Antonieta Mercuri Vásquez, educar para la libertad

Hugo Correa Londoño

Este 13 de febrero, se cumplieron diez años de la partida de la dramaturga pereirana conocida como Toñita. Una de sus consignas tomadas del pensamiento de Paulo Freire y de su íntima convicción de educadora y formadora, tanto desde el teatro como de su manera de ser y de existir, fue el de “educar para la libertad”. Quienes tuvieron la fortuna como estudiantes o compañeros de trabajo la recuerdan por esa maestría y especie de apostolado que ella ejerció a través de las tablas.

El montaje de la obra “Contratanto” que tomó del Libre Teatro Libre de Argentina en algunos de los festivales de teatro en Manizales, pudo adaptarlo y presentar con diversos elencos del grupo que dirigió en la Universidad Tecnológica de Pereira – UTP, desde la sede del Instituto de Bellas Artes – IBA, que operaba en una de las edificaciones de la Iglesia San Antonio María Claret, en un cuarto piso. En ese sitio con sus alumnos de teatro hacía los ensayos todos los días, en una jornada de 6 p.m. a 9 p.m., que generalmente se extendía a la hora siguiente, hasta que la paciencia del celador se agotaba.

Conocedora de su oficio y volcada su experiencia a un trabajo de investigación colectiva, fue precusora en nuestro país del Teatro del Oprimido, Foro o de Arena, o de la calle, propuesta brasileña de dramaturgia, reconocida a Augusto Boal.

Grandes movilizaciones

Sin exagerar en esos tiempos de las grandes movilizaciones del sector de la educación, la salud, de las fábricas, e ingenios azucareros; del sindicalismo en toda la zona cafetera y del norte del Valle, su presencia fue permanente con muchos de sus montajes, pero en especial con centenares de presentaciones, de “Contratanto”, esa versátil obra de teatro, cuyo vestuario cabía en una bolsa plástica, y la escenografía empleada era de cuatro o cinco pupitres, asientos o bancas, que se tomaban en el lugar de la escenificación, tal presentación,  y cerraba con la traducción libre, que ella hizo de un poema brechtiano, el que a continuación traemos desde la memoria.

Estás llamado a ser un dirigente

Estudia lo elemental,

para aquellos cuya hora no ha llegado,

nunca es demasiado tarde.

Estudia, el ABC no basta,

pero estúdialo

no te canses empieza,

tienes que saberlo todo.

Estás llamado a ser un dirigente.

Estudia hombre en la cárcel,

estudia mujer en la cocina,

estudia obrero en la fábrica,

estudia hombre en el campo,

estudia hombre en la mina.

Estas llamado a ser un dirigente.

Estudia desamparado,

persigue el saber lleno de frío,

el libro abierto es un arma.

Estás llamado a ser un dirigente.

No te dejes convencer compañero,

lo que no sabes por ti, no lo sabes.

Apunta con tu dedo a cada cosa

y pregunta ¿esto por qué?

Estas llamado a ser un dirigente.

Origen y formación

La dramaturga Mercuri, nacida en Pereira en 1934, estudió cinco años de solfeo y piano en el conservatorio de Cali, cuatro años de teatro en la Universidad del Valle, allí se integró al Teatro Experimental de Cali “TEC”. Estudió becada en Roma, donde compartió al lado de grandes actores como Giancarlo Giannini, en la Academia Nacional Silvio D´Amico, Persae y Giancarlo. Empezando la década del 60 obtuvo el premio nacional como mejor actriz de carácter.

A esta cosmopolita dama del quehacer escénico, es necesario destacarla desde su singular personalidad, su calidad humana que desbordaba y trascendía en sus todos actos como compromiso esencial de vida. Para los años ochenta en el eje cafetero, su trabajo maduraba a la par de lo que en Cali representó Enrique Buenaventura, en Bogotá Santiago García y Jorge Ali Triana, quienes la respetaban y conocían de su trabajo y formación

Las técnicas del teatro de Brecht, Stanislavsky, la experiencia en la formación de actores  en nuestro país por el señor Seki Sano, y su estudio teatral en Italia, fueron retomadas por Toñita, para su oficio en la escena con lo justo del vestuario, de mínimos elementos, y la introspección del personaje; todo ello sirvió y orientó para montar obras como “Monte Calvo, Los fusiles de la madre Carrar, Los Tejedores, Bananeras, La comuna de París, Los papeles del infierno, La madre, Volverán las oscuras golondrinas, Antígona, La Celestina, El sol subterráneo, En este pueblo no hay ladrones y Nosotros los juglares”, entre otros montajes, que son parte de su legado a la dramaturgia, de gran reconocimiento por críticos y público. La obra de García Márquez fue acogida y recreada en varias de sus puestas en escena, culminando con una interpretación de El Otoño del P+-atriarca.

Como tributo a su memoria, invitamos a sus estudiantes y a quienes recuerdan de ella para recordarla.

*Abogado y escritor, radicado en Bogotá, Director del Taller de Escritores Gabriel García Márquez de la Universidad Autónoma de Colombia.

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