Un nuevo producto ha encendido la polémica internacional. Se trata del vodka “Pablo Escobar”, presentado recientemente en la feria de Rimini, Italia, como “el trago del próximo verano”. La bebida, elaborada en Polonia con centeno de primera calidad y una graduación alcohólica del 40%, no solo ha generado curiosidad por sus características, sino también indignación por la carga simbólica que conlleva.
Un lanzamiento envuelto en controversia
El vodka es comercializado por Escobar Inc, una empresa liderada por Roberto Escobar Gaviria, hermano del fallecido capo del Cartel de Medellín. La presentación no pasó desapercibida, especialmente por su diseño: una caja negra en forma de ataúd, la imagen de Pablo Escobar en la etiqueta y una hoja de coca. Según la marca, esta estética busca evocar “los recorridos y aventuras que se pueden disfrutar en Colombia”, una descripción que muchos consideran una trivialización de la dolorosa historia del país.
El proceso de elaboración destaca por su meticuloso control de calidad y un destilado que promete “pureza y sabor inconfundible”. La botella, con un precio de 45 euros (aproximadamente 200.000 pesos colombianos), es presentada como un licor de lujo destinado a conquistar los paladares más exigentes.
Críticas y rechazo en redes sociales
La indignación no tardó en estallar, sobre todo entre los colombianos, quienes consideran que este tipo de productos perpetúan la narcocultura y refuerzan la imagen de Colombia como sinónimo de narcotráfico. Comentarios como “Esto no ayuda a retirar la imagen y las referencias de narcocultura que existen en Colombia” o “Otra referencia más por Escobar, esto no ayuda en nada” reflejan el malestar generalizado.
Además, la página web de la marca presenta una descripción polémica de Pablo Escobar, retratándolo como una figura caritativa que construyó viviendas, hospitales e instalaciones deportivas para comunidades vulnerables. Sin embargo, omite su historial como narcotraficante y sus actos violentos que dejaron miles de víctimas en Colombia. Esta narrativa ha sido duramente criticada por distorsionar la realidad y blanquear su legado.
¿Marca de lujo o glorificación del crimen?
La comercialización de productos inspirados en figuras criminales despierta debates éticos. ¿Es válido utilizar la imagen de un narcotraficante para vender licor? Mientras la marca busca posicionar el vodka como un ícono de sofisticación y aventura, muchos ven en él una glorificación peligrosa que perpetúa estereotipos dañinos.
El caso del vodka Pablo Escobar plantea una vez más la necesidad de reflexionar sobre cómo se construyen y venden las narrativas culturales. ¿Es solo marketing provocador o una estrategia que contribuye a mantener viva una imagen que Colombia busca superar?
La polémica está servida, y con ella, el debate sobre la memoria, la ética y el impacto de comercializar el legado de una figura que marcó con violencia y dolor la historia de un país entero.



