‘As One’: La ópera trans que generó polémica entre Colombia y Estados Unidos

En marzo de 2022, el Teatro Libre de Chapinero en Bogotá fue el escenario de un acontecimiento que, más allá de su carga cultural, desató un inesperado conflicto político entre Colombia y Estados Unidos. Se trató del estreno de As One, una ópera transgénero que ha generado tanto elogios como controversias, especialmente por su financiación proveniente de los recursos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

La obra, creada por la compositora estadounidense Laura Kaminsky, narra el proceso de autodescubrimiento de su protagonista, Hannah, quien emprende un viaje interior en busca de su identidad. Lejos de caer en estereotipos, As One se caracteriza por su enfoque humanista y profundo, con una narrativa que explora la experiencia transgénero de una manera honesta y compleja. Estrenada inicialmente en 2014, la ópera ha sido un éxito internacional, con presentaciones en ciudades como Nueva York, Berlín y Melbourne. Pero, su llegada a Colombia provocó un eco inesperado, principalmente por el apoyo financiero recibido por USAID.

Según Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, la agencia estadounidense destinó 47 mil dólares para la producción de As One en Bogotá. Este dato fue citado por la Casa Blanca en un intento por destacar lo que consideran un uso inapropiado de los fondos de USAID, criticando lo que consideraron “locas prioridades” en la financiación de proyectos como el de esta ópera. En su intervención, Leavitt mencionó otros proyectos similares financiados por USAID, como un musical de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en Irlanda, o un cómic transgénero en Perú, lo que, según sus palabras, ilustraba una tendencia de gastar dinero en iniciativas que, a su juicio, no responden a las necesidades más urgentes de la región.

El hecho de que el proyecto fuera respaldado por la Embajada de Estados Unidos, además de la Alcaldía de Bogotá y la Universidad de los Andes, intensificó la controversia. Para el gobierno estadounidense, este tipo de proyectos culturales se perciben como un ejemplo de la influencia que los recursos de su agencia de cooperación pueden tener en la política interna de otros países. Por su parte, las autoridades colombianas defendieron la importancia cultural y artística de la obra, destacando que As One formaba parte de un esfuerzo por promover la inclusión y dar visibilidad a la diversidad sexual.

A pesar de la crítica, el proyecto se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio de los Estados Unidos para financiar actividades que promuevan la equidad de género y los derechos LGBTQ+ a nivel global. De hecho, As One fue uno de los ganadores del Smalls Grants Program de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, lo que le permitió recibir fondos para su presentación en Bogotá en el marco de una de las más prestigiosas orquestas de la ciudad, la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

As One es, ante todo, una obra que invita a reflexionar sobre el proceso de identidad y aceptación, temas universales que trascienden las fronteras de cualquier nación. En la escena colombiana, se destacó como un hito cultural, y aunque su financiación suscitó un debate político, la obra logró lo que muchos artistas buscan: provocar una conversación sobre temas de inclusión, identidad y el papel del arte en la construcción de una sociedad más diversa.

En el contexto de la diplomacia cultural, este episodio refleja cómo un proyecto artístico puede convertirse en un punto de fricción en relaciones internacionales, cuando las políticas culturales de un país se entrelazan con las dinámicas de cooperación y financiación externas. Así, As One no solo se consagra como una pieza operística relevante, sino también como un símbolo de la compleja interacción entre arte, política y valores en el escenario global.

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