“Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando, su boca que era mía, ya no me besa más. Se apagaron los ecos de su reír sonoro, y es cruel este silencio que me hace tanto mal. Fue mía la piadosa dulzura de sus manos, que dieron a mis penas caricia de bondad. Y ahora que la evoco, hundido en mi quebranto, las lágrimas trenzadas se niegan a brotar, y no tengo el consuelo de poder llorar”.
Es imposible escuchar este tango de Alfredo Le Pera y música de Carlos Gardel sin sentir una opresión en el pecho. Tal vez un suspiro hondo devuelve el sosiego al alma y un brindis permite que la sonrisa regrese al rostro.
El tango melancólico se puede vivir de dos maneras: triste, sentado en la mesa de un bar con la cabeza gacha y la soledad a cuestas o alegre en un ambiente familiar, apreciando a una hermosa pareja que baila y goza al ritmo del bandoneón y los violines.
Aunque la primera es la constante en bares y cantinas, la segunda se está poniendo de moda en Pereira y cada vez coge más fuerza, gracias a una mujer que enseña a vivir el tango de una manera diferente: con pasión, con amor, pero también con alegría.
“Con el tango uno muestra lo que ha vivido, su dolor, su sufrimiento que se convierte en alegría y bendición para muchas personas: bailo con el corazón en los pies”.
Diana Patricia Ramírez es una reconocida bailarina de tango del país, podría decirse que ha ganado todos los concursos en los que ha participado y ha dejado en alto el nombre de Pereira, junto con su hijo Juan Diego, en todos los escenarios donde se ha presentado.
Cuando se ha ganado todo, ¿qué más se puede esperar?, pues Diana sorprende de nuevo, esta vez no con sus sensuales movimientos al son de una canción, sino con el espacio cultural denominado La Tertulia, que todos los jueves abre sus puertas a los amantes del tango, la música y el folklore en general.

Diana Patricia tomó la decisión de no participar más en competencias, siente que esa etapa ya pasó, solo quiere disfrutar y vivir el tango intensamente sin competir. No descarta participar en un mundial, pero más a mostrar su talento, como exhibición.
Cuenta Diana que la idea de crear un espacio nuevo para el tango, diferente al de los bares, es producto de la pandemia. Ella es la dueña del Hotel del Café ubicado en pleno centro de la ciudad y en la época del aislamiento, cuando todos los negocios estaban cerrados y tampoco había ni presentaciones ni concursos, se le ocurrió la idea de ofrecer shows virtuales, que fueron todo un éxito y los espectadores pagaban por ellos.
Cuando los negocios y establecimientos pudieron empezar a abrir sus puertas con aforo, amplió un espacio en la recepción del hotel para realizar eventos familiares, con el tango como ingrediente principal. “Nos juntamos con la gran cantante Samara, reina del bolero y el tango en Colombia;Jorge Guillermo que es un cantor argentino y Nelson Marín, ‘Grillo’, que es uno de los mejores pianistas y Juan Diego y Diana tango”
“Invité a 20 personas y llegaron casi 40, después invité a 30 y llegaron 50. Empecé tumbando una pared y evento tras evento tumbé otra y otra, ahora tengo un espacio amplio con mesas y por supuesto con una pista donde puedo bailar cada ocho días”.
La Tertulia le ha abierto las puertas también a muchos músicos y cantantes que buscan darse a conocer. “En Pereira hay mucha gente que vive de la música, personas que si no cantan o si no tocan no comen, les estamos abriendo el espacio para que puedan subsistir, es una vitrina”.
Por supuesto, el atractivo especial es Diana Patricia y su pareja. “Muchas veces digo ‘hoy no voy a bailar’ y desde que llegan, cada visitante me pregunta ‘¿va a bailar?’, esa es la expectativa, y claro, salgo con el mismo amor de siempre y les cuento la historia: esto es una bendición Covid, un plus pandémico, porque fue por esas pruebas físicas, emocionales y espirituales que yo dije voy a abrir este espacio para apoyarnos y apalancarnos y eso le ha dado un sello al hotel”.
La bailarina
Vestida de rojo o negro, maquillada y peinada para la función o luciendo ropa de calle y hasta deportiva, Diana Patricia respira tango, no es un traje que se pone, es un estilo de vida. Todas sus palabras y hasta movimientos cotidianos están relacionados con este aire y el amor por el baile lo expresa de forma permanente.
Al contar su historia, la bailarina menciona a su madre, el campo y la fonda de vereda, donde sonaba el tango incesantemente. Esta música estuvo presente en su vida, aunque al principio de forma inconsciente, pues en su juventud lo suyo era el folklore, las danzas tradicionales colombianas y los ritmos tropicales.
“Cuando murió mi madre bailando, hace 13 años, mi refugio fue a lo que siempre le huí, fue el tango. Empecé de forma muy empírica, luego recibí clases y con mi hijo Juan Diego participamos en varios concursos, él era la sensación porque apenas era un niño, pero su talento podría decirse que es único en el mundo”.
Ellos conforman la pareja ‘Juan Diego y Diana Tango’ bajo este sello se presentan y han participado y ganado, incluso, en un mundial de tango en Argentina.
“He bailado con argentinos, con un maestro caleño muy reconocido y de Manizales con David Ospina que ha sido campeón nacional, pero el trabajo, la trayectoria, el reconocimiento, el sello ha sido con Juan Diego”.
“Lo nuestro es el tango de salón y en el baile reflejamos un amor filial y una compaginación única”.
El baile del tango es una profesión para Juan Diego estudió en Argentina con los que más saben y ahora él es maestro en Europa, debido a ello, Diana en la actualidad se presenta con otra pareja, Cristian, un bailarín de la ciudad de Manizales, con quien comparte su amor por la música, el café y el turismo.
“La bailarina que soy hoy, es gracias a mi hijo, él me ha enseñado y me pulió”. Y tal vez lo más importante que Juan Diego ha inculcado en Diana es la improvisación. Aunque usted no lo crea, cada baile es original, no hay coreografía que aprender, baila con el sentimiento, lo que la música le inspiró en el momento; claro, aplicando las técnicas, pero sin seguir un patrón.
Show familiar
Entre las presentaciones en establecimientos especializados en el tema, los concursos y los bailes en el hotel, Diana es invitada y contratada con frecuencia a eventos privados, familiares. “En especial son cumpleaños, yo voy a bailar, pero también a sembrar amor, para mí es un privilegio que me inviten a celebrar la vida, es una bendición ir a compartir con las familias; estoy especializada en 70, 80, 90 y 100 (risas)”.
“Mientras haya música, mientras nuestro cuerpo se pueda mover, tenemos que celebrar llenos de gratitud”.



