Angel Gómez Giraldo
Cuando la antioqueña Aura Gutiérrez fue coronada como la primera Miss Colombia en el Teatro Colón de Bogotá en el año 1932, un pequeño pero pin toresco pueblo de Caldas, hoy en el Departamento del Quindío llamado Filandia, tenía reina desde un año antes, 1931.
Era que Hacía presencia ya en el hogar de la familia Hincapié Duque de esta misma localidad aromatizado no con el perefume Chanel 5 o Calvin Klein, sino con la bebida nacional llamada simplemente café, una niña que había sido bautizada con un nombre tan sonoro como la pandereta: Ana Beiva, reina desde su nacimiento porque venía siendo costumbre inveterada en Colombia tratar a todas las mujeres como beldades coronadas.
Hoy por hoy la misma está recibiendo rosas rojas como homenaje y reconocimiento por haber llegado sin entregar la corona de reina a los 90 años de vida.
En verdad es que tal trato le dan los siete hijos que tuvo: Mario, Marly, Henry, Luz Mary, Mirnelly, Hector Fabio y Edgar.
Viéndola en un pasado y presente de fotografías se puede asegurar que mantiene el rostro armonioso, bondadoso e inspirador de los mayores afectos.
Y es como si se negara a perder esa sonrisa neutra pero fina que caracteriza a las reinas de belleza.
Rica en salud
Con una salud física y psíquica envidiable a sus años, me enseña el orgullo que le proporciona su origen:
“Nací en un pueblo bonito”.
Se refiere al Municipio de Filandia asentado sobre dominios que fueron de los Quimbayas, y según algunos historiadores, sitio de descanso de Simón Bolívar y sus tgropas cuando pasó por estas tierras y donde
Allí mismo años después, Felipe Meléndez hiciera la fundación de este pueblo que hoy atrae a miles de turistas.
Cierto es que Ana Beiva creció con el paisaje cultural cafetero que llegaría a ser consideraddo como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Pueblo con una arquitectura de puertas, tribunas y balcones de madera pintadas de vivos colores.
La señorita había oído hablar de Ulloa en el Valle del Cauca como un pueblo con nombre de letanía, oración de súplicas e invocaciones y soñaba con frecuencia caminando sus calles.
Sí, Ulloa al oeste del país y en el mapa del Departamento del Valle del Cauca. Y cómo son las cosas, sin salir de Filandia se encontró con el amor personalizado en un hombre llamdo Hector Bautista Tobón, varon a toda hora, comerciante próspero de allí.
Como el amor de mediados del siglo pasado era traje de dos piezas, terminaron casándose de vestido cachaco. Ella de falda y chaqueta negra, y él de corbata de este mismo color con pañuelo blanco en el bolsillo superior del saco.
De esta manera Ana Beiva no solo consiguió esposo sino tienda grande en Ulloa donde fijaron residencia para amb os tener una buena vida.
Con negocio de víveres y golosinas empezaron a tener los hijos y el primogénito fue Mario Bautista quien hoy por hoy se ufana en decir boquita que querés porque tiene servicio de odoltología y laboratorio dental en el centro de Pereira, ciudad donde los únicos que no sonríen son los “muecos” o que perdieron la dentadura ruñendo hueso.Con el tiempo de un ….fueron llegando los otros 6 hijos, ciudadanos sin remiendos.

Diversión
La recreación de la familia era viajar desde Ulloa hasta Pereira para montar en el tranvía primer medio de transporte masivo de la Perla del Otún.
Lo hacían con sentimiento ambivalente pues se les cruzaba la alegría de la novedad y el miedo a un accidente en la vía.
Sin embargo llegaron a tenerle tanta confianza que para tenerlo más cerca vinieron a vivir a Pereira en el año de 1956.
Lo inesperado
A pesar de que su esposo Héctor era de tan buen corazón sufrió muerte repentina y la esposa quedó convertida en viuda para siempre.
Ana Beiva no niega que ha tenido la convicción de que, “mujer que enviuda y se vuelve a casar ya tenía un segundo marido escondido”.
Acostumbrada a la buena vida, posee casa grande en el barrio Providencia de Pereira a la que quienes la habitan, en días estivales les quitan las puertas y ventanas para no morir incinerados.
“No sé que pasó con el clima aquí pues en Pereira ya hay que sacar Cobija para dormir”, apunta con gracia.
A pesar de todo reconoce que la morena y trasnochadora agarra a todo el que a ella llega para que no la abandone.
Le tocó pues a la señora Ana Beiba celebrar su cumpleaños en plena pandemia del coronavirus para recibir las expresiones de afecto de los suyos de manera virtual pero eso no le impide recibir los regalos enviados por mensajería.
La acompaña y le brinda todos los cuidados que se merece, su hija Luz Mary, abogada que fue personera del Municipio de la Virginia y secretaria general de la Contraloría Municipal de Pereira cuando estaba en manos de Rodrigo Gómez quien lastimosamente se encuentra entre las víctimas del covid-19.
Rosas para Ana Beiva Hincapié que se apresta a cumplir 90 años de vida.



