El coronel Miguel Andrés Camelo ha comandado en zonas de orden público y delincuencia del país, por ello fue elegido para dirigir en una de las ciudades que más conflicto genera en la actualidad en cuestión de homicidios.
El nuevo comandante de la Policía Metropolitana de Pereira, quien también está encargado de la Región 3 de Policía Eje Cafetero, en los pocos días que lleva al frente de estas unidades, ha demostrado, por lo menos con su discurso, que viene a hablar con la verdad, sin ocultar cifras, hablando de frente sin desconocer los problemas, pero resaltando lo positivo que la zona tiene, gracias al trabajo de sus antecesores, todos los policías y, por supuesto, las administraciones locales.
El comandante habló con este medio de comunicación sobre el estado de la seguridad, en especial de Pereira, la capital, que puede catalogarse como lo más preocupante en la actualidad.
En primer lugar, nos contó algunos detalles de su hoja de vida: “Ingresé a la Policía en 1995 y, a lo largo de estos años, he tenido la oportunidad de desempeñarme en diversos cargos, como subcomandante de la Policía Metropolitana de Bogotá y comandante de la Policía Metropolitana de Popayán, Boyacá y varias estaciones en Santander. En total, son 30 años de servicio”.
En declaraciones recientes, el nuevo comandante mencionó que un 70 % de las cámaras de seguridad en Pereira están fuera de servicio, lo cual generó diferentes reacciones, ya que hasta hace poco esta realidad se había negado por parte de las autoridades municipales; el coronel aclaró que “es cierto, tenemos un 70 % de las cámaras fuera de servicio, pero el alcalde ya ha destinado un presupuesto para su mantenimiento, por lo que esperamos tenerlas operativas en los próximos meses, lo cual facilitará mucho el trabajo para garantizar la seguridad en la ciudad”.
Agregó que “actualmente hay alrededor de 500 cámaras. Aunque el número ideal depende de estudios técnicos, lo más importante es que las cámaras existentes funcionen correctamente. Además, se está trabajando en un proyecto con el Ministerio del Interior para instalar más cámaras”.
Continuando con las necesidades para atender las necesidades de la ciudad en este momento coyuntural, se refirió al grupo de la Unipol que acaba de llegar a la Perla del Otún: “Este grupo especial fue enviado por el director general de la policía para apoyar específicamente en la reducción de homicidios en la ciudad. Además, su presencia está coordinada con la seguridad durante las fiestas de la cosecha. La prioridad es reducir los homicidios, especialmente en colaboración con la Fiscalía, la Alcaldía y otras instituciones locales”.
Homicidios, prioridad
Para el nuevo comandante es clara su misión en lo que resta del 2025 en cuanto a su trabajo y el de sus hombres en la ciudad de Pereira: bajar la tasa de homicidios. “A pesar de que la mayoría de los delitos están a la baja, los homicidios siguen siendo una preocupación. Estamos trabajando de cerca con la Fiscalía y otras entidades para identificar y desarticular las estructuras criminales detrás de estos crímenes”.
También tiene claro que, además de prevenir nuevos hechos violentos, esclarecer los ya ocurridos a la fecha es igual de importante: “Estamos trabajando en conjunto con la Fiscalía para esclarecer los homicidios. La Policía Nacional ha capturado a 40 personas en flagrancia y ha incautado 208 armas de fuego. A pesar de esto, hay desafíos en el esclarecimiento, pero estamos comprometidos en mejorar este aspecto… La estrategia de intervención en barrios conflictivos, como el plan 90H, ha sido exitosa. La idea es seguir haciendo presencia masiva en esos sectores para afectar las organizaciones criminales que operan allí”.
Sobre los generadores de la violencia criminal desatada en Pereira y Dosquebradas desde octubre del año pasado, el coronel Camelo reiteró que las investigaciones apuntan al protagonismo de la banda Cordillera, en disputa con una disidencia por el control de las rentas y dominio territorial: “Es cierto que algunos homicidios están relacionados con el control de las rentas criminales, y las disputas entre organizaciones criminales como la ‘Cordillera’ son una de las causas. Estamos trabajando con la Fiscalía para afectar estas estructuras”.
Otros delitos
El coronel fue reiterativo en que, a diferencia del homicidio, el resto de los delitos de gran impacto están disminuyendo y explicó que “El plan de trabajo que hemos recibido y que continuará es, primero, que tuvo una focalización del delito; realmente eso nos ha permitido orientar los esfuerzos a los puntos críticos donde se presenta esta clase de delitos. El tema orientado al trabajo de investigación criminal para desarticular las bandas que de pronto se organizan para cometer esta clase de hurtos como el hurto a vehículo, hurto a motocicleta, y lo tercero, siempre apelada a la estrategia de prevención. Es muy importante que el ciudadano, la comunidad de bien, que es la mayoría en esta región, nos ayude adoptando ciertos comportamientos que favorecen la prevención del delito”.
Sobre el compromiso del ciudadano explicó: “Por ejemplo, hay gente que deja el vehículo abandonado todo un día, toda una noche, todo el fin de semana, esos comportamientos generan una vulnerabilidad y van a facilitar que ocurra un delito. La policía está para evitar que estas bandas pululen o crezcan, pero esa ayuda en prevención por parte de los ciudadanos siempre será fundamental. Nosotros queremos trabajar mucho en el tema de la prevención, continuar fortaleciendo los frentes de seguridad, que es una estrategia que la policía ha venido manejando desde hace muchos años”.
Extorsión
Sobre la extorsión, un problema que afecta al ciudadano de a pie en los barrios, así como a los empresarios y comerciantes, indicó el alto oficial que “Este sigue siendo un delito preocupante, especialmente el que proviene de las cárceles. Pero la Policía está comprometida en desarticular estas redes y, sobre todo, en asesorar y acompañar a las víctimas a través del Gaula, que es el grupo especializado en este tipo de delitos”.
Reiteró que frente a este delito, la invitación a la gente es que denuncie y no pague, que no tenga temores, pues si bien estas llamadas generan miedo, desde los centros carcelarios estas personas no pueden causar ningún daño.
A propósito de la extorsión carcelaria, indagamos al comandante sobre la situación de hacinamiento en la Unidad Permanente de Protección a la Vida (UPPV) y los recientes operativos en los cuales se hallaron armas hechizas, celulares, drogas y lo más preocupante, un listado de personas que son víctimas de extorsión.
“Tenemos unos desafíos muy importantes en cuanto al hacinamiento en esos centros de retención que deben ser transitorios. Obviamente, estamos trabajando con las autoridades, con el señor alcalde, con el mismo INPEC para tratar de sacar a estos detenidos que están en esos centros transitorios. Es un problema a nivel nacional. Nosotros tenemos esa responsabilidad que no deberíamos tener; sin embargo, estamos buscando cómo trabajar para deshacinar, si se me vale la palabra, esas unidades. Estamos haciendo estos operativos sorpresa, para evitar que esa serie de elementos lleguen a los detenidos”.
Frente a la modalidad usada para ingresar los elementos prohibidos aclaró que “Tendremos que revisar nuestros protocolos y, obviamente, verificar el tema que corresponde a las requisas, porque a ellos las familias les ingresan comida a veces, entonces nos toca ser muy estrictos con eso”.



