Miscelánea

James Cifuentes Maldonado

Columnista

Que el presidente de Colombia hoy sea Gustavo Petro, tiene muchas explicaciones; la primera de ellas fue la acumulación de cansancio con las fuerzas que tradicionalmente han dirigido, a placer, la suerte de este país; como reza el dicho, tanto va el cántaro a la fuente hasta que se revienta; en este proceso la izquierda fue creciendo y madurando en la construcción de la nueva realidad democrática, iniciando con los tiempos de la reincorporación del M-19 a la vida social y política, pasando por doloroso exterminio de la Unión Patriótica, con varios presidenciables asesinados,  lo que hace muy poco se vino a reconocer como crímenes de Estado y luego, ya en la recta final, gracias a la consolidación de fuerzas  como el Polo Democrático, el Partido Verde y otros que dieron lugar a las alianzas que triunfaron y coronaron un proyecto que parecía inalcanzable, todo ello precipitado quizás por la dinámica de protesta social que explotó en abril de 2021. 

En la política, como en todo, lo importante no es llegar sino saberse mover y mantenerse, y en este sentido, en principio y contra todos los pronósticos, la Colombia Humana, de la mano de Roy Barreras y Alfonso Prada, se hizo de muchos amigos, de todos los discursos y todos los pelambres, entre otros, el partido Liberal lleno de dudas y de intereses, que al final se montó en el bus y el partido Conservador que jamás vaciló en dar la voltereta; así se armó el gobierno, al ritmo de la repartición burocrática, que es la única forma en que esto funciona. 

Para ir perfilando el fin de esta elucubración, les diré que Gustavo Petro y Alejandro Restrepo, técnico del Deportivo Pereira, tienen en común que hicieron posible lo imposible, ambos llegaron a la cima pero con una justeza y una fragilidad que no permite pensar en la continuidad de un proceso a lo grande; en el caso del Presidente, porque sus propias terquedades y torpezas, en ese ánimo de reformar por reformar, a toda costa, con su proyecto de Salud, la Paz Total y la sospechosa ley de sometimiento, pasando por alto la premisa de construir sobre lo construido, han hecho que poco a poco se le vaya agotando el consenso político, quedando a merced de una oposición feroz y de una prensa parcializada que le ha hecho ver los descocidos cada que tiene oportunidad, es decir que cada vez que el Presidente trina.

En el caso del Deportivo Pereira, era muy complicado que una institución aun inmersa en un proceso de liquidación y de entrega a los acreedores, sin ni siquiera poder sacar a la venta los abonados para todo el torneo y para colmo de males desmantelada por la salida de los jugadores que constituían su columna vertebral, pudiera armar un equipo digno y competitivo; los resultados en 2023 nos han mostrado que ser campeones en 2022 fue un milagro, que difícilmente podremos hacer un papel decoroso en la Copa Libertadores y menos repetir estrella.

Debe ser por la depresión que queda luego del puente, pero como pueden ver mi optimismo político y deportivo está en rines.  Del gobierno de Petro, aun faltándole tanto tiempo, de momento solo tengo decepciones y dudas y, del Deportivo Pereira, más susto que gusto.  De ambos tengo dos certezas: una, que tuvieron suerte, y dos, que no estaban preparados.

Otras opiniones

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1 COMENTARIO

  1. Bueno del deportivo Pereira estamos de acuerdo , no estaba preparado , más sus nuevos dueños ( los mismos)lo peor que pudo haber pasado , en cuanto a Petro más de 30 años “ jodiendo” y le llegó el turno y está más malo que los anteriores es porque es un inepto ,egocéntrico, con ínfulas de Salvador del mundo y pretende ser líder mundial , por ambos lados del Pereira y Petro estamos jodidos

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