Ley de la Atracción

Por Andrés García

La especie humana busca, afanosamente, alcanzar la felicidad. Durante siglos el hombre se ha cuestionado cómo lograrlo pensando que sus pensamientos (opinión) lo llevará directamente a alcanzar sus metas y con ello avanzar hacia un mejor estado de calidad de vida. Curiosamente, es bien conocido por todos, que no todo aquello que se piensa o se anhela, se logra. En ocasiones, sucede exactamente lo opuesto. La mayoría de las personas que desean tener mejor salud o más dinero, alcanzar una meta o lograr un puesto, experimentan estados y situaciones completamente contrarias a las deseadas.

Y es que en occidente, especialmente, predomina el pensamiento sobre cualquier otro tipo de manifestación: Esfuérzate, sacrifícate, sé constante y quizá, “lograrás alcanzar tus metas, con un poco de suerte claro está”. Si uno indaga, por lo general, a las personas que se encuentran a nuestro alrededor descubrirá que este es el modelo de pensamiento más empleado e incluso si uno observa con un poco más de detenimiento, comprueba que sus vidas reflejan exactamente eso: Esfuerzo, sacrificio y muy pocos resultados. Si sigues pensando de la misma forma, obtendrás los mismos resultados. “Pensamientos iguales conducen a resultados iguales”, Joe Despenza. De lo contrario, ¿Cómo esperas alcanzar propósitos diferentes, acordes a tus intenciones?

La Ley de la Atracción, a la cual no en vano le dedico un capítulo completo en mi libro El Poder Infinito, de editorial Solar, sobre la cual me capacito continuamente en seminarios y workshops internacionales, como recientemente tuve la oportunidad de hacerlo en los Estados Unidos, establece que no atraemos aquello que queremos sino aquello que somos. En otras palabras, el Universo no te brinda lo que deseas o quieres, simplemente porque lo quieres. El Universo se sintoniza con tu estado vibratorio, porque ese es su lenguaje, y le corresponde. Recordemos que el Universo es energía, la misma que conforma el todo, los astros, los planetas, la tierra, las montañas, los océanos, la ropa que utilizamos, las palabras que pronunciamos, aquello que observamos y lo que no podemos través de nuestros sentidos. De donde podemos inferir que si alguien quiere obtener mayores ingresos económicos pero su vibración con el dinero es de muy baja calibración, por más deseos que tenga difícilmente podrá obtener los ingresos que espera.

Como todo lo demás, el dinero es energía, la salud es energía, la comida es energía, las amistades son energía, tu entorno es energía, tus pensamientos son energía y, por consiguiente, aquello que vives y te rodea es reflejo directo de la energía que proyectas porque – en últimas – atraes precisamente a tu vida la energía que posees y proyectas. Si esa frecuencia vibratoria es alta entonces, por la Ley de la Atracción, conectarás con aquello que posee exactamente la misma energía. Si tu frecuencia vibracional es baja y deseas conectar con algo de mayor frecuencia, entonces deberás recalibrar tu energía para así poderlo atraer a tu vida. ¡Esa es la manera como el Universo trabaja!

El Universo no escucha aquello que piensas. ¡El Universo conecta con aquello que vibras! Esta es una vibración tan poderosa que es capaz de canalizar las fuerzas existentes del Universo, jamás imaginadas, encargadas de materializar la energía de lo que deseas en una energía que es tocable, palpable, material, llámese dinero, salud, vivienda, etc. una persona que experimenta un estado de salud óptimo, no desea estar sano. ¡Es la salud misma! La salud abunda porque él es esta y esta es él, ya que su nivel energético es el mismo. Conviene entonces que observes cuál es el tipo de energía que proyectas. Allí radica la fuente de nuestro poder cocreador. *Integrante del Seminario The Vortex, Law Of Attraction, Fort Lauderdale, Fl USA, abril 2025 – Director de Cultura de Risaralda.

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