Fabio Castaño Molina
Columnista
Con una muy nutrida caminata ecológica celebramos el anterior domingo en Risaralda y Pereira el día Mundial del Ambiente. El evento liderado por la Corporación Autónoma Regional de Risaralda -CARDER nos permitió corroborar que por lo menos la gran mayoría de los ciudadanos que habitamos este territorio cafetero declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, estamos unidos frente al mismo clamor, como es el de luchar por la conservación y preservación de nuestro planeta poniendo freno a toda forma de contaminación, deforestación o a cualquier tipo de práctica que atente contra recursos vitales para nuestra subsistencia como lo son el agua, los bosques y la capa de ozono, entre muchos otros elementos básicos. Estampadas en las camisetas blancas de muchos de los participantes observé un letrero que considero conmovedor y que rezaba “No tenemos Plan B si acabamos el planeta”, y más cierto no puede ser. Si todos, como lo ejemplifica permanentemente el profesor Antanas Mockus, deterioramos este avión planetario en el que volamos todos, el camino no será otro que su destrucción total incluyendo a sus pasajeros que somos todos quienes lo habitamos. La minería ilegal, el pastoreo en exceso, el consumo desbordado, la contaminación ambiental y otro tipo de prácticas no muy santas, son en esencia la causa de este deterioro que fortalece de manera preocupante el cambio climático que día a día experimentamos con los cambios abruptos de temperatura, inviernos prolongados, temporadas de huracanes, sequías, etc. Capítulo aparte alrededor de estas preocupaciones, debe generarnos a los habitantes de esta zona, el desalentador informe que la Contraloría de Risaralda diera a conocer recientemente en la Asamblea Departamental alrededor de la desfavorable situación de nuestros acueductos rurales debido a la no apta calidad de agua para el consumo humano, además de la reiterada aparición de rastros de arsénico y cloro residual en acueductos como el de Santa Rosa de Cabal, según denuncia formulada por el diputado Durguez Espinoza. Indica la Contraloría a cargo de Giovanny Arias, que se analizaron 175 muestras de agua correspondientes a acueductos rurales de los municipios vigilados. Del total de muestras evaluadas, sólo 26 (15%) se catalogaron como aptas para el consumo humano, mientras que las restantes 149 (85%), se reportaron como inaceptables para el consumo humano, debido al no cumplimiento de las condiciones sanitarias exigidas en el actual ordenamiento jurídico. En extremo preocupante este reporte del ente fiscalizador. ¡Ojalá las sanciones a los responsables de semejante esperpento, no se hagan esperar!

