IMPOSIBLES

Por doquier es el tronar de avisos, mensajes, trinos, toda clase de comunicaciones , anunciando y pregonando siempre y en cualquiera de los sistemas habidos y existentes en la actualidad, de unos cambios y de unas reformas y así cada cual en su ley y en la ideología profesada, disparada a modo de escopeta con perdigones, emerge la inventiva o la intención de un vuelco, en razón o como fundamento de un deseo de acabar  lo hipotéticamente negativo, improductivo o anacrónico o el no comulgar y solidarizarse en las iniciativas de los del bando contrario, de la oposición o del renglón estigmatizante de los usufructuarios del poder. Y en ese discurrir al otro lado de la línea, empieza la odisea personal y el simulacro de meterse en la camisa del de la esquina o del ciudadano de a pie, preguntándose entre muchas cosas, si es dable cortar de un tajo la milenaria manera de concebirse las vías y los caminos en la búsqueda de lo mejor o mayormente benéfico o provechoso, para una comunidad, pensando en forma aislada o en conjunto, acerca de los distinción en el comportamiento y de actuar ante ciertas y determinadas circunstancias. Verbi gracia, no yendo muy lejos, la serie de festejos, celebraciones, conmemoraciones de variada índole llevadas a cabo antes, durante y después de terminado el año, donde los pueblos se reúnen haciendo una pausa y un paréntesis en el trabajo, la actividad diaria, la rutina de los oficios y del secuencial, estereotipado y vetusto estilo de proceder, si es factible o no derrumbar la mole costumbrista y cercenar las mentes curtidas de conducirse y obrar en esa dimensión. Presuntamente en la cabeza de quienes acaudillan multitudes, fungen, supuestamente, de jefes políticos, surge la inclinación a convertirse en salvadores del planeta, en lideres dotados de las destrezas y las habilidades orientadas a constituirse en ejes indispensables de las gentes y de sus actos, pronunciándose triunfalistas en el cometido de pasar a la historia bajo dichas condiciones. Empero, observando el desorden, la indisciplina y la incoherencia reinantes, en el ámbito regional, nacional e internacional, es evidente la imposibilidad y la viabilidad en el logro de semejantes inspiraciones. A la distancia, son numerosos los factores y los fenómenos múltiples responsables de una utopía de tal entidad. Citando uno solo de ellos, está el relacionado y asuntado a la preparación, experiencia, idoneidad y la ausencia de un verdadero talento revestido de los atributos y cualidades propios de un estadista, sin que, a menor plazo, esté en la palestra y a la orden de una enérgica y loable intervención. Quizá el vivenciar las coyunturas culturales en un periodo incontrastable de finalizar en un siglo e iniciar el nuevo, haga difícil y embrollado comprender la atmósfera y el ambiente enrarecido, o estimado equívocamente o no. Realmente, resulta ser un entorno, aunque cíclicamente natural, el temperamento individual no lo asimila.

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