Altibajos

De todos modos es grato despertarse y tener la agradable certeza de vivir un naciente día y estar en condiciones de disfrutar de una halagadora rutina, comenzando por una ducha fresca y estimulante potenciando un cuerpo cansado, pero saludable, preparados para encarar un mundo complejo y controvertido, tomando como punto de referencia un espacio abierto, exento de comunicaciones, de redes sociales, mecanismo usado a manera de herramientas empleadas en limpiar el entorno y despojarlo de las numerosas irregularidades salidas, bien de la realidad o en últimas o primeras, de la imaginación, del morbo o de mentes sucias y desocupadas. La idea radica en poseer la disposición y el ánimo encaminados a darle un significado distinto a la vida, permitirse el lujo de mirar allende el área privada, coloquial o parroquial. Es la oportunidad de escaparse, una mañana, una tarde, una jornada, quizás hasta en la noche, del miedo, la zozobra o la incertidumbre. Presto a despegarse de los complicados acervos acumulados, rompiendo la envoltura colectiva y los rituales de las
costumbres acentuadas y perpetuadas en el alma, en las emociones y en los sentimientos. Es el esfuerzo de crear un marco ambiental y una apertura a otra galaxia, presuntamente imbuidos de un optimismo o de la ingenuidad en la capacidad de lograrlo. Empero, ese prometedor inicio de un amanecer en el cometido de facilitarse el medio y la ocasión de apreciar en toda la magnificencia, las maravillas de la naturaleza, percibir el sonido liberado de tecnología, de una bandada de pájaros anunciado la llegada de una nueva estación; colocarse en tal posición o ubicación de advertir, de observar a la distancia el verde de las montañas, esa enhiesta figura en las variadas formas de mostrarse ante el hombre; recodos, caminos circundándolos y rodeándolas de frondosa vegetación, arbustos y jardines y de cuando en vez ,una casa rural incrustada en sus entrañas y laderas. Y así, van transcurriendo las horas y alejado del bochorno circunstancial, se meten más raudamente en la intimidad del individuo, gritándole lo grande y hermoso de las cosas a su alrededor. Es entonces un bello motivo en la sana intención de lavar el entendimiento y abandonar los vestigios de tristeza y desencanto tan propicios en la ruta del pesimismo inusual e incomprensible.
Fascinante, pues, toda una construcción universal y esplendorosa e inconstantes, destinados a un ejercicio de la categoría señalada, no obstante, es conveniente aterrizar y regresar a lo terrenal, a lo deplorable frente a la objetividad de un acontecer diario y permanente. Lo bueno no dura y al abrir los ojos y mantener la
vista fija, no a ultranza, sino en el acá, derrumbándose los sueños y el resultado final traduciéndose en un lamento. No es sensato un goce bordeado y cercado de incordios y de desesperanza a causa de la intransigencia de unos, la desidia de otros y la insensibilidad de la mayoría. Lástima los altibajos y la ausencia de continuidad.

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