Mauro Bergoglio, sobrino del papa Francisco, logró llegar a tiempo al Vaticano para despedir a su tío gracias a un gesto de solidaridad que emocionó a todo un país. Sin recursos para costear el viaje, Mauro recibió la ayuda inesperada de una empresaria argentina del rubro turístico, Rita Mattiello, quien se conmovió al escuchar su historia en un programa televisivo.
“Estoy tratando de viajar. No se puede”, confesaba Mauro, visiblemente afectado, durante una entrevista con el canal A24. Su frase resonó en el corazón de Mattiello, propietaria de una agencia de turismo, quien no dudó en actuar. “Me partió el alma escuchar que no podía viajar. Lo vi desamparado”, expresó.
Mattiello no solo adquirió los pasajes para Mauro y su pareja, sino que junto con la producción del programa gestionaron pasaportes de emergencia y alojamiento en la parroquia argentina en Roma, ante la alta demanda hotelera. En menos de siete horas, lograron organizar todo.
La noche del lunes, un auto trasladó a Mauro y su pareja desde su domicilio en Buenos Aires hasta el aeropuerto de Ezeiza, donde abordaron un vuelo rumbo a Roma. Allí, Mauro podrá participar de las ceremonias fúnebres de su tío, el papa Francisco, fallecido a los 88 años.
Durante la entrevista, Mauro recordó con cariño a su tío: “Siempre estuvo presente, incluso a la distancia. Era muy divertido y tenía un gran sentido del humor”. También rememoró sus visitas de infancia a San Miguel, cuando su padre —hermano del pontífice— lo llevaba a ver a “Jorge”.
El vínculo familiar del papa Francisco siempre fue estrecho, aunque la distancia impuesta por su rol como sumo pontífice dificultó los encuentros presenciales desde 2013. “Él nunca pudo venir, pero siempre quiso. Las ganas siempre estuvieron”, contó Mauro.
El papa Francisco, nacido Jorge Bergoglio, era el mayor de cinco hermanos. Mauro es hijo de Oscar, quien falleció en 1997. Actualmente, la única hermana viva del papa es María Elena. Otros miembros de la familia también compartieron sus emociones tras la noticia, como José Ignacio Bergoglio y José Luis Narvaja, sobrino y también sacerdote jesuita, respectivamente.
El relato de los últimos momentos de vida del pontífice, a cargo del doctor Sergio Alfieri del hospital Gemelli, confirmó que Francisco falleció en paz, en su residencia, tal como era su deseo. “No respondía a estímulos… me di cuenta de que no podía hacer nada más”, relató el médico.
El conmovedor viaje de Mauro es un testimonio de la fuerza de los vínculos familiares y la empatía humana, aún en medio del dolor. Una historia que demuestra que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay lugar para la solidaridad.



