Nelly Arias de Ossa, la poeta grande de Pereira

Con el valor de la metáfora que le permite constuir sus versos para una poesía rítmica y musical.

nAngel Gómez Giraldo

Ella siempre tan festiva. Pareciera vivir en constante celebración de la vida.
Cuando uno se encuentra con ella en la calle, se encuentra con la poesía.
Casi siempre de falda ancha como el folclor colombiano.
Sus ojos bien abiertos buscando la inspiración en el paisaje urbano y humano.
Ojos bien abiertos al mundo pero de mirada oblicua para no dar paso en falso.
Y aunque de delicados pies se asegura que estén sobre la tierra.
Además es rítmica como la poesía que produce.

Encuentro
Su actitud la hace ver como una diosa griega en busca del ateneo.
El encuentro con ella es un encuentro con la poesía lírica que se ha llevado al pasillo, al bambuco y al bolero.
A nadie le niega un poema porque es generosa, y aunque nació en Armenia Quindío, un día en que el sol se demoró para despertar, asegura que lleva a Pereira en la sangre.
Entró siendo apenas una niña por la puerta grande a la Perla del Otún.
Eso sí,bien acompañada con personas de buena posición social y de gran estatura en las letras y la literatura.
Hoy la miro y veo en ella a la misma Beauvoir que hizo tan feliz a Sastre. Hasta lo acompañó en sus luchas ideológicas.

En la poesía
Me siento autorizado para afirmar que Nelly llegó también a la poesía por la puerta grande sin ser anunciada y sin ningún diploma porque el arte no se hace, nace con la persona.
Desde entonces viene ocupando un buen puesto en el parnaso perierano.
De esa manera su poesía empezó a escucharse en los eventos literarios y culturales para una personalidad artística siempre increscendo.
Tanto que el periodista Miguel Alvarez de los Ríos la hizo ver como uno de los puntos de referencia de la poética colombiana al subrayar que su obra poética debe convertirse en lectura obligada para las nuevas generaciones ya que su creación literaria ha sido incluida en el Manual de la Literatura Colombiana de Educar Editores.
Consciente de que tiene una inspiración de luna llena, se aferró a la metáfora para una buena arquitrectura y construcción de sus versos, segura que la poesía debe ser sonora y tener ritmo suficiente para que guste, según Borges.
Tiene pues nuestra poeta grande el arte innato de metaforizar sus composiciones para que salgan volando como aves cantarinas.
Metáfora, tropo que es cambiar el sentido de las palabras por uno figuirado:
Rueda la voz sobre la ciudad/ la noche se cierra./La mano detenida./ El hombre canta a la mañana./ Tomo un puñado de esperanza/ y lo vierto en la calle. Versos metafóricos de su poema 34.
Riega la tierra con la poesía social para que crezca el hombre sometido, humillado:
Cada pulsación de mi corazón es un grito/ contando la historia de los torsos que siguen sumisos/ cronometrando los pasos indecisos/sobre las noches dimensdionales del abismo ,/…
Sale con afán a ver al hombre de América, al amerindio al decir del humanista colombiano Otto Morales Benítez, amigo suyo que hoy por hoy la mira desde el paraíso.
Yo te ofrezco el apoyo/ hombre de América/ y te doy mi saludo hispano./ Te invito a una danza de cóndores y soles…/ Termina así el poema titulado, Saludo: Te invito a estechar mi mano de alfarero/ hombre universal, hombre de América.
Y qué decir de la poesía amorosa de una mujer que ha sabido amar para ser una buena hija, una buena esposa, una buena madre y una buena amiga. Buena amante de la casa abierta al sol.
La soledad de quien hemos tenido cerca al corazón de quien ya es olvido la desgarra y la obliga a exclamar poéticamente:
¡Qué sola está la casa! Están tristes los cubiertos sin tu rostro sobre la mesa/ Sin tus pasos.
Si, es que como dice la poeta, están tristes los cubiertos y nada de lo servido en la mesa del comedor apetece.
Patético, cuando el amor ya no nos acompaña, nada.
No existen manjares más buenos y digestivos que comer con la persona que es capaz de quitarnos el sueño.
¡Qué sola está la casa! Están tristes los cubiertos sin tu rostro sobre la mesa.
¿Qué tal? se pregunta uno. De otras parte es necesario reconocer que se defiende con el verso erótico como ningun otro inspirado.
Se puede afirmar con seguridad que Nelly Arias de Ossa es un suspiro, es la mar que salta en olas:
Y como río he seguido el cauce/necesitando de tu mar para despeñarme:/ Y como el navio estoy anclada por beber en un village…/ por hembra con ilusiones y fecundar la tierra…
Contando los pasos alcanza el soneto que ve como fruto maduro en el árbol de la poesía.
¡Ay el soneto! Difícil mecanismo para la asonancia y que muchos vemos como una catedral gótica. Estilo que inmortaliza. Ella muestra con el soneto 12.
Veamos:
¡Qué esteril fue mi lucha en adorarte!/ ¡Qué amargo este aguijón de tu recuerdo!/¡Qué lucha tan tenaz en olvidarte! ¡Qué vacío sabiendo que te pierdo! / Pero no, nunca pienses que te olvido,/ Tampoco tu jamás has de olvidarme/ porque apenas ayer no más te has ido/ y de mi alma un poco has de llevarte./
Me encontrarás por doquier, en el cierto/ reír de la mañana, en tu hado/ y con el sutil perfume de la brisa./Me encontrarás yo trémula de llanto/ en el soñar de un suave desencanto/ y también en el eco de tu risa.

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