“Cuando cayó la segunda hoja coralina, tuve que ahorrar un grito que quería escaparse de mi garganta; me figuré que mi corazón había rodado por el suelo”
Angel Gómez Giraldo
En cierta ocasión leí una frase que como epígrafe de un texto jurídico me encalambró el corazón por unos cuantos segundos, y es el siguiente:
“Hasta en las flores se siente la suerte, unas embellecen la vida y otras adornan la muerte”.
Siempre había pensado que las flores están por la vida.
Más recientemente las vi embelleciendo un barranco, pared que está a un lado de la vía entre la Institución Educativa Deogracias Cardona y el Poblado Primera Etapa, barrio cercano al centro de Pereira.
No pertenecen estas flores a un bello jardín ni han aparecido dentro de la maleza, se trata solo de una venta improvisada de flores al lado de la calzada.
El emprendedor o la emprendedora movieron tierra para lograr un espacio plano y ubicar allí el puesto y venta de flores.
Sobre cubos y tarros plásticos las pusieron en exhibición, oferta para las personas que se desplazan por allí en automóvil o cualquier otro vehículo.
Seguramente venta tan modesta no podría llamarse floristería, fue la necesidad de personas de pocos recursos económicos o de familias desplazadas del entorno las que plantaron el comercio.
¡En las floristerías del centro de la ciudad se ven tan ostentosas!
La verdad
Sí, es verdad hasta en las flores se siente la suerte.
Y vaya que poco tuvieron las que fueron obligadas a codearse con el cacao tan arbusto y la panela tan trapiche, durante la llamada toma multisectorial realizada en la capital de Risaralda el pasado sábado 19 de junio de este año.
Es bueno que se sepa que el doctor Augusto Solano, hombre de tan buenas maneras con las plantas y nada más y nada menos que el presidente de Asocolflores, presente en el abigarrado “acto social”, fue más allá en las políticas de inclusión afirmando:
“Esta es una oportunidad para que construyamos con la panela, el cacao y las flores un abrazo de emociones positivas”.
¡Qué tal la del doctor Solano! Seguramente las encopetadas flores le hicieron pistola.
Yo recomiendo que para un próximo evento similar, en vez de las flores se invite más bien al chontaduro y al chachafruto que no son de tan buena familia.
Es bueno que se sepa que Asocolfores no es ninguna arracacha sino la Asociación Colombina de Exportadores de Flores, creada en el año de 1.973.
El sentimiento
Son las flores promotoras de buenos sentimientos como los que despiertan en las más de 100 mujeres que cultivan flores en el sector rural de Mundo Nuevo, jurisdicción de Pereira.
Y aunque no se crea, en el municipio figuran 16 empresas productoras de flores.
Muchas van a producir alegrías a quienes acostumbran celebrar el cumpleaños.
Es que en estos eventos es de obligatoriedad la presencia de las flores.
Precisamente, sobre las flores encontré un hermoso escrito firmado por Joaquín Antonio Uribe, custodio del jardín botánico de Medellín y publicado en una revista literaria de esta misma ciudad.
Dicho relato empieza de la siguiente manera:
“Aquella mañana me encontraba en el estudio del artista Daniel Mesa. Decoración sobria, muebles sencillos, hermosos cuadros murales, flores, perfumes.
En un ángulo del salón, en un florero, ostentaba su belleza limpia un ramillete de rosas.
Un corto rato estuve solo. Mientras eso, de una flor de corola de seda y nieve, cayó sobre la consola un pétalo cándido, albo como el cadáver de una mujer blanca; luego vi caer otro, otro después y muchos más”.
En otro párrafo es conmovedor el autor: “Cuando cayó la segunda hoja carolina, tuve que ahogar un grito que quería escaparse de mi garganta: me figuré que mi corazón había rodado por el suelo.”
Gabo
De otra parte, Gabo que hacía magia con la literatura y la novela, que creía en el poder del destino, decía con mucha seriedad:
“Para que vuelva a entrar la suerte en una casa desolada por la desgracia, no hay nada más eficaz que un ramo luminoso de flores amarillas”.
Este apunte de Gabriel García Márquez sobre las flores amarilla se puede leer en el libro, Apuntes de prensa 1.980-1.984 con el título de, Cómo sufrimos las flores.
Sin embargo luego se compadece de ellas:
“Me pregunto, ¿qué sentirán las rosas de cultivo industrial, como hay tantas en Colombia en las cuales se les ha eliminado el aroma?”.
Regalar
Siendo tan bellas las flores son pocas las que obsequiamos.
No debemos esperar a que una persona, de las nuestras, cumpla años para enviarle flores.
Aquí recuerdo, los buenos siempre se recuerdan. Son alimento para el espíritu:
Un día del Amor y la Amistad me topé con dos adolescentes, colegiales de buena conducta que caminaban por el centro de la ciudad con un ramo pequeño de sencillas flores en la mano.
Resulta que ambos al verme se me acercaron me entregaron una flor, la que yo recibí como recado de simpatía.
Esta flor fue conmigo a casa y terminó conviviendo con las desalmadas flores artificiales que aunque se esfuerzan por imitar a las del jardín no lo logran.
Como la flor regalada no era muy fina, murió a los pocos días.
¡Pobre flor! A pesar de todo cada vez que pongo la mirada sobre las flores artificiales que en mi casa están sobre la mesa del comedor en florero de cristal, recuerdo el gesto de amistad de los dos estudiantes de bachillerato.
Cierto
Es cierto, las flores sienten, no las sometan al maltrato deshojándolas.
Las flores escuchan, díganle palabras bonitas.
Las flores son presumidas, pongámoslas donde mejor luzcan.
Las flores tienen alma, disfrutemos de la fragancia.
Además es para uno asombrarse, las flores hablan.
Aquellas, las del barranco, de origen tan humilde, qué día me hablaron para hacerme un “recorderis”:
“Ni se te ocurra maltratar a una mujer ni siquiera con uno de nuestros pétalos”.
El pétalo es cada una de las piezas que constituyen la corola de la flor.
Sencillas, muy humanas las flores del barranco sobre la vía al barrio el Poblado Primera Etapa, sector con templo artesanal (de guadua) y cura de Anserma Caldas, Jorge Petuma, quien celebra misa y cuida a su señora madre ya octagenaria, cosa que le aplaude la feligresía.
Padre, usted ya hizo lo que tenía que hacer por su salvación.



