, se dispondrá de 8 bodegas con ultracongelación: bodega central nacional,
en Bogotá (Zona Franca), Secretaría de Salud de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena y Pereira.



