Alexánder Ríos Arboleda
Columnista
Hoy se ratifica con audios la confesión de Oscar Iván Zuluaga a Daniel García Arizabaleta, sobre el ingreso de dineros de Odebrecht por debajo de la mesa a su campaña presidencial de 2014. No queda sino entender a cuan baja llega la condición humana con tal de obtener al poder. Un profesional de las mejores calidades, calificado con buenas notas en la Alcaldía de Pensilvania Caldas, en el Ministerio de Hacienda y en sus organizaciones empresariales. Se dejó tentar de la ambición y echó por la borda su prestigio personal, la tranquilidad familiar y de quienes confiamos algún día con el voto por él a la primera magistratura. Hoy nos sentimos asaltados.
Colombia no aprendió la lección con Ernesto Samper Pizano en 1994, los dineros sucios del narcotráfico que lo llevaron a la Presidencia, son los mismos dineros oscuros de Oscar Iván Zuluaga y Juan Manuel Santos en el 2014. Y es igual a las platas que confiesa Armando Benedetti para ganar las elecciones de Gustavo Petro en el 2022. De estas perversas historias, hasta ahora solo los segundones han sido asesinados o en el mejor de los casos condenados. Luego lo expresado por Óscar Iván a su parcero Daniel, con relación a Alexánder Vega quien presidía el Consejo Nacional Electoral CNE y tenía la obligación de investigar a fondo las campañas de éste y de Santos; sobre decidir hacerse pasito, para no crear un caos institucional según este pacto de silencio, no obstante, el cúmulo de soportes que la Fiscalía General de la Nación había suministrado al CNE por el ingreso de dineros de Odebrecht al certamen electoral presidencial en cuestión.
En la actualidad, Ernesto Samper anda suelto buscando lavar su imagen en cuanta reunión puede asistir, y haciéndose nombrar hasta de embajador como en su momento Álvaro Uribe lo designó en Francia, evento que le originó a Uribe tal crisis que les tocó reversar semejante desfachatez. Entonces, ¿se repetirá la historia con Óscar Iván
Zuluaga, Juan Manuel Santos y el más reciente escándalo con Gustavo Petro?
Colombia viene pidiendo se haga justicia con tanta corrupción, y en especial a quienes en el ejercicio de su influencia política evaden y demoran los procesos, y si por casualidad son condenados, llegan a guarniciones militares en donde las condiciones de vida nada tienen que ver con las de una prisión. Es hora que todos estos señalados de corrupción pidan con urgencia se resuelva estos casos tan documentados y le den la cara al país.
P.D. Continuando con el deterioro del orden público en Risaralda, la congresista Carolina Giraldo Botero debió salir del país por amenazas contra su integridad, estos sucesos iniciaron cuando denunció ante la opinión pública, el Congreso de la República y la Corte Suprema de Justicia, la malversación de fondos y tráfico de influencias con los recursos del Órgano Colegiado de Administración y Decisión OCAD Paz de Colombia. Donde se ven envueltos funcionarios, congresistas y contratistas.

