Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

Los países deben impulsar estrategias de prevención de una plaga llamada suicidio: Uno cada 40 segundos en el mundo.

  Los métodos de suicidio más comunes son el ahorcamiento, el envenenamiento, con pesticidas o con armas de fuego.

  La OMS afirma que la manera más eficaz para reducir los casos es limitar el acceso a los medios que se utilizan para suicidarse.

  También la sensibilización de los jóvenes a través de los medios de comunicación o la intervención, de forma precoz, en el caso de personas con riesgo.

  En los países con ingresos altos la relación entre suicidio y transtornos mentales está claramente definida. 

  Numerosos suicidios tienen lugar en un momento en que la persona no consigue hacerle frente a varios males:

  El estrés, los problemas financieros, problemas de orden sentimental, una enfermedad o al dolor crónico.

  Además, cada vez es mayor el número de personas que viven en la más absoluta soledad, sin soporte social o familiar.

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