Angel Gómez Giraldo
Era la mañana temprana y soleada de un clima que parece no asentar cabeza a pesar de que el tiempo es de tradicional verano.
Estoy en la calle caminando con precaución pues la pandemia permanece.
Una voz cantarina me detiene la marcha.
Observo y a unos 5 metros adelante una chica de unos 20 años aproximadamente, con micrófono en mano y con la ayuda de una pista musical, canta.
Mas no, su interpretación no alcanzó a abrir siquiera una ventana de las casas de la peatonal y recibir una moneda, que en estos tiempos los músicos populares y de la calle requieren para sobrevivir y permanecer en el arte musical.
Con un rostro de despecho como el de la canción de este género musical interpretada, levantó su equipo de sonido y desapareció dejando un rastro de angustia.

Katherin, La voz sentimental de Pereira. El esfuerzo para ser artista. Todo un ejemplo de superación.
Vive la música
Pensé que en verdad la música no para porque es el reflejo de la vida y de esta manera convive con la melodía, el ritmo y el compás.
Como decía Beethoven, el talento musical de una persona se deja ver desde la más temprana edad, obedece a su musa y no deja de hacer música como fue el caso del genio de Boon.
Es el caso también de muchos músicos pereiranos, artistas jóvenes, y ejemplos tenemos como es el de Katherin, La voz sentimental, quien desde niña empezó a cantar pero casi al mismo tiempo a perder la capacidad visual llegando a la edad adulta invidente. Mas esto no la amilanó y prosiguió haciendo su vida artística hasta el punto de lograr la fama a nivel regional y nacional.
Y ahí está La voz sentimental de Pereira quien a pesar de las vicisitudes de los músicos e intérpretes populares, y gracias a la orientación de su padre, Vicente Ceballos, quien ha sido su bastón para el éxito personal y artístico, se le escucha cantar hasta en la radio.
Tras de su sonrisa de cupletista, Katherin esconde los obstáculos que se le presentan, igualmente los inconvenientes, y es un solo cantar.
“La pandemia nos ha obligado a vivir de pocos conciertos y presentaciones, pero ahí vamos, cantando en reuniones de amigos”, manifiesta la cantante. Y lanza su frase optimista: “Ahí vamos”.
Manrique
Así es, la fuerza de la juventud mantiene viva la música.
Otro ejemplo en la Perla del Otún es Eduard Alexander Manrique Ramírez de 32 años quien sigue obedeciendo a su musa porque es un cantautor e intérprete del ritmo tropical.
Como empleado del gobierno local, recibe un sueldo que le alcanza hasta para lograr sus producciones discográficas con la colaboración de otro músico, Alvaro Estevan Urrea, cuyos estudios tiene a la mano.
Con el nombre artístico de “Manrique”, canta con la Orquesta Furia Matecaña de Pereira ya que su ritmo es tropical.

“Manrique” con el ritmo tropical conquista el éxito como cantante.
Revela que a su lado permanecen otros músicos como Pacho Venitez, Camilo Aguirre, Hoover Agudelo y Sebastián Baco.
“Aguirre” es puro ritmo ya que en plena pandemia logró su nueva producción musical, “Si no me miras”.
“Esa mujer me mata con su bello cuerpo, pero si no me miras no te quiero”.
Canta de esta manera para que nos demos cuenta que el amor no siempre es ciego e irrazonable.
Lo ven, el espíritu de la música permanece en nuestros artistas y cantautores, quienes nacieron para morir cantando.



