La desnutrición infantil sigue siendo uno de los problemas más graves de salud pública en Colombia, afectando el desarrollo físico, cognitivo y emocional de miles de niños y niñas en el país. Según datos recientes, uno de cada nueve menores de cinco años presenta desnutrición crónica, una condición que afecta su crecimiento adecuado y su desarrollo cerebral
En Risaralda, hasta el 14 de diciembre de 2024, se reportaron 440 casos de desnutrición aguda en menores de cinco años, lo que representa una prevalencia de 0,80 casos por cada 100 menores de esta edad, según datos del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública.
Del total de los casos reportados, un 76,8 % corresponde a desnutrición aguda moderada y un 23,2 % a desnutrición aguda severa. Se destaca que el grupo de mayor afectación son los niños y niñas menores de un año (31,0 %) y de un año (29,5 %), con una mayor prevalencia en zonas urbanas (64,4 %).
En el ámbito municipal, Dosquebradas se encuentra entre los municipios con más de 100,000 habitantes con notificaciones significativas de desnutrición aguda, con un total de 58 casos reportados.
Adicionalmente, durante este periodo se observó que Risaralda se encuentra por encima del límite superior esperado en términos de desnutrición aguda, lo que refleja un comportamiento inusual respecto al promedio histórico entre 2019 y 2023.
Este panorama evidencia la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de prevención, intervención temprana y acceso a servicios de salud adecuados para la población infantil en Risaralda, con el fin de mitigar los impactos de la desnutrición aguda en el corto y mediano plazo.
Un panorama desigual
La desnutrición crónica, también conocida como retraso en talla, afecta al 10,8 % de los niños menores de cinco años en el país. Sin embargo, la cifra aumenta significativamente en grupos vulnerables: 15,4 % en zonas rurales, 29,6 % en comunidades indígenas, y 14,2 % en familias de bajos recursos económicos. Esta desigualdad refleja que la desnutrición no es un problema exclusivamente alimentario, sino que está profundamente ligada a factores sociales y estructurales.
Entre las causas más relevantes se encuentran la falta de acceso a agua potable, el bajo nivel educativo de las madres, la pobreza extrema, la falta de servicios de salud adecuados y el bajo peso al nacer. Estos factores se interrelacionan y perpetúan un ciclo difícil de romper, donde la pobreza y la desnutrición van de la mano.
Madres jóvenes y falta de educación: factores determinantes
El informe destaca que el 66,4 % de los niños nacidos en 2022 tienen madres cuyo máximo nivel educativo es el bachillerato. Además, un preocupante 17,3 % de los recién nacidos son hijos de madres adolescentes, muchas de ellas entre los 10 y 14 años. Las madres con bajo nivel educativo tienen menos herramientas para garantizar una nutrición adecuada y enfrentar situaciones de riesgo durante el embarazo y la crianza.
El bajo peso al nacer es otro factor crítico. En 2022, el 10,3 % de los bebés en Colombia nacieron con un peso inferior a los 2.500 gramos, lo que aumenta las probabilidades de desnutrición en los primeros años de vida.
La importancia del acceso al agua potable
El acceso al agua potable es otro factor clave para combatir la desnutrición crónica. En Colombia, solo el 15,7 % de los hogares rurales tienen acceso a acueducto público, en comparación con el 88,9 % en zonas urbanas. La falta de agua potable incrementa el riesgo de enfermedades infecciosas, como la diarrea crónica y las parasitosis, que afectan directamente la absorción de nutrientes en los niños.
Iniciativas y recomendaciones
Combatir la desnutrición infantil requiere un enfoque multisectorial. Expertos recomiendan fortalecer los programas de alimentación escolar, aumentar la cobertura en servicios de salud materno-infantil, garantizar el acceso a agua potable en las zonas más vulnerables y empoderar a las madres con educación y apoyo económico.
La Fundación Éxito ha desarrollado un Índice de Desnutrición Crónica, que permite identificar los municipios con mayor riesgo y aquellos que han mostrado avances significativos en la lucha contra esta problemática. Sin embargo, el esfuerzo debe ser colectivo, involucrando al Estado, la sociedad civil, las familias y el sector privado.
Un llamado a la acción
La desnutrición infantil no es un problema exclusivo de los más afectados; es un desafío para toda la sociedad. Cada niño con desnutrición representa una oportunidad perdida para el desarrollo de un país más justo, equitativo y próspero.
Es urgente que la nutrición infantil sea una prioridad en los planes de desarrollo municipales y departamentales. El acceso a una alimentación adecuada no es un lujo, es un derecho fundamental que debe garantizarse a cada niño y niña en Colombia. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de romper el ciclo de la desnutrición y ofrecer un futuro digno y saludable a las nuevas generaciones.



