El Águila Descalza 1980 – 2020

Germán A. Ossa E.

Valga la pena decirlo, no es simplemente Mucha Gracia, es DEMASIADA GRACIA, exagerada, abundantísima, la que nace de este par de monstruos de la creatividad, la que hemos recibido de ellos en todos estos años. 40 para no ir muy lejos.

No tienen un programa de televisión, no son un par de simples actores de Café Concierto (o “Café Concert” como dirían los de la clase alta), son dos actores, dos comediantes, dos artistas, dos escritores, dos libretistas, dos inventores, dos críticos, dos caricaturistas, que se dan el lujo de burlarse de manera indirecta y directa, de todos y de todo y hasta de ellos mismos y no les da pena.

No hace mucho estuvieron en Pereira de nuevo, un ratico después de que la pandemia empezara a avisarnos que nos podíamos quitar los tapabocas para conversar y saludarnos sin temor de multiplicar ese virus que se inventaron en China los chinos y que distribuyeron gratis por todo el mundo. Más barato de lo que acostumbran hacer con sus mercancías.

De nuevo, durante más de dos horas, hicieron reír a más de 1.200 personas (durante tres días) que se amontonaron en ese inmenso auditorio de la Cámara de Comercio de nuestra ciudad, allí en Expofuturo, utilizando como pretexto el Coronavirus, el virus más famoso que pudiera crear habitante alguno en este planeta que se le arrodilla a cualquiera de las grandes potencias que asustan con extravagantes inventos, a cada rato.

LIBRO

Pero como cada rato, aparecieron en esta oportunidad con una ñapa, luego de terminar la extraordinaria función, con una lujosísima publicación denominada ¡Mucha gracia!, de Ediciones La Pluma del Águila, la cual narra la historia de El Águila Descalza desde 1980 hasta el 2020. Se trata de una colección en dos tomos que suman alrededor de 800 páginas, empacados en su respectiva caja. Una edición de lujo que está profusamente ilustrada con fotografías a color del maestro Juan Fernando Ospina y otros artistas.

El lanzamiento El lanzamiento oficial se realizó el 2 de octubre del 2021 en La Fiesta del Libro de la ciudad de Medellín, cuya presentación estuvo a cargo del escritor Juan Diego Mejía.

¡Mucha gracia! es una historia narrada a dos voces por Carlos Mario Aguirre y Cristina Toro, quienes lograron hacer realidad el sueño del teatro en una ciudad y un país donde dedicar la vida al arte parecía (y parece) una utopía. El relato de las cuatro décadas transcurridas entre 1980 y 2020 refleja la evolución de lo que fue en sus inicios una aventura loca en la que nadie creía y luego llegó a convertirse en una institución cultural con más de cincuenta creaciones teatrales, veinte producciones audiovisuales y un caudal de seguidores en el ámbito nacional e internacional.

La pandemia del covid-19 que obligó a cerrar su Museo Teatro Prado en la ciudad de Medellín, una edificación centenaria que es patrimonio arquitectónico, turístico y cultural de la ciudad, fue la oportunidad de hacer un alto en el camino y retomar el proyecto de escribir un libro en el que quedó consignado su trasegar por las tablas, sus reflexiones sobre la creación artística, los procesos de montaje de las obras, sus sedes teatrales, las giras, el impacto de la fama, las crisis, los triunfos y fracasos que han formado parte de una historia en la que también el país se ve reflejado.

El libro fue escrito en dos etapas diferentes. Las notas sobre los primeros veinte años se terminaron de reunir en 2010, fecha en la que estaba pensada su publicación. Por diversas razones la edición se fue postergando y en 2020 se decidió la escritura de los años restantes.

Como toda narración sobre la vida, ¡Mucha gracia! tiene momentos hilarantes, conmovedores, dramáticos, jubilosos, pero ante todo es un canto al amor, el amor por un oficio, el amor por un país que ha sido retratado en su dramaturgia y el amor entre un hombre y una mujer. Una historia cuyo final aún no llega, pues está intacto el deseo de seguir, de presentar las nuevas obras escritas durante la pandemia y continuar con el rito sagrado del teatro en vivo.

Es este trabajo, una demostración de la tenacidad de este grupo, que son dos y muchos más, porque ellos somos nosotros, son un par de almas que han absorbido el actuar y el sentir de millones de colombianos que inventan pensamiento, motivan la risa, crean situaciones adversas, ridículas, exóticas e inimaginables. Son una familia aparentemente sin hijos y en apariencia, sencillamente porque han dado muchos, pues su manera de actuar, de crear, de poner en escena historias, ya tiene muchos seguidores que los respetan e imitan y siguen (que de alguna manera son hijos) y que no dejarán nunca morir su legado y esa forma tan particular y única de hacer arte para aliviar el alma. Eso que tanto necesitamos los que vivimos en una sociedad donde la tragedia y el dolor es el pan de cada día.

Su teatro no es comedia simple (que pudiera uno creer, porque viene de la actuación perfecta de ese personaje que se roba las miradas de todos, hombres y mujeres, y que se llama Carlos Mario Aguirre), es amor, es invitación a la lucha, es mordaz, es pensado y pensador, es vida y como tiene sangre femenina en su interior y habita en el cuerpo de esa inteligente mujer que se llama Cristina Toro, es pura poesía, por eso viaja a donde viaja, llega a donde llega y gusta tanto y llena tantos espacios y tantos vacíos, así de sencillo.

No sé si a los que me piden que escriba sobre ellos, sobre todo a Margarita mi señora que tanto me jode, les queda claro mi manifiesto de admiración por ellos. Ojalá sí.

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