Por Víctor Zuluaga Gómez**
Rayos y centellas me llovieron cuando hace ya algunos años, desempolvé unos archivos antiguos que reposan en Cartago, en donde quedaba claro que las tierras en donde fue fundada Pereira, habían sido adquiridas en el mes de febrero de 1810 por el cartagüeño Manuel Antonio Gómez De Lasprilla y que, por lo tanto, el hijo del doctor José Francisco Pereira Martínez, cuando “donó” las tierras a los colonos, estaba regalando lo que no le pertenecía.
Se decía entonces que no era posible desmitificar una acción que representaba la solidaridad, la generosidad de quien había realizado la entrega de tierras a los colonos, así no hubiesen sido de su propiedad. Porque la historia no necesariamente había que hacerla con “verdades”, como las que yo había revelado en la publicación sobre la historia de la fundación de la ciudad de Pereira. Y remataba el crítico de mi publicación diciendo que lo que importaba en la historia no eran los hechos sino los propósitos.
Recuerdo que le respondí, entre otras cosas, que el paramilitar Mancuso lo estaba buscando para que lo asesorara, debido a que lo iban a condenar por haber dado muerte a centenares de campesinos, pero que no tenían en cuenta que lo había hecho porque tenía el “propósito” de construir una nueva patria, tal como era el lema de los paramilitares.
El mito sobre el padre de Pereira Gamba
En todas las publicaciones en donde se hace referencia al doctor José Francisco Pereira Martínez, padre de Guillermo Pereira Gamba, se plantea que fue un patriota que luchó por la independencia al lado de los ejércitos capitaneados por Bolívar y Santander. Todo lo que se ha dicho en ese sentido, es cierto y no queda duda de los importantes servicios que Pereira Martínez le prestó a la nación, luego de consolidarse la independencia.
Cuando leemos a uno de los tantos biógrafos de Pereira Martínez, como Emilio Gutiérrez Díaz, dice: “1816-1819. Perseguido por los españoles para llevarlos a juicio y condenarlos a muerte, se oculta tres años con su hermano Manuel y otros tres patriotas en las selvas del sitio donde antes se extinguiera Cartago Viejo”.
La pregunta es, ¿Cuál es la fuente en donde se encuentra la información sobre el ocultamiento de Pereira Martínez en las selvas de Cartago Viejo? Pues todo indica que, en 1819, una vez consolidada la independencia, Bolívar solicita a las autoridades locales que remitan al poder central información sobre las persecuciones sufridas por los patriotas y para tal efecto, Pereira Martínez, en el mes de noviembre de 1819, firma una carta en donde se narraban los relatos de muchos perseguidos, quienes afirmaban que tuvieron que esconderse en espesos bosques para evitar que fueran capturados por los españoles.
Estos documentos reposan en el Archivo General de la Nación y hacen parte de los recopilados en 1882 por Luis María Cuervo, en lo que llamó “Fondo de historia”, con 28 legajos. El documento se encuentra en el 24.
Dura es la realidad
Resulta que un joven historiador, quien realizó una maestría en Historia en la Universidad Tecnológica, se dio en la tarea de desempolvar viejos archivos que elevan a calidad de mito, lo que se había asumido como historia real, acerca del doctor Pereira Martínez en torno a su “ocultamiento” en bosques espesos.
De acuerdo con los documentos revisados por Cain Contreras Valdés, en la relación que firma José Francisco Pereira Martínez y que envía a Bolívar sobre los sufrimientos de tantos patriotas a manos de los ejércitos españoles, él se asume como persona que padeció enormes sufrimientos en el viaje que realizó desde Santander hasta Cartago, luego de la derrota de los patriotas en la batalla de Cachirí. Y la carta la remata, solicitando, en virtud de tanto sufrimiento, un sueldo por el oficio que comenzó a desempeñar en Cartago como jefe del comando de tropas.
Es decir, los sufrimientos se produjeron, debido al largo camino que recorrió desde Cachirí a Neiva, Guanacas, Santander de Quilichao, Buga y Cartago.
Porque cuando habla de la selva de Cartago Viejo, bueno es recordar que cerca de Cartago, y en lo que hoy es Cerritos, vivía su hermana en una casa de la hacienda y, además, su hermano Manuel José Pereira donde en su hacienda había ganado y 13 esclavos.
Y para rematar, y que no quede duda alguna sobre la presencia de Pereira Martínez en Cartago y no en la montaña, digamos que el doctor Pereira Martínez fue nombrado Procurador en Cartago en el año de 1818, mismo oficio que había desempeñado su padre, en el año de 1776.
El respaldo de tal afirmación la cita el autor de la tesis, de la siguiente manera: “A pesar de que la documentación no muestra el acta del cabildo por medio de la cual Pereira fue designado Procurador, sí queda claro que éste reemplazó a Miguel Palau y que para febrero de 1818, estaba ejerciendo las funciones al intervenir en el caso de la liquidación de los bienes del difunto Miguel Sanz (Archivo de Cartago, Fondo Judicial, Colonia, caja 31, carpeta3, folio 10r).
Recordemos que el antropólogo Guillermo Páramo definió el mito de la siguiente manera: “Es un hecho del pasado que nunca tuvo presente…”
Fuente:
CONTRERAS Valdés, Cain. El ocultamiento de Francisco Pereira Martínez, 1816-1819-Maestría en Historia, Universidad Tecnológica de Pereira, 2021.



