?Para d?nde vamos?

Alberto Zuluaga Trujillo

Columnista

Lo que ha venido aconteciendo en Venezuela desde hace 20 años con la llegada de Ch?vez al poder, la ha sumido en una profunda crisis social, política y econ?mica, de la cual tardar? muchos años en recuperarse, despu?s de haber sido una de las econom?as más pr?speras? de la regi?n. Salido Ch?vez de la c?rcel en 1994, despu?s de un fallido golpe militar dado al presidente Carlos Andr?s P?rez, se dedica a recorrer el pa?s aglutinando el apoyo de diversos sectores incluida gran parte de la izquierda y del empresariado con la intenci?n de reivindicar el pensamiento bolivariano y refundar el Estado venezolano, creando para ello el Movimiento? V Rep?blica, plataforma electoral que, conjuntamente con el apoyo del Polo Patri?tico, lo lleva al poder en 1988.

Lo sucedido de entonces para ac? es del mundo conocido, tanto, que sirvi? en las elecciones presidenciales nuestras en las que se enfrentaron Duque y Petro? para movilizar al electorado mostrando la realidad de un r?gimen de izquierda populista que,? bien pudo sucedernos, de no tomar conciencia del momento que viv?amos. Y bien parece que a?n no lo hemos asumido plenamente, pese a lo allí vivido y lo que aqu? se est? viviendo. Ocho meses han transcurrido de este Gobierno y la verdad sea dicha, el cambio no se ve. La corrupci?n, eje fundamental del programa prometido en campa?a, ha sido palabra hueca. B?stenos recordar que en Risaralda tenemos dos alcaldes en la c?rcel. Muchos de los nombramientos en el alto Gobierno contradicen la palabra empe?ada no importando los se?alamientos que con anterioridad a las posesiones se han hecho. Funcionarios como Alejandro Ord??ez, destituido por el Consejo de Estado despu?s de cuatro años de estudio y de más de 30 recusaciones interpuestas por ?l como Procurador en ese entonces, dilataron el proceso, dando como resultado la anulaci?n de su reelecci?n por hab?rsele comprobado corrupci?n en su tr?mite, para afirmar luego en su discurso de despedida que su destituci?n hac?a parte de los pactos de La Habana. Figurar ahora en la n?mina oficial como Embajador en la OEA, es una clara demostraci?n de la verborrea electoral.

El Congreso, igual, bajo la din?mica de la coalici?n gobiernista del presidente Duque, derrot? los proyectos contentivos de la Consulta Popular Anticorrupci?n que el Presidente se comprometi? a respaldar despu?s de los 12 millones de votos que resultaron insuficientes para su aprobaci?n. La mermelada, legalizada con el 20 por ciento del presupuesto nacional a favor de los congresistas para desaparecerlos por obra de birlibirloque como muchos lo hicieron en el pasado con los auxilios parlamentarios, nos est? diciendo que esto es más de lo mismo. Y ni hablar de la Justicia en manos de quienes la imparten, empezando por el propio Fiscal. Ocho meses se han perdido y solo ahora empieza Duque a repuntar en las encuestas, no por cosa distinta a haber tomado partido en la ca?da de Maduro, hecho que el pa?s celebra en su inmensa mayor?a. Cabe preguntar ?para d?nde vamos?

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