La Alcaldía de Dosquebradas autorizó una cabalgata con más de 1.500 jinetes en pleno marco de las Fiestas de la Cosecha, pese a los episodios de abuso ocurridos en diciembre pasado.
A pesar de que en diciembre pasado se registraron múltiples casos de maltrato animal, la Alcaldía de Dosquebradas autorizó a un organizador privado la realización de una nueva cabalgata el próximo 17 de agosto, en la que se prevé la participación de más de 1.500 jinetes. La polémica creció entre los defensores de animales porque, a pesar de los daños causados, las entidades gubernamentales siguen ignorando el maltrato animal que esto genera.
El recorrido de la cabalgata será de 4,2 kilómetros y se realizará en plena celebración de las ‘Fiestas de la Cosecha’, lo que ha levantado críticas no solo por el impacto sobre los animales, sino también por la manera en que, desde Dosquebradas, se aprovechan las festividades pereiranas para impulsar su propia agenda.
“No es necesario someter a los animales a este tipo de actividades cuando existen muchas otras formas de celebrar”, expresó Jessica Paola Melo, vocera de la Red de Defensa Animal de Risaralda. “Estas cabalgatas siempre dejan animales afectados y, en ocasiones, también jinetes heridos. Lo que pasó en diciembre fue una clara muestra de que no se están implementando medidas reales de protección”.
Melo recordó que el año pasado, durante la cabalgata en Dosquebradas, se evidenciaron caballos agotados, heridos y desorientados. “No entendemos cómo se insiste en este tipo de actividades bajo el argumento de la activación económica. Lo que realmente hacen es afectar a los animales y generar desorden en la ciudad”, puntualizó.
Riesgos para los caballos
Nicolás Pedraza, médico veterinario zootecnista, explicó que este tipo de eventos someten a los caballos a múltiples riesgos físicos y emocionales. “El esfuerzo prolongado, las condiciones climáticas y la falta de preparación física son factores que ponen en riesgo su bienestar. Muchos animales no están acostumbrados a estos recorridos y pueden sufrir colapsos”, aseguró.
El especialista agregó que los caballos pueden presentar lesiones por manejo inadecuado, uso de equipos defectuosos o maltrato. “Hay caballos con heridas abiertas, laceraciones, fatiga extrema e incluso problemas digestivos porque no reciben alimentación ni hidratación adecuadas durante horas. Es común ver signos de estrés como movimientos nerviosos, alteraciones constantes y sobrecarga de peso por jinetes que no respetan las condiciones del animal”, detalló.
Pedraza enfatizó que, desde su experiencia, estas actividades no son compatibles con el bienestar animal. “Se trata de una diversión para los humanos, no para los animales. Lo ideal sería reemplazar estas prácticas por eventos que no involucren sufrimiento animal”, concluyó.
Críticas a la Administración de Dosquebradas
El anuncio de la cabalgata ha generado una fuerte polémica, especialmente porque en Pereira estas actividades ya no se permiten. Para los defensores de los animales, este no es un hecho aislado. “Hemos sido testigos de lo ocurrido en La Virginia, Quinchía y también en Dosquebradas. En todos los casos hay caballos colapsados, como sucedió recientemente en Sogamoso. ¿Qué sentido tiene someterlos a esto?”, cuestionó la vocera.
Las organizaciones defensoras de animales aseguran que ya en el pasado presentaron requerimientos a las autoridades para verificar protocolos de bienestar, pero lamentan que los llamados hayan sido ignorados. “Rechazamos profundamente esta cabalgata. Ojalá la Administración recapacite, pero sabemos que su decisión responde a intereses políticos y económicos que poco consideran la vida de los animales”, manifestó Melo.
Un llamado a la conciencia
Tanto Melo como Pedraza coincidieron en enviar un mensaje claro a organizadores y participantes: detener la realización de cabalgatas. “El solo hecho de someter a un caballo a estrés durante horas ya es maltrato. Es hora de buscar formas creativas de celebrar y dinamizar la economía sin utilizar animales”, concluyó Melo.
La ciudadanía espera ahora que el alcalde de Dosquebradas y la Administración Municipal reconsideren el evento. De no hacerlo, todo indica que el próximo 17 de agosto volverán a repetirse las escenas de dolor animal y caos vial que indignaron a la opinión pública en diciembre.



