Ángel de Luz en la Avenida 30 de Agosto

Invidentes y limitados visuales  que miran con los ojos cerrados y videntes que los guían hacia el aprendizaje y la inclusión.

Ángel Gómez Giraldo

La tarde de este jueves tiene buenos caminos. Nos hizo un sol reivindicador, pues las lluvias son constantes desde tiempos que marcan época.

“Vamos en busca de un Ángel de Luz”, me dice Alfonso Vélez  que tiene voz de cantante de tangos y corazón como para subastar.

Esta es una vía rápida en la Perla del Otún, la 30 de Agosto que trae y lleva vida con grandes expectativas.

A la altura de la calle 51 el auto que ocupábamos atraviesa un arco iris y quedamos frente a frente con el Ángel de Luz que brilla en el pendón  que señala su sede y le da color de cielo en la tierra.

En realidad es una edificación, casa con la nomenclatura 51-04  de la Avenida 30 de Agosto.

Magia

Ante nuestra presencia la puerta se fue abriendo y la magia nos envolvió.

Albor de templo en el interior, pared de fondo también de color blanco con el idioma braille, sistema de escritura para quienes han perdido la visión.

Como a una oficina del mismo cielo nos entraron la sonrisa de dos mujeres que tienen en sus manos todo lo que es de la Fundación para ciegos Ángel de Luz, sin ánimo de lucro porque lo que hacen allí se los ordena nada más y nada menos que el corazón: suministrar un bastón protector a la población invidente de Pereira con un propósito de capacitación personal e inclusión social.

Sí, con invidencia total o limitada, se adelanta a informar Andrea Córdoba, mujer que pareciera hecha  con otra clase de magia, la que contiene la sonrisa y la risa.

De esta manera ese pequeño espacio del despacho de la fundación se torna en paraíso.

Más allí se siente otra presencia, la de Jenny Rodríguez, rostro de porcelana y quien todo lo tiene muy claro porque ve con ojos azules.

Café y más

Para abrir las puertas del espíritu de par en par y mantenernos despiertos ante el sofocante sol, nos sirvieron café caliente todo vestido de negro.

Sedes

La Fundación Ángel de Luz fue creada inicialmente en   Medellín durante el año 2017 .

“En el momento tenemos sede en dos ciudades más, Bucaramanga y Pereira”, pasa a informar, Jenny que por hacer gala de buen humor no parece santandereana.

La creó un adolescente llamado Ángel Santiago Córdoba como caído del cielo.  De blancas alas. De blanco todo él.

-¿ Invidente?

“Sí, por culpa de haber sido atacado por una bacteria, endoftalmitis, revela Andrea sin perder ese gesto amable que la caracteriza.

Como la puerta permanecía abierta se fueron entrando ayudados por bastón guía, dos “ángeles  de luz”: Cleiver y Lina María Marín.

Estas, personas de verdad, con encanto suficiente para hacer el rato más agradable.

El un adonis de 19 años y ella con ojos que embrujan: azules.

Se sentaron cerca a nosotros  y el espacio que ocupábamos fue como para elevar globos. Amplio, muy amplio.

Lina María contó que ve con los ojos cerrados, quizás con los ojos del alma.

Por su parte Cleiver levantó el vuelo y fue hasta Estambul para cantarnos una canción turca, de amor apasionado según  lo  manifestó como  saboreando un buen  postre.

Lo aplaudimos y le hicimos saber que con el arte de la música tiene el cielo ganado en la tierra.

Su cuerpo reaccionó haciendo un sobresalto de satisfacción y halago.

Todos, anfitriones e invitados a la entrevista nos miramos a los ojos para ratificar nuestros buenos deseos para el joven invidente.

Refrigerio

A esta altura de la tarde, refrigerio de ambrosía en la Fundación para ciegos Ángel de Luz. Esto es Comida de Dioses.

Jenny obsequió pan caliente relleno de queso y mermelada.

Por su parte Alfonso Vélez mi buena compañía, salió a la calle y regresó con helados para refrescar gargantas calientes, culpa de un sol caprichoso y que suele dar paso a la tormenta  en este tiempo de clima bipolar.

Culpable igualmente la verborrea a la que llegamos donde muchos hablan pero pocos son los que ven.

Sin ayuda

-Sin ayuda estatal este Ángel de Luz, verdad?

– Nada, solo la de Corpovisión de la calle 29 Nro. 7-14 de la ciudad sin puertas. Esperamos la del gobierno municipal y departamental lo mismo que de las personas de buen corazón y buenos ojos, me reitera Jenny  que carga con la fundación aquí en Pereira.

Así y todo, en Ángel de Luz no faltan las clases de movilidad, braille, sistemas, música, artesanías y todo lo que necesita un invidente o limitado visual para ser incluido en la sociedad y prestar un servicio, sin inspirar lástima de nadie.

En fin, lo que se hace con estos ángeles de la tierra pereirana es el desarrollo de las habilidades para la vida diaria. Propósito principal en la fundación que también es un pare, “señal de tránsito” para la solidaridad en la Avenida 30 de Agosto de la capital de Risaralda.

Previo al ritual, a los abrazos  de la despedida, otra grata noticia que tiene que ver con dicha fundación: pose emisora y tienda virtual.

Llegada la noche, tormenta, porque la queja para el sol es que el clima  esta bipolar.

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