Por: LINA MARIA ARANGO DÁVILA
La “Costa Nostra” es el reciente libro de la periodista Laura Ardila en el que relata el recorrido empresarial y político de una de las familias del Atlántico y de procedencia árabe más poderosas del país: los CHAR. Su libro es un referente para entender las relaciones público – privadas, legales e ilegales usadas desde hace décadas en la política regional con las que los políticos y empresarios locales se han apropiado del sector público en beneficio de un interés particular. La familia Char, que en su origen construyó su riqueza a partir de actividades de comercio y empresariales – Tiendas Olímpica, emisora Olímpica Estéreo y el equipo de futbol Junior- es hoy un clan político que ha trascendido su influencia a gran parte de la política regional colombiana. El Eje Cafetero y en especial Pereira, no es ajena a su influencia.
Uno podría contar los hechos del libro, sin los nombres para hacer un símil de la historia reciente política, empresarial y electoral de Pereira y podría encontrar que las prácticas usadas por el clan Char se repiten a pesar de ser regiones diferentes. Empresarios y comerciantes de apellidos árabes que como los CHAR, se destacaron por su liderazgo comercial y empresarial, políticos emergentes financiados por paramilitares y narcotráfico, matrimonio legal- ilegal entre sector privado y
carteles de corrupción en la contratación, personas de influencia en la opinión pública yempresarial cuya fortuna fue construida en su relación con actividades de narcotráfico -ya sea como testaferros o como parte de su participación en el negocio ilegal que dejaron años atrás- y alianzas basadas sin criterios ideológicos en el mantenimiento del control por la administración pública territorial.
La historia de los Char muestra también como las alianzas son momentáneas y las traiciones son frecuentes. Hoy resulta difícil pensar que esta familia y sus aliados en regiones, opositora al actual presidente Gustavo Petro y “la izquierda”, comenzó su camino político como una “opción de cambio” a los corruptos locales de Barranquilla, se alió con el M-19, quienes también buscaban participación en la burocracia y contratación regional y apoyó al cura Hoyos, tristemente recordado por la corrupción de su administración como alcalde de la ciudad.
Los recientes escándalos de compra de votos, asociados a la investigación de Aida Merlano y la evidente apropiación y aumento de su riqueza y la de sus aliados a partir de la contratación estatal, contrasta con el nivel de popularidad del exalcalde de Barranquilla y actual candidato Alex Char, quien en las encuestas aparece con un nivel de popularidad del 71%. “El éxito de la casa CHAR lo hizo con la mezcla entre gestión pública eficaz y desarrollo y una alta ausencia de escrúpulos y sentido democático” (Ardila, P 23). Así se hace evidente ese dicho popular tan conveniente para la corrupción: “que roben, pero que hagan”. Y en Barranquilla, el hacer ha sido evidente. Es innegable que se sanearon las finanzas y se hicieron obras civiles trascendentales.
PD ¿Quiénes son los aliados actuales de los CHAR en Pereira? Tiene congresista, candidato al concejo, a la asamblea, consultor político y negocios en Pereira. Esto daría para una investigación y otro libro.

