En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FilBo), un hito literario de hace un siglo resurge con vitalidad. ‘La Vorágine’, la obra monumental de José Eustasio Rivera (1888-1928), continúa más viva que nunca, marcando su centenario con una serie de publicaciones y una exposición que resalta la vigencia y relevancia de su contenido.
La novela, que narra las desventuras de una pareja de amantes, Arturo Cova y Alicia, en medio de la crueldad sufrida en la Amazonía durante la fiebre del caucho a principios del siglo XX, ha sido el foco de atención en la FilBo. La exposición titulada ‘El árbol que devoró un mundo: los rumbos del caucho en La Vorágine’, organizada por la Biblioteca Nacional, presenta una mirada profunda sobre los eventos descritos en la obra de Rivera.
La muestra, curada por Erna von der Walde y Ximena Gama, en colaboración con el diseño y museografía de Piedra Tijera Papel, busca arrojar luz sobre los interrogantes planteados por Rivera en su obra. ¿Qué se esconde detrás de sus palabras? ¿Cuáles fueron las consecuencias sociales y ambientales de la extracción del caucho en la Amazonía? ¿Por qué la Casa Arana es conocida como ‘el paraíso del diablo’? ¿Por qué en América? ¿Por qué en Colombia?
Con decenas de ediciones del libro, fotografías históricas y documentos, la exposición ofrece una inmersión en la atrocidad de los hechos descritos en ‘La Vorágine’. Incluso presenta una versión a escala de una casa típica de La Chorrera, un caserío en la Amazonía colombiana donde operaba la Casa Arana, símbolo de explotación y genocidio de los pueblos indígenas de la región.
El recorrido por la muestra se divide en cinco secciones, guiadas por tres elementos fundamentales: el tronco del árbol de caucho, el invernadero de Kew Gardens como metáfora de la domesticación de la naturaleza, y una maloca del pueblo bora, que alberga materiales de la memoria indígena amazónica. Poemas, cartas y citas de ‘La Vorágine’ acompañan cada sección, destacando la preocupación del autor por la trascendencia sociológica de su obra.
La exposición también confronta documentos históricos con obras de artistas contemporáneos y materiales de memoria de los pueblos amazónicos afectados, evidenciando el funcionamiento del sistema de extracción y exterminio descrito por Rivera. Fotografías del cónsul británico Roger Casement y del documentalista brasileño Silvino Santos, contratado por la Casa Arana, ilustran la complejidad de los eventos narrados.
Para los curadores, el dolor y la memoria están presentes de manera palpable en la exposición. Más allá de ser un ejercicio de memoria histórica, la muestra refleja la resistencia política de los pueblos amazónicos en los últimos 120 años. ‘La Vorágine’ no solo es una novela del pasado, sino una obra tremendamente actual, que sigue resonando en las luchas de las comunidades afectadas por la explotación de los recursos naturales en Colombia y más allá. Su centenario marca no solo un homenaje a la obra literaria de Rivera, sino también una llamada a la reflexión sobre las injusticias que persisten en la sociedad contemporánea.



