¿Porqué se inundó La Virginia?

Desde el 2.011, cuando concluyó la construcción de las obras de mitigación del riesgo de inundación en La Virginia, los cerca de 30.000 pobladores de este municipio situado en la confluencia de los ríos Cauca y Risaralda respiraron tranquilos con la certeza que las frecuentes inundaciones de sus calles ya eran cosa del pasado.

En esta población, de manera periódicA se presentaban emergencias de esta naturaleza, casi siempre causadas por el desbordamiento del río Cauca. Y muy pocas veces, esa tragedia era provocada por el río Risaralda que tributa sus aguas al Cauca en las fronteras de esta población. En los años 1973 y 1984 se presentaron quizás las mayores inundaciones en la historia de La Virginia, de manera simultánea con el corregimiento de Caimalito, en jurisdicción de Pereira, el cual está situado en la otra orilla del río Cauca.

Por ello desde 1988 comenzaron a estudiarse, diseñarse y planearse una serie de obras de mitigación del riesgo, enfocadas al control y la contención de inundaciones. Después de muchos años de gestiones y de ires y venires, en el 2.010 las autoridades territoriales lograron gestionar recursos del gobierno nacional para acometer las obras necesarias.

Estas consistieron en la construcción de un tendido de jarillones a lo largo de la ribera del río Cauca, tanto en jurisdicción de La Virginia como de Caimalito, así como otro tendido de diques o jarillones de carácter perimetral en las orilla del río Risaralda. En total, las inversiones superaron los $32.000 millones, incluyendo las contrapartidas locales y el aporte de la empresa privada, concretamente del Ingenio Risaralda. En total, cuatro kilómetros de jarillones. Hasta ahí, todo bien.

Las inundaciones fueron quedando en el olvido, hasta la fatídica mañana del martes 18 de mayo cuando en un abrir y cerrar de ojos la mitad de LaVirginia quedó bajó el agua: 16 barrios afectados, 5.000 familias damnificadas y unas 20.000 personas que lo perdieron todo o casi todo: enseres, colchones, ropa, alimentos, vehículos y un largo etcétera.

¿Qué pasó en La Virginia?

La directora de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Tatiana Margarita Martínez Díazgranados, tiene una versión técnica de los hechos, los cuales van más allá de la ruptura de un jarillón, como lo han afirmado casi todos los medios, cuando en realidad lo que se rompió fue un dique. Pero esto es apenas una parte de la historia. Y esta vez no fue el río Cauca el causante del problema.

“En la ribera del Risaralda se hicieron diques (jarillones de carácter perimetral) en la zona norte en el predio Coconí, cerca de cultivos de caña, con financiación del sector privado. Estos trabajos se hicieron bajo el conocimiento de la simulación hidraúlica y de las realidades del territorio con las inundaciones del río Cauca y los reboses del río Risaralda. Los jarillones no sufrieron un colapso, están en buen estado pero algunos puntos requieren atención, sufrieron socavación pero ellos funcionaron y como obra de mitigación y de control  están operando en debida forma”, afirma la funcionaria.

Entonces ¿qué fue lo que pasó?. Esta es su versión: “En el sector de La Garucha donde el río Totui desemboca en el Risaralda se presentó un evento de lluvias por más de tres horas y 10 minutos. Eso generó un ingreso abismal de agua, con este ingreso superior a los rangos de los que se tenían conocimiento, con niveles de más de nueve metros, se rompió un dique que está en el sector perimetral y además el agua superó todos los demás diques”.

Y en solo 40 minutos, el desborde del río Risaralda, embravecido por las aguas del río Totuí, inundó casi la mitad del pueblo, en un evento de tal magnitud que no se tiene ningún registro en la historia del río Risaralda.

La propia directora de la Cárder, Tatiana Margarita Martínez, se formuló la siguiente pregunta: “¿Qué evitó que la tragedia de La Virginia hubiera sido peor?”. Y su respuesta fue ésta: “Los cultivos de caña que están allí y la contención de los diques, en caso contrario estaríamos hablando de una afectación del 100% del municipio y las situaciones hubieran sido absolutamente peores”.

De inmediato, con la asesoría del equipo técnico de Cárder, y la colaboración del Ejército de Colombia, la Gobernacioón de Risaralda, la Alcaldía de La Virginia y el Ingenio Risaralda se pusieron en marcha las acciones para cerrar el boquete de ocho metros de longitud que las aguas causaron en el dique comprometido. Los trabajos provisionales están en ejecución porque este daño debe ser solucionado de manera urgente, dado que las lluvias continúan presentes en esta zona del país.

Las obras futuras

Pero, de manera simultánea, se están ejecutando trabajos de topografía y de simulación hidraúlica para definir cuáles son las zonas que requieren reforzamiento con obras de contención para el control y mitigación de inundaciones. Esto podría tardar unos seis meses y mientras tanto hay que ir avanzando en la consecución de los recursos para ejecutarlas, los cuales no son una cifra despreciable.

“Si hacemos un simil con lo que nos costaron las obras en el 2010 (cerca de $32.000 milllones) para cuatro kilómetros, ahora pueden ser unos $100.000 millones, dinero con el que no cuentan las instituciones y por eso dependemos del apoyo del gobierno nacional”, anotó la directora de Cárder.

Lo cierto es que los jarillones que protegen tanto a Caimalito como a La Virginia,  a lo largo del cauce del río Cauca, no han permitido la repetición de problemas de esta naturaleza, aunque sí se han presentado algunas inundaciones menores, en ocasiones causadas por la vandalización de algunas obras de protección. Pero los jarillones del Cauca, han funcionado. Lo que ocurrió ahora fue una creciente sin precedentes del río Risaralda y la ruptura de un dique, lo cual no tenía antecedentes en la historia reciente.

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