Las consecuencias del deslizamiento en el kilómetro 18 de la vía al Llano, que completa ya 22 días con cierres y pasos restringidos, siguen golpeando con fuerza a la economía de la región. De acuerdo con cálculos de los gremios, las pérdidas ascienden a más de 700 mil millones de pesos, afectando de manera especial a los sectores de turismo, comercio y transporte.
En los primeros nueve días de cierre total, posteriores al derrumbe del 6 de septiembre, la Cámara de Comercio de Villavicencio estimó pérdidas diarias cercanas a los 60 mil millones. Aunque desde el 15 de septiembre se habilitó el tránsito con restricciones, los bloqueos y las largas filas de vehículos han reducido apenas parcialmente el impacto económico.
El comercio ha sido uno de los sectores más golpeados. Según Fenalco Meta, las ventas en el departamento se han desplomado entre un 40 % y un 50 %, lo que representa alrededor de 50 mil millones de pesos diarios en pérdidas. El turismo tampoco se queda atrás: las cancelaciones de reservas superan el 90 %, y la situación incluso llevó a la cancelación del Panamericano de Atletismo, programado para octubre en Villavicencio, que esperaba la llegada de más de dos mil participantes de 30 países.
El transporte de pasajeros también se encuentra en crisis. De acuerdo con la Terminal de Transportes de Villavicencio, el número de despachos diarios cayó a la mitad. Los recorridos que antes tomaban 2 horas y media ahora pueden extenderse hasta 14 horas, complicando aún más la movilidad de quienes dependen de este corredor para conectar con Bogotá y otras regiones.
La situación no solo afecta a empresarios y transportadores. Los ciudadanos también sienten el golpe en sus bolsillos, con incrementos en los precios de la canasta familiar y de materiales de construcción, encarecidos por las dificultades logísticas.
Mientras tanto, los gremios advierten que, de no resolverse pronto la crisis, algunos sectores comenzarán a reducir nóminas, lo que pondría en riesgo cientos de empleos en el Meta y regiones vecinas.



