El comandante hace énfasis en que, en la actualidad no hay razón para que las comunidades indígenas se desplacen a la capital del país, y aclaró que por parte de estos habitantes no han recibido denuncia sobre presiones del Eln.
Cuando se conoce territorio y sus dinámicas, es mucho más fácil asumir el mando de las tropas y comprender las problemáticas de una región. Ese privilegio lo tuvo el actual comandante del Batallón San Mateo, coronel Luis Alfonso Palomino Elejalde, quien formó parte de esta unidad militar en los grados de subteniente y teniente. Ahora, con unos años más, pero sobre todo, con mayor experiencia, asume el cargo de jefe de toda la tropa, en un momento difícil para el departamento de Risaralda, debido a las nuevas amenazas contra la seguridad regional
“Ya conozco el territorio. Estuve aquí en 2009 y 2010, así que no es desconocido para mí. Hicimos un análisis detallado de la situación en el departamento. Algunos municipios están tranquilos, pero otros como Pereira y Dosquebradas tienen una problemática seria con el tema de homicidios. En el occidente, hay amenazas de grupos armados como el Clan del Golfo y el ELN intentando incursionar. Nuestra misión es detenerlos y no permitir que entren a este territorio de paz. El Batallón San Mateo tiene 83 años de historia en Pereira y seguimos fortaleciendo nuestro pie de fuerza para cumplir con nuestras tareas”.
El oficial compara la situación actual con la que vivió en 2009-2010 cuando estuvo en la región por primera vez: “Es completamente distinta. En ese entonces, el departamento estaba bastante consolidado y tranquilo. Había algunas escaramuzas en la zona limítrofe con Chocó, pero nada de gran riesgo como ahora”.
El coronel concuerda en que la presencia del Clan del Golfo es la novedad que más preocupa y marca la estrategia de seguridad en la actualidad. “El Clan del Golfo busca expandirse por intereses económicos, como el control de la minería en Mistrató y Pueblo Rico. Desde enero, el batallón ha tenido dos combates con este grupo y nuestra misión es contenerlos. Con el ELN ocurre algo similar, quieren controlar el eje vial que conecta Pereira con Quibdó, pero tampoco han logrado establecerse en el territorio”.
Y sobre la realidad de ese grupo armado criminal, que muchos en los municipios del centro desconocen, reveló que se mueven en su mayoría de forma civil, e intentan ejercer control territorial e intimidar a la población. “Desde junio, no hemos detectado estructuras armadas activas con fusiles en Belén ni en Mistrató. La amenaza está en la frontera con Antioquia y Chocó. Belén tenía un aumento preocupante de homicidios. Diez días después de asumir el cargo, desplegamos tropas en el casco urbano y desde entonces los índices han bajado considerablemente. En Mistrató estamos haciendo lo mismo. Trabajamos de forma articulada con la Policía y la Fiscalía para individualizar a los responsables y judicializarlos”.
Es innegable que, luego de la difusión en el mes de marzo de un video tomado por las cámaras de seguridad de un resguardo indígena en Mistrató, la alerta en todo el departamento por la presencia del Clan del Golfo, se generalizó. Frente a ello el comandante del Batallón indicó que “desde que llegué no hemos vuelto a ver esa estructura. Aumentamos el pie de fuerza en más del 280%. Incluso estuve recientemente en helicóptero en la zona limítrofe y no encontramos ese grupo. Es probable que, tras los combates, hayan salido del departamento. Seguimos haciendo operaciones para identificar si aún están presentes o no.
Denuncia en el consejo de seguridad con MinDefensa
Durante el reciente consejo de seguridad con la presencia del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, se hicieron varias revelaciones sobre la realidad de la seguridad y el orden público en Risaralda y una de las que más llamó la atención fue un posible aumento en el reclutamiento de menores indígenas y violencia contra mujeres en esas comunidades. El coronel Palomino indicó sobre la denuncia que “en el pasado teníamos buena relación con ellos (indígenas). Hoy buscamos retomar ese vínculo con ayuda de la Defensoría, la Gobernación y la Procuraduría. Tenemos información de inteligencia de que grupos armados quieren instrumentalizar a estas comunidades, pero no hemos recibido denuncias formales”.
Reiteró que al ejército no ha llegado ninguna denuncia formal sobre estas problemáticas, “en estos dos meses no hemos recibido ninguna solicitud directa. Sin embargo, estamos dispuestos a acompañarlos si así lo piden. Tenemos incluso un proyecto de acción integral en Kendumí para apoyar en la remodelación de una escuela indígena”.
Si bien Risaralda es el segundo departamento más pequeño del país, los municipios del occidente están bastante alejados del área metropolitana, por ello, lo que allí ocurre en ocasiones es distante tanto para la población que ahí habita, como para la ciudadanía. En el caso de la minería ilegal, es una problemática cierta, pero no es un tema de debate permanente.
Para el ejército sí es clara la realidad de la explotación ilegal de los recursos naturales. “En el área rural cercana al Chocó tenemos indicios de presencia de minería ilegal. Nos hemos coordinado con la CARDER para confirmar esta información y actuar conforme a la ley. Desde que llegué, no hemos hecho ninguna operación de destrucción de maquinaria, pero estamos identificando los puntos y articulando instituciones para actuar”.
En este mismo sentido, sobre la presencia de actores ilegales en los límites con el Chocó, el coronel Luis Alfonso Palomino se refirió a los últimos acontecimientos en la vía al vecino departamento del Chocó. “Desde Pereira hasta Puente Guarato no hemos tenido inconvenientes. El 4 de julio capturamos a una persona que intentaba instalar banderas de un grupo armado sobre la vía. Tenemos una unidad motorizada que patrulla la zona, vigilancia con drones y un puesto de mando táctico en Pueblo Rico”.
Agregó que “en este momento mantenemos el control, tenemos una unidad del grupo liviano de caballería que es una unidad motorizada que permite el control sobre todo el eje vial. El puesto de mando táctico del batallón se encuentra en Pueblo Rico; también en atención a este eje vial. Pero en este momento no hemos tenido ninguna alerta; sin embargo, siempre va a ser un lugar crítico y de especial atención para el batallón San Mateo, especialmente ahora con estas amenazas de este grupo armado organizado para sembrar terror entre los transportadores”.
Los boinas rojas
Sobre el grupo especial que llegó al área metropolitana debido al alto índice de criminalidad, el comandante del Batallón San Mateo explicó que “fue una iniciativa del batallón en respuesta al aumento de homicidios en Pereira y Dosquebradas. Se trata del Batallón de Fuerzas Especiales Urbanas, con unos 40 hombres entrenados para operaciones en zonas urbanas. Están en coordinación con la Policía y su presencia no busca militarizar, sino reforzar la seguridad. Estarán mientras sea necesario”.
El coronel Palomino
Es tal vez uno de los oficiales más jóvenes que ha asumido este importante cargo, “tengo 40 años, soy casado y tengo dos hijos. Nací en Medellín pero me crié en Bogotá. Mi papá también fue militar. Ingresé a la escuela militar en 2002. Antes de llegar a Pereira, fui comandante de un batallón en Yopal, Casanare, durante año y medio”.



