Por: Juliana Correa Agudelo
Los problemas no se solucionan con una actitud apresurada, o sin mesura.
Instalar en nuestra mente lo valioso de respirar despacio, profundo y sutil. Nos ayudará a repararnos. Bajo la calma de la mente, los sentimientos se regulan y mejores decisiones se toman.
Entonces respirar conscientemente te lleva a la relajación, a eliminar lo desagradable y a enfocar lo relevante.
Existen varios estudios que muestran cómo respirar suavemente disminuye el estrés, la depresión y la ansiedad en un mundo de inmediatez.
A su vez encontramos que el método Silva es un sistema que ayuda a las personas a cumplir sus metas personales, y este, consta del mismo control de su respiración.
Podemos evidenciar que las personas mejoran su regulación emocional, disminuyen la inflamación, fortalecen su sistema inmune y mejoran la calidad del sueño.
Ahora en el aspecto espiritual ayuda activar nuestra intuición, el orden de tu vida y esos súper poderes que todos tenemos dormidos. Respirar parece sencillo, lógico y normal, sin embargo, muchos no se dan ni cuenta, porque ya se automatizó en el cuerpo. La respiración oxigena nuestra sangre, nuestros órganos y todo nuestro sistema, promoviendo una vida más funcional y sana. Es un acto sencillo pero poderoso, capaz de sincronizar cuerpo, mente y alma en una armonía que pocos alcanzan.
Ahora, te invito a detenerte. Cuando termines de leer estas palabras, suelta el celular, aparta la pantalla por unos minutos y dedícate un instante de respeto y conexión contigo mismo. Respira despacio, aprecia tu existencia, escucha tu interior y alinéate con tu fuente.
La respiración consciente es una herramienta transformadora que nos permite mirar hacia adentro para cambiar lo que está afuera. Tómate este mensaje con amor y atrévete a salir del piloto automático para activar lo manual: vivir tu experiencia con intención y plenitud.

