España atraviesa una fase de expansión sostenida tras la pandemia en la que la inmigración se ha consolidado como uno de los principales factores de crecimiento. Los datos oficiales y los informes recientes coinciden en una idea central: sin la aportación de la población migrante, y en particular de origen latinoamericano, la economía española habría crecido menos y la población habría iniciado ya una senda de declive. Al mismo tiempo, persisten déficits estructurales en la política migratoria que se reflejan en una elevada bolsa de irregularidad administrativa, especialmente entre ciudadanos de América Latina.
Mercado laboral
A cierre de 2025, España registraba 3,57 millones de personas extranjeras ocupadas, el nivel más alto de la serie histórica, según la Encuesta de Población Activa. De ellas, alrededor de 1,5 millones proceden de América Latina, lo que convierte a esta región en el principal origen de la mano de obra extranjera, por delante de la Unión Europea y del Magreb.
La contribución al empleo reciente es aún más significativa. En 2025 se incorporaron 258.000 ocupados foráneos, el 42 % de todo el empleo creado ese año. Desde 2018, de los 2,1 millones de nuevos activos, 1,3 millones son población extranjera. Se trata, en su mayoría, de personas con trayectorias de arraigo: 2,2 millones de los ocupados extranjeros llevan siete años o más en España.
El grueso trabaja en el sector servicios, donde se concentran 2,5 millones de ocupados extranjeros. Hostelería, comercio, actividades administrativas, cuidados y servicios auxiliares siguen siendo las principales puertas de entrada al mercado laboral, aunque también crece su presencia en la construcción y la industria manufacturera. Esta inserción sectorial explica tanto su peso económico como su vulnerabilidad ante la precariedad.
Cotización y aportación fiscal
El impacto en el sistema de protección social es uno de los elementos más citados por el Gobierno. A finales de 2025 había 3,08 millones de afiliados extranjeros a la Seguridad Social, el 14,12 % del total. Los ciudadanos de origen latinoamericano figuran entre los colectivos con mayor crecimiento en afiliación, junto a los procedentes de Marruecos y Rumanía.
Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los extranjeros aportan alrededor del 10 % de los ingresos de la Seguridad Social, mientras que apenas suponen el 1 % del gasto. La diferencia se explica por una estructura demográfica más joven y por una menor utilización de prestaciones contributivas, lo que refuerza el papel de la inmigración como sostén financiero del sistema en un país envejecido.
El Banco de España añade otra dimensión: la población extranjera contribuyó con hasta una cuarta parte del incremento del PIB per cápita entre 2022 y 2024. Aunque no existen estimaciones desagregadas por regiones de origen, el peso creciente de los latinoamericanos en el empleo sugiere que su contribución ha sido determinante en ese periodo.
Emprendimiento y trabajo autónomo
Más allá del empleo asalariado, la migración extranjera está detrás del auge del trabajo por cuenta propia. En diciembre de 2025 se alcanzó un récord de 496.888 autónomos extranjeros, tras sumar casi 30.000 en un solo año. El dato es especialmente relevante: tres de cada cuatro nuevos afiliados al régimen de autónomos en 2025 fueron de origen extranjero.
En este ámbito, los perfiles latinoamericanos destacan en pequeños negocios de hostelería, comercio minorista, servicios personales y actividades profesionales. Para muchos, el autoempleo ha sido una vía de integración económica ante las barreras de acceso al empleo estable o a la homologación de títulos.
Demografía
La aportación de la inmigración va más allá del mercado laboral. Según un informe del Servicio Jesuita a Migrantes, la población de origen inmigrado —que incluye a nacidos en el extranjero y a extranjeros nacidos en España— asciende ya a 9,96 millones de personas, el 20,28 % de la población total. Es decir, una de cada cinco personas en España tiene origen migrante.
Entre 2021 y 2025, mientras la población total creció en 1,7 millones, la de origen inmigrado aumentó en más de 2,1 millones, compensando una caída de más de 429.000 personas en la población autóctona. En comunidades envejecidas, este “rescate demográfico” es el único factor de crecimiento relevante.
El informe subraya además un cambio de ciclo: aunque Marruecos sigue siendo el principal país de origen individual, los flujos más dinámicos proceden de Iberoamérica. En 2024, los mayores incrementos correspondieron a personas nacidas en Colombia y Venezuela, mientras que colectivos tradicionales como el rumano o el británico redujeron su presencia.
Irregularidad administrativa: la gran contradicción
Pese a su peso económico y demográfico, una parte sustancial de la población latinoamericana vive en situación administrativa irregular. Funcas estima que 840.000 migrantes se encontraban en esta situación a comienzos de 2025, el 91 % procedentes de América, especialmente de Colombia, Perú y Honduras.
El fenómeno no es marginal ni coyuntural. Desde 2017, la cifra de irregulares se ha multiplicado por ocho. En términos relativos, un 17,2 % de la población extracomunitaria reside sin autorización administrativa, una proporción elevada para un país que depende crecientemente de la inmigración.
Regularización ya
El Gobierno aprobó el inicio de la tramitación de un real decreto para una regularización extraordinaria de personas extranjeras ya presentes en España, fruto de un acuerdo con Podemos, que podría beneficiar a alrededor de medio millón de personas hasta el 30 de junio. La medida se aplicará a quienes estuvieran en el país antes del 31 de diciembre de 2025, no tengan antecedentes penales y puedan acreditar al menos cinco meses de residencia mediante empadronamiento u otros medios alternativos como informes médicos, contratos o justificantes de envío de dinero. Con la presentación de la solicitud se suspenderán los procedimientos de retorno o expulsión por motivos administrativos y se concederá una autorización provisional de residencia que permite trabajar legalmente y acceder a derechos básicos como la sanidad.
Mirando al futuro
Las proyecciones oficiales refuerzan la centralidad de la inmigración en el horizonte español. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal prevé que el peso de la población extranjera pase del 13,4 % en 2024 al 17 % en 2050. Aun así, advierte de que la inmigración, por sí sola, no bastará para evitar el descenso de la población en edad de trabajar a partir de 2029.
En ese escenario, la integración plena de los migrantes latinoamericanos —en el empleo, en la fiscalidad y en los derechos— se perfila como una de las claves económicas y sociales de las próximas décadas.
Cifras clave de la migración latinoamericana en España
- 1,5 millones de ocupados extranjeros proceden de América Latina (2025).
- 42 % del empleo creado en 2025 corresponde a población extranjera.
- 14,1 % de los afiliados a la Seguridad Social son extranjeros.
- 10 % de los ingresos del sistema proceden de cotizantes extranjeros.
- 20,28 % de la población residente en España es de origen inmigrado.
- 840.000 personas viven en situación administrativa irregular; el 91 % son americanas.
La España que crece y trabaja hoy tiene acento latinoamericano. El reto pendiente es convertir ese aporte económico y demográfico en integración estable y derechos efectivos.
Cuatro de cada diez nuevos empleos creados en España en 2025 correspondieron a personas extranjeras. Detrás de esa cifra récord hay un cambio silencioso pero profundo: el peso creciente de la migración latinoamericana, hoy protagonista del mercado laboral, del crecimiento demográfico y de una parte sustancial del dinamismo económico del país.



