Víctor Zuluaga Gómez
La Historia se puede escribir teniendo como fuente testimonios de quienes conocieron relatos de sus antepasados o bien realizando un trabajo de archivo que permite acercarse a diferentes fuentes que dan cuenta de lo sucedido en determinado sitio, en el pasado.
Fui invitado por la docente María Alejandra Álzate, de la institución educativa Comunitaria se Cerritos, a la presentación de un libro sobre muchas historias de Cerritos, entre otras, la de la Estación Villegas, cuando el tren hacía su recorrido entre Cali y Manizales.
Quedé gratamente sorprendido porque al evento de la presentación de su libro, asistieron gran cantidad de habitantes de la zona de Cerritos, quienes fueron los que dieron información sobre sus experiencias vividas en el pasado, en la zona. Un historia viva, diría yo, porque a partir de recorridos que realizó con dichos adultos mayores, ellos fueron narrando sus vivencias, que no se limitaban exclusivamente a las referencias sobre la Estación Villegas, sino también a revivir aquellos momentos en que llegó el primer teléfono público que funcionaba a base de cuerda, la llegada del primer televisor, de la luz, el sitio donde realizaban el lavado de la ropa, donde se bañaban, y en fin, una descripción de lo que era la vida diaria en la zona que se ha venido transformando a pasos agigantados para darle paso a gran cantidad de urbanizaciones campestres, así como al establecimiento de centros comerciales.
María Alejandra Alzate se desempeñó como docente durante 20 años y está próxima a jubilarse, pero ha querido dejar un legado de un valor inapreciable a la comunidad, a la ciudad y todo indica que en uso de buen retiro, seguirá en su tarea de enriquecer la memoria histórica de un territorio como Cerritos que fue asiento de una de las más importantes comunidades indígenas como fue la de Pindaná de los Cerrillos y al mismo tiempo territorio apetecido por los conquistadores y descendientes que recibieron concesiones reales en la zona, tal como dejaron sentado en su momento los cronistas que acompañaron a Robledo en su proceso de conquista y sometimiento de estas comunidades quimbayas.
Quiero felicitar a María Alejandra por su extraordinario aporte que ha hecho al campo de la historia, porque como se lo manifesté en su momento, se trata de una historia viva, en la medida que es narrada por quienes la vivieron.

