La cadena europea detiene su expansión mientras se resuelve el conflicto por la titularidad del nombre original de la icónica marca colombiana.
La cadena de restaurantes Frisby España, que había iniciado un ambicioso plan para expandir la popular marca de pollo frito en el territorio europeo, anunció la suspensión temporal de su programa de franquicias, en medio de una controversia legal sobre los derechos de uso de la marca, registrada originalmente en Colombia.
En un comunicado oficial, Frisby España S.L. explicó que la decisión se toma como una “medida preventiva” para proteger a futuros franquiciados y salvaguardar la integridad de la marca, mientras se clarifica la situación jurídica. “A pesar del gran número de solicitudes e intereses recibidos, hemos decidido suspender temporalmente las nuevas adhesiones al programa”, señaló la compañía con sede en Bilbao.
El conflicto tiene como eje central la disputa por la titularidad de la marca Frisby, fundada en 1977 en Colombia y reconocida como pionera del pollo frito en el país. Aunque Frisby Colombia registró la marca en la Unión Europea desde 2005, perdió derechos tras no demostrar un uso efectivo del registro, lo que permitió a la nueva sociedad Frisby España S.L. solicitar la anulación del mismo el 7 de diciembre de 2024.
El proceso no fue impugnado durante el plazo reglamentario de tres meses, lo que abrió la puerta para que la sociedad española obtuviera legalmente el registro de la marca en territorio europeo.
La empresa fue constituida en Bilbao el 12 de febrero de 2025, con un capital social superior a $9 millones. Sus socios fundadores son Gonzalo Barrenechea Correa, abogado español especializado en contratación mercantil, y Jacqueline Gillemine Pérez, de nacionalidad belga. Según consta en la escritura de constitución, ambos aseguran que “no actúan como fiduciarios ni por cuenta de terceros”.
Sin embargo, la controversia ha crecido debido a que Frisby España ha reconocido públicamente no tener ningún vínculo con la matriz colombiana: “Ninguna persona del equipo de Frisby España es colombiana ni conoce este país”, afirmaron en declaraciones recientes, asegurando incluso que nunca han probado el pollo original de Frisby Colombia.
El caso se ha convertido en un episodio paradigmático de los vacíos y desafíos que enfrentan las marcas latinoamericanas en la protección de su propiedad industrial a nivel internacional. Mientras la cadena europea detiene su expansión, el debate sobre la titularidad legítima de la marca sigue abierto y promete nuevos capítulos.
Por ahora, el futuro del icónico pollo colombiano en Europa queda en suspenso.



