Aranceles en USA, un factor de alto riesgo para la truchicultura colombiana

Por: Óscar Osorio Ospina

Cada mes desde Pereira salen alrededor de 20 toneladas de filete de trucha con
destino a los consumidores de Estados Unidos, que se ha convertido en el principal
socio comercial de la truchicultura en Colombia.
Estos peces son cultivados y procesados en las instalaciones de la empresa Pez
Fresco, establecida desde hace casi cuatro décadas en la zona montañosa de la
cuenca media del río Otún, que comparten Santa Rosa de Cabal y Pereira.
Pez Fresco inició operaciones alrededor de 1989 por iniciativa de un empresario
caleño que vislumbró una oportunidad excepcional en las proximidades de Pereira
para la producción a gran escala de Trucha Arco Iris. La empresa se estableció en la
finca La Floresta de la vereda San José de Santa Rosa de Cabal, aprovechando las
ventajas de la calidad del agua del río Barbo.
Y en el 2018 cambió de propietarios con el objetivo de establecer una nueva visión
que enfatizara la diferenciación en la producción, respaldada por la excelente
aceptación de sus productos en términos de inocuidad y servicio al cliente. Con la
ayuda de su socio comercial, Granmar Inc., Pez Fresco se convirtió en un referente
de las exportaciones colombianas y obtuvo la Certificación Internacional Best
Aquaculture Practices (BAP) que respalda su compromiso con la calidad, el medio
ambiente, la responsabilidad social y el bienestar animal. Además, obtuvo
reconocimientos nacionales, como el de ser el primer establecimiento en obtener el
título de Granja Biosegura otorgado por el ICA.

La aplicación de aranceles afectaría también los costos de las materias primas utilizadas en la alimentación de los peces

Principal mercado

En la actualidad Pez Fresco, cerca del 80% de su producción se destina al mercado
de Estados Unidos, representada en 15.000 libras americanas mensuales de trucha
fresca y 24.000 libras mensuales de trucha congelada, lo que equivale a unas 20
toneladas, asegura el gerente de la empresa, Óscar Murillo García.
Sobre el presente del comercio exterior de este alimento, señala que el año pasado se
presentó algún revés debido a la competencia externa, especialmente de Perú,

Turquía, Chile e Irán que ingresaron un poco aguerridos al mercado norteamericano.
“Este año tenemos muchas expectativas por varias cosas: estamos en plena
temporada de Cuaresma y los consumidores se han dado cuenta que el precio no es
calidad, muchas veces la gente compra más barato, pero no saben lo que están
consumiendo y eso nos está dando vía libre para ampliar más. La otra, es que
seguimos en la búsqueda de ampliación de mercados, atacando lo que sabemos
hacer con el commoditie que son los filetes de trucha, especialmente en restaurantes,
casinos, supermercados y cruceros”, anota el empresario.
Sin embargo, el cambio de gobierno en Estados Unidos y su decisión de aplicar
aranceles a los productos que exportan algunos países con los cuales las relaciones
diplomáticas se han tornado tormentosas, constituye una nube oscura que amenaza
el comercio de varios renglones de exportación, entre ellos el de la trucha, la cual no
tiene aranceles gracias al Tratado de Libre Comercio, TLC, firmado con Estados
Unidos hace unos 15 años y por tratarse de un producto primario para consumo
humano.

Aranceles, un riesgo

Pero está latente el riesgo de que se pase de cero aranceles a otro escenario, el cual
sería muy peligroso para esta industria.
“Aplicarle aranceles a este producto sería el cierre de nuestra compañía, porque no
seríamos competitivos. Los actuales precios están enmarcados en la dinámica de la
oferta y la demanda, así que un arancel del 10, el 15 o el 20% nos perjudicaría
enormemente. Eso básicamente significaría el cierre del principal mercado de
nosotros en exportaciones, lo que obligaría a inundar el mercado nacional y llevaría
a una baja en los precios y en escenario no somos competitivos”, explicó Murillo
García. Y a ello se sumaría la fuerte presencia en el mercado internacional del
pescado de países como China con el producto congelado y de Brasil en pescado
fresco con tilapias.
Existe además otro factor que hay que tener en cuenta. La aplicación de aranceles
también afectaría la estructura de precios de materias primas que son utilizadas en
esta industria, sobre todo si se tiene en cuenta que la truchicultura depende en un
80% o un 90% de las materias primas en alimentos que corresponden, más o menos,
al 60% de la estructura de costos de producción y eso haría inviable el negocio como
tal.
“Es decir que nos afectaría de doble vía. Por ejemplo, la soya de Norteamérica es
una materia prima muy usada en la alimentación balanceada para nuestros peces y al
incrementarse su precio, sería una afectación casi total. Ello llevaría al cierre de las
truchicultoras de exportaciones o las obligaría a dedicarse al mercado nacional”,
anotó.
Así que esa situación vendría acompañada de reducción del empleo tanto en la
producción como en otros sectores, por ejemplo, el personal vinculado a los

laboratorios para la exportación del producto y los profesionales especializados en
alimentos y medicina veterinaria. En estas condiciones, de Pez Fresco solo quedaría
una planta muy sencilla donde se harían procesos de manufactura muy simples, lo
que llevaría al cierre de la empresa ante la incapacidad de competir en el mercado
nacional.
En el caso de Pez Fresco, su presencia en el mercado nacional se ha limitado al
comercio de productos de valor agregado, puesto que su objetivo principal apunta en
un 80% a la exportación hacia Estados Unidos.
“Hay algunos subproductos con los cuales buscamos incentivar el consumo de
pescado, con porciones pequeñas y de fácil preparación de la trucha como nutrición.
Por ejemplo hamburguesas y nuggets”, señaló Murillo García.
Mercado de la trucha
Según un informe publicado el año pasado por portal Agronegocios, la trucha en
Colombia ha venido creciendo sobre las 15.000 toneladas anuales y un volumen de
exportaciones cercano a las 1.750 toneladas, de acuerdo con cifras de Fedeacua.
Agrega que en un informe del Dane se resalta un crecimiento en el sector del 37,8%
en el cuarto trimestre de 2023. En concordancia, el PIB de pesca y acuicultura
reporta un crecimiento del 17% en 2023, respecto al periodo enero a septiembre de
2022 y un crecimiento en la exportación de tilapia, trucha y camarón de cultivo.

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