Mujeres afro le dan vida a Risaralda

“Cuando afuera está bien, adentro también mejora. Si fortalecemos el país y la ciudad, nos fortalecemos todas, especialmente las mujeres que han sostenido la sociedad desde los espacios más invisibilizados.”

A propósito del día de la afrocolombianidad, Nayila Liv Ortiz Ayala, fundadora del Diálogo Social de las Mujeres e hija del Proceso de Comunidades Negras, habla con firmeza sobre la memoria, el racismo estructural y el importante rol de las mujeres afrocolombianas en la historia y construcción de ciudades como Pereira.

“El 21 de mayo no es solo una fecha para recordar la abolición de la esclavitud en 1851. Es un momento para hacer memoria, para saber de dónde venimos y reafirmar que nuestras luchas siguen vigentes”, afirma Ortiz. “Este país aún tiene una deuda histórica con las comunidades negras.”

Ortiz destaca que Pereira ha sido históricamente receptora de población afro desplazada por el conflicto armado, especialmente desde Chocó, Cauca y Valle del Cauca. Pero también recuerda que las comunidades negras han estado en el territorio desde la fundación misma de la ciudad. “Aquí ha existido palenqueras, aquí hemos cuidado hogares, levantado barrios, alimentado la ciudad con nuestras manos y nuestra cultura. Y muchas veces, ni siquiera se nos nombra.”

Desde su visión, el principal obstáculo sigue siendo el racismo estructural. “La mayoría de las mujeres afro siguen enfrentando barreras de acceso a educación, empleo digno, salud y vivienda. Eso también es violencia. Y no se trata solo de agresiones directas; el racismo también se vive en las oportunidades que nos niegan.”

Nayila reconoce con admiración a mujeres como Guadalupe Zapata, la profesora Aurora de Kaina y Lucelly Maturana, entre muchas otras. “Pereira ha tenido, tiene y tendrá muchas Guadalupes. Mujeres que sostienen esta ciudad desde espacios invisibilizados.”

Mirando hacia el futuro, Ortiz es clara: “Tenemos que caminar hacia ciudades antirracistas. Soñar no es ingenuo, es necesario. Y la apuesta debe ser colectiva, porque mientras afuera esté bien, adentro también lo estará.”

Finalmente, deja un mensaje poderoso para su comunidad: “El pueblo negro es digno, fuerte y no ha dejado de luchar. A las mujeres afro, que históricamente han cuidado y sostenido la vida desde todos los frentes, les digo: el lugar que habitamos en esta ciudad es legítimo. No tenemos que pedir permiso para existir ni para transformar.”


“Las mujeres afro siempre hemos estado en Pereira, desde la fundación con Guadalupe Zapata, aportando a la construcción de la ciudad. Hoy seguimos luchando por oportunidades reales, porque sin trabajo no hay desarrollo. Muchas mujeres afro son cabeza de familia, profesionales o estudiantes, y aún enfrentan barreras enormes. Nuestra bandera es dignificar la vida afro con acceso justo a educación, empleo y reconocimiento.” Lucelly Maturana Córdoba, representante legal de la Asociación Nacional de Mujeres Afrodescendientes Guadalupe Zapata.


“Desde la Fundación Semlap trabajamos con niñas y adolescentes afro en el rescate cultural, la educación y el fortalecimiento psicosocial. Nuestro objetivo es formar niñas con identidad, amor propio y conciencia de sus derechos. A pesar de la discriminación, las mujeres afro hemos dejado huella. Seguimos luchando unidas, derribando barreras y demostrando que podemos transformar la sociedad desde nuestras raíces y saberes.” Deisy Candelo Rentería, representante legal y directora de la Fundación Semlap.


“Ser mujer afro y deportista no es fácil. A veces te discriminan y te dicen que deberías estar en la casa, pero el deporte me ha hecho más fuerte. Empecé en séptimo grado y aunque fue duro al principio, hoy me siento orgullosa. A todas las mujeres afro les digo: no se desanimen, hagan deporte, crean en ustedes y no escuchen comentarios racistas.” Yessica Sánchez Hurtado, deportista de atletismo.


La mujer afro en Pereira debe ser reconocida como sujeta política, creativa y transformadora. No sólo estamos para conmemorar fechas o para hablar de ‘diversidad’, estamos para gobernar, para investigar, para decidir, para construir saberes y territorios. El rol que asumimos muchas hoy es el de sembrar conciencia, exigir justicia, crear redes de cuidado y bienestar, y sobre todo, el de hacer visible lo que durante años se quiso borrar” Nayila Liv Ortíz, cofundadora del Diálogo Social de la mujer en Risaralda.

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