PEREIRA Y EL DÍA DE NO COMPRAR NADA

Rubén Darío Franco Narváez

Hoy, viernes 28 noviembre 2025, el calendario nos invita a una protesta silenciosa: celebrar el Día de No Comprar Nada. Esta jornada, que nació como contrapeso al frenesí consumista del “Black Friday”, nos conmina a reflexionar sobre el impacto social y ambiental de nuestros hábitos de gasto. Pero aquí, en nuestra amada Pereira, la reflexión adquiere un matiz doloroso y urgente.

Mientras el mundo discute sobre el hiperconsumo y sus daños al planeta; en los barrios de clase media baja (entre ellos: Cuba, Villa Santana); y, en la población marginada del “Eje Cafetero”, observamos una paradoja desgarradora: la abundancia de compradores compulsivos que invierten recursos escasos en cosas inútiles, mientras el sustento básico de sus hogares sufre. -Niños con hambre, con trapos y calzados rotos, atestiguan el despilfarro. Viviendas en malas condiciones, son la prueba material de prioridades económicas invertidas.

La compra compulsiva, conocida como oniomanía (un trastorno del control de impulsos), se manifiesta aquí no solo como un problema psicológico, sino como una tragedia social que perpetúa el ciclo de la pobreza y la precariedad intrafamiliar.

Los objetos innecesarios ofrecen, una satisfacción momentánea, una “dopamina de crédito” que se extingue pronto, dejando tras de sí un rastro de culpa, endeudamiento; y, lo más grave, la carencia de lo esencial.

Ante este panorama, surge una pregunta: ¿Acaso los psicólogos, al servicio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y otras entidades de salud pública, no están auxiliando a estas familias, aconsejando a los compradores compulsivos para que no afecten la economía hogareña? -La oniomanía es un trastorno que requiere tratamiento profesional; necesita abordarse como una adicción, buscando la raíz de la ansiedad, la baja autoestima que la alimenta. La terapia individual y familiar es crucial para romper el ciclo de la compra descontrolada y reestablecer prioridades económicas con enfoque en la dignidad humana.

Este Día de No Comprar Nada, no puede ser solo una jornada de huelga de consumo para el ciudadano acomodado. En Pereira, debe ser un Día de Re-evaluación y Acción Solidaria. La dignidad no está en: una cadena de oro; o en un deslumbrante reloj; o en un anillo de oro; sino, en: una teja que evite goteras, o en el pan sobre la mesa.

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