La seguridad integral (III)

Oscar Alberto Diaz Garcia

Columnista

?El sistema municipal para la prevenci?n del delito contra la vida y la integridad física, y para la prevenci?n y atenci?n del desastre,? para ser efectivo, debiera adecuar las normas vigentes al nivel pr?ctico en las juntas de acci?n comunal, desde su organizaci?n base administrativa: la comuna.? Y? desde los colegios de la ciudad?.

La seguridad debiera ser tema central para el dise?o de los planes y proyectos de las ciudades,? de las regiones, de las administraciones departamentales y de la naci?n.? Es un elemento esencial para el desarrollo del pa?s, de la naci?n, de la Rep?blica. Planificar seguridad debiera ser política de estado.?

De hecho en el municipio, sea cual fuere su categor?a, esa forma de planear la seguridad integral debe quedar plasmada? en sus planes de desarrollo, en los proyectos de la administraci?n de manera permanente, continua. Que est?n bajo la tutela del alcalde, en su condici?n de jefe de la polic?a, de m?xima autoridad sobre los? institutos que tengan que ver con la seguridad, como? de tr?nsito y transportes,? parques, desarrollo urbano,? de sus propias secretarias, la de infraestructura, educaci?n, salud, ambiental, como jefe del comit? local de emergencias en donde asiste la Defensa Civil y la Cruz Roja. Las cooperativas y empresas de seguridad y vigilancia privada también est?n bajo el control de la Polic?a Nacional, que en ?ltima instancia depende del alcalde.

Un alcalde comprometido con la seguridad integral dispone de mecanismos legales para hacer que? funcione. Eso no significa que este aspecto sustancial del desarrollo de la ciudad, del pa?s, de la sociedad, sea tan solo responsabilidad de las autoridades; es asunto de todos. Citemos situaciones concurrentes para poner de ejemplo: Un guarda de tr?nsito mira con indiferencia a un joven que pide dinero en un sem?foro, lanzando al aire bolas de fuego o? filudos machetes; el polic?a que esta por ah? cerca, pareciera no percatarse. La gente que cruza por la cebra peatonal lo hace usando los brazos en cruz sobre su cabeza, como parachoques. Nadie dice nada;? est?n esperando a que haya una serie de accidentes antes de tomar acci?n correctiva.

Un sem?foro en amarillo es muy peligroso, el conductor en lugar de disminuir velocidad, acelera. Para pasar en rojo con otros dos veh?culos detr?s pitando. Es la cultura del p?caro. Y si comete la infracci?n o atropella, aparecen nubes de ONG y abogados de pacotilla que defienden los derechos humanos? del infractor. Es la anticultura. (Contin?a)

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