La eutanasia en mascotas es un acto humanitario que alivia su sufrimiento. Sandra Castelblanco explica factores, procedimientos y apoyo necesarios para enfrentar este difícil proceso.
La eutanasia en mascotas es un tema que, aunque doloroso, es fundamental abordar con empatía y claridad. Sandra Jackeline Castelblanco, Médico Veterinario y líder de innovación en Gábrica, compartió su experiencia y reflexiones sobre este procedimiento que busca minimizar el sufrimiento de los animales en circunstancias extremas.
¿Qué es la eutanasia para mascotas?
Según Castelblanco, la eutanasia en mascotas es un procedimiento médico que debe ser realizado por un veterinario capacitado. Consiste en ayudar a la muerte del animal de manera humanitaria, asegurando que sea un proceso sin dolor ni padecimiento. Este procedimiento lleva al animal a un estado de inconsciencia antes de su fallecimiento, garantizando su tranquilidad y bienestar.
El objetivo principal es evitar el sufrimiento innecesario de las mascotas cuando enfrentan condiciones de salud que afectan severamente su calidad de vida.
Factores que determinan la eutanasia
La decisión de optar por la eutanasia depende de varios factores. Las enfermedades degenerativas, los problemas asociados con la vejez avanzada, accidentes graves y enfermedades terminales son algunas de las situaciones que pueden llevar a considerar esta opción. Cuando la calidad de vida de la mascota se ve comprometida de forma irremediable, es momento de pensar en su bienestar por encima del deseo de mantenerla con vida.
“Es importante que los padres de mascotas evalúen junto al veterinario si el animal está experimentando dolor crónico, falta de apetito o imposibilidad de realizar funciones básicas como caminar o interactuar con su entorno,” destaca Castelblanco.
Procedimiento de la eutanasia
El procedimiento comienza con una evaluación médica para confirmar que la eutanasia es necesaria. Luego, se administra un medicamento por vía venosa que induce un estado de inconsciencia similar al de una anestesia profunda. Una vez el animal está completamente dormido, se aplica el producto definitivo para llevar a cabo la eutanasia.
Los medicamentos utilizados pueden variar según el protocolo de cada clínica veterinaria, pero siempre se busca garantizar que el proceso sea tranquilo y sin traumatismos. Aunque en raras ocasiones algunos animales pueden sobresaltarse debido a los efectos del medicamento inicial, estos episodios suelen ser breves y no alteran la tranquilidad general del procedimiento.
“En la mayoría de los casos, la eutanasia es un proceso pacífico y respetuoso. Algunos padres de mascotas eligen estar presentes durante el procedimiento, mientras que otros prefieren despedirse antes y regresar después,” comenta Castelblanco.
Manejo del cuerpo tras la eutanasia
Una vez realizada la eutanasia, es importante decidir qué hacer con el cuerpo de la mascota. Actualmente existen servicios funerarios especializados que ofrecen opciones como la cremación individual, la entrega de cenizas o el entierro en lugares designados. Estas alternativas permiten a las familias conservar un recuerdo significativo de sus mascotas.
Otra opción es enterrar al animal en una finca o en un lugar especial, siempre y cuando no exista riesgo de diseminación de enfermedades contagiosas. En estos casos, es común que las familias planten árboles o flores como una forma de honrar la memoria de su mascota.
“Si la eutanasia se realizó debido a una enfermedad viral altamente contagiosa, es crucial consultar con el veterinario antes de decidir el manejo del cuerpo. Esto ayuda a prevenir riesgos para otros animales,” advierte Castelblanco.
Desmitificando la eutanasia
Sandra Castelblanco subraya la importancia de desmitificar la eutanasia como un acto egoísta o cruel. Por el contrario, en casos de sufrimiento severo y sin posibilidad de recuperación, este procedimiento se convierte en un acto de amor y compasión hacia las mascotas.
“Las mascotas son miembros de nuestras familias, y tomamos decisiones pensando en su bienestar. Cuando el dolor es constante y no hay esperanza de mejora, optar por la eutanasia es un gesto de amor que les permite descansar en paz,” reflexiona Castelblanco.
Enfrentando el duelo
Perder una mascota es un proceso doloroso que requiere tiempo y espacio para sanar. Castelblanco recomienda vivir el duelo plenamente, evitando tomar decisiones apresuradas como adoptar otra mascota inmediatamente.
“Es importante aceptar el dolor, buscar apoyo en familiares, amigos o incluso profesionales en psicología si es necesario. La asesoría psicológica puede ser clave para superar esta pérdida y avanzar hacia la aceptación,” asegura.
Finalmente, invita a las familias a no cerrar su corazón a la posibilidad de adoptar una nueva mascota en el futuro. Sin embargo, enfatiza la importancia de hacerlo solo cuando se haya completado el proceso de duelo.
Costos del procedimiento
El costo de una eutanasia puede variar dependiendo del tamaño del animal y del protocolo de cada clínica. Generalmente, oscila entre 150.000 y 400.000 pesos colombianos. Este monto no incluye servicios funerarios, que suelen contratarse por separado.
La eutanasia en las mascotas
La eutanasia en mascotas es una decisión difícil, pero necesaria en ciertos casos. Requiere un análisis consciente y el acompañamiento de un médico veterinario para garantizar que sea la mejor opción para el bienestar del animal. “Recordemos que nuestra responsabilidad como padres de mascotas es velar por su bienestar en todas las etapas de su vida, incluyendo el final. Aunque dolorosa, la eutanasia puede ser la última muestra de amor y cuidado que les brindamos”, concluye Castelblanco.
Enfermedades avanzadas
Las principales enfermedades que pueden llevar a considerar la eutanasia en mascotas suelen estar relacionadas con un sufrimiento severo, falta de calidad de vida y ausencia de posibilidades de recuperación.
Cáncer avanzado: Tumores malignos que no responden a tratamientos y provocan dolor intenso o afectación de funciones vitales.
Enfermedades degenerativas: Como la artrosis avanzada o problemas neurológicos irreversibles que afectan la movilidad y generan dolor crónico.
Insuficiencia orgánica terminal: Fallo renal, hepático o cardiaco en etapas avanzadas, donde los tratamientos ya no son efectivos.
Enfermedades virales graves: Como el parvovirus, el moquillo o la leucemia felina, en casos avanzados y sin opciones de recuperación.
Lesiones traumáticas severas: Accidentes que provocan fracturas múltiples, daño neurológico irreversible o heridas incompatibles con la vida digna.
Problemas relacionados con la edad avanzada: Mascotas geriátricas con deterioro extremo de su salud, pérdida de funciones básicas y dolor constante.
Condiciones congénitas graves: Enfermedades de nacimiento que causan un sufrimiento permanente y no tienen solución médica.
La decisión de realizar una eutanasia debe ser evaluada cuidadosamente por un médico veterinario, considerando siempre el bienestar y la calidad de vida del animal.



