Un día triste

Neverg Londoño Arias
Columnista

El psicólogo inglés Cliff Arnall, experto en la teoría de la motivación, docente e investigador vinculado a la Universidad de Cardiff en Inglaterra, creó una extraña fórmula matemática para tratar de dar una explicación lógica a muchos estados depresivos que se manifiestan en el mes de enero y que hacen ver a muchas personas como distantes, carentes de alegría y bajo el peso de una carga emocional fuera de lo común. Para el efecto relacionó un grupo de variables: clima, la sumó a la diferencia entre el producto de las deudas de navidad y el dinero recibido en enero multiplicado por los días que van después del 7 de enero  y el tiempo gastado en esa promesa de cambio que se ha dificultado cumplir durante años; dividido por el producto entre el nivel de motivación y la necesidad de ocupación: 

(C+(D-d)TI/MNa)

El resultado final ha sido lograr darle nombre al primer día de la tercera semana del mes de enero, que se celebra en los países del hemisferio norte con el trasfondo de un crudo invierno: “el día más triste del año”, “Lunes Azul”, “Lunes Triste” y “Blue  Monday”. La comunidad científica se ha negado avalar esta investigación por la poca fuerza de las variables utilizadas y la pretendida intención de favorecer el turismo de invierno, aunque los problemas psicológicos hacen parte de la carga emocional de los lunes lo mismo que el primer día de regreso al cargo después de las vacaciones regulares.

La triste semana del día más triste reúne una variedad de elementos aplicables con facilidad a muchos países del trópico donde todo es celebrable: etapa de fin de año en la cual aumenta el ingreso por primas y otras obligaciones recibidas como parte del salario regular,  momento del festín de los compradores compulsivos: y la continuidad de los excesos en el beber y el comer, días oscuros, fríos y lluviosos.  El calendario de enero tiene dos festivos. Cuando los vendedores de baratijas lo descubran, tendremos otro día sin IVA, así como llegó el ”Viernes Negro”.

El año comienza con la misma sensación de estar viviendo demasiado rápido. Arcas vacías, mientras se deslizan bajo la puerta todos los cobros acumulados de lo no pagado en diciembre y lo que se debe empezar a pagar en enero, logros y mejoramiento deben esperar un poco mas.

La lentitud de la recuperación económica doméstica en el marco de las variables propuestas llena de desesperanza a las personas que viven una situación de estas, y que quieren escapar de su realidad facilitando el ingreso al calendario de una nueva celebración.

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