Óscar Osorio Ospina
En 418 veredas de los 12 municipios de Risaralda sus habitantes no consumen agua potable, advirtió la Contraloría Departamental al tiempo que señaló que las pérdidas de los sistemas de acueducto de estas poblaciones son considerables y superan los $9.300 millones anuales.
Una dramática radiografía sobre la baja calidad del agua que consumen las poblaciones rurales en Risaralda presentó la Contraloría Departamental al formular un llamado para que se superen las brechas existentes en comparación con los sistemas de acueductos que abastecen los cascos urbanos.
Y, de paso, el ente de fiscalización advirtió que en los 12 municipios de Risaralda, excluidos Pereira y Dosquebradas, las pérdidas que reportan los acueductos son extremadamente cuantiosas.
De acuerdo con las cifras presentadas por el Contralor Departamental, Giovani Arias, en la audiencia de rendición de cuentas de su gestión, el año pasado se perdieron más de $9.300 millones en los sistemas de acueductos de los municipios. El Contralor intervino en el Centro de Eventos Coconí de La Virginia, ante un auditorio conformado por delegaciones de los 12 municipios que están bajo la vigilancia del ente fiscalizador: Apía, Balboa, Belén de Umbría, Guática, La Celia, La Virginia, Marsella, Mistrató, Pueblo Rico, Quinchía, Santa Rosa de Cabal y Santuario.
Arias, quien asumió el cargo el 1º de octubre del 2023 y finalizará su período el 31 del presente mes de diciembre, precisó que en el 2024 en este territorio se realizaron inversiones por $18.608 millones en agua potable y saneamiento básico, con un incremento de $1.293 millones con respecto del 2023, equivalente al 7.47%.
Sin agua potable
En la zona urbana de los 12 municipios, el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua (IRCA) mantiene niveles de riesgo bajo o no significativos, lo cual muestra un trabajo sostenido de los operadores y un buen comportamiento en la prestación del servicio.
Esto quiere decir que los acueductos urbanos cumplen con los estándares sanitarios y solo Balboa, Guática y Quinchía están en riesgo bajo, mientras que los nueve restantes figuran sin riesgo, señaló el Contralor Departamental. “Sin embargo, algunos municipios presentan variaciones en la calidad del agua que requieren seguimiento constante, pues los cambios en captación, tratamiento o condiciones operativas pueden alterar el IRCA. La vigilancia permanente, el monitoreo oportuno y las inversiones en infraestructura siguen siendo determinantes para evitar retrocesos”, precisó el funcionario.
El panorama en la zona rural es muy distinto. En los 12 municipios de Risaralda existen 454 acueductos comunitarios que abastecen 418 de las 545 veredas de los 12 municipios, lo que representa una cobertura del 76.7%. Pero en esas 418 veredas, sus 107.590 habitantes (según cifras del 2024) no tienen acceso a agua potable. “En la zona rural la calidad del agua para consumo humano en la mayoría de los sistemas rurales el riesgo es medio o alto, lo cual confirma la existencia de brechas históricas en infraestructura, tratamiento y operación”, aseguró el Contralor Giovani Arias.
De acuerdo con su informe, solo Belén de Umbría y Santa Rosa de Cabal están en riesgo medio, mientras que Apia, Balboa, Guática, La Celia, La Virginia, Marsella, Mistrató, Pueblo Rico, Quinchía y Santuario aparecen en riesgo alto.
Esta calificación en el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua obedece a la ausencia de tratamiento, sistemas obsoletos y baja capacidad operativa de los acueductos comunitarios, condiciones que elevan la probabilidad de enfermedades de origen hídrico y limitan el acceso a un servicio básico que es fundamental para la salud oral.
Ante este panorama, el Contralor Departamental aseguro que “el reto central es fortalecer de forma sostenida los acueductos rurales, con inversión pública, asistencia técnica y mayor articulación institucional, Mejorar la calidad del agua rural no solo es asunto sanitario, sino una condición esencial para la calidad de vida y el desarrollo del campo risaraldense”.
Graves pérdidas
A esto se suma otra situación bien preocupante: las crecientes pérdidas de los acueductos de estos 12 municipios, los cuales alcanzaron en el 2024 una producción de 15.572.590 metros cúbicos de agua potable, 1.401.208 metros cúbicos más que en el 2023.
Sin embargo, las pérdidas ascendieron a 7.476.152 metros cúbicos, 1.445.307 metros cúbicos más que en el 2023, lo que representó un deterioro económico de $9.349 millones de pesos, cifra que representa $1.140 millones más que en el año anterior.
En su informe de gestión, el Contralor Giovani Arias indicó que “los análisis muestran que varios municipios presentan niveles de pérdidas que afectan la sostenibilidad técnica y financiera del servicio de acueducto. En algunos casos las pérdidas superan los rangos aceptables, lo que implica mayores costos operativos para los prestadores y mejor eficiencia en el uso del recurso hídrico”.
Las causas más frecuentes de las pérdidas incluyen redes antiguas, conexiones fraudulentas y falta de medición en algunos sistemas, así como la ausencia de planes estructurados para la reducción de pérdidas limita la capacidad de los operadores para mejorar continuidad, calidad del servicio y recuperación de costos.
Indica el documento que las mayores pérdidas en La Virginia que pasó de 1.112.326 metros cúbicos en el 2023 a 2.070.045 en el 2024 a un costo de $4.106 millones. A este municipio le sigue Santa Rosa de Cabal con 2.190.991 metros cúbicos que valen $1.178 millones, Santuario con 862.362 metros cúbicos a un costo de $1.065 millones y Pueblo Rico con 527.806 por $647,6 millones.
En la orilla contraria, aparecen Apía y Guática como los municipios que disminuyeron significativamente sus pérdidas de agua.
“Reducir el Índice de Pérdidas de Agua es fundamental para mejorar la eficiencia de los acueductos y asegurar su sostenibilidad. La planificación técnica, la medición precisa y la inversión en renovación de redes, permitirán disminuir significativamente el problema garantizando un servicio más eficiencia y confiable para la comunidad”, precisó el Contralor Departamental.
¿Y las empresas qué?
Ante este panorama, el Contralor Giovani Arias lanzó un duro cuestionamiento a las empresas de servicios públicos de los municipios, las cuales calificó de ineficientes e inviables. Recordó que la mayoría de éstas manejan los servicios de acueducto y alcantarillado, aseo y recolección de basuras, pero por lo general las pérdidas de agua son demasiado altas frente a su producción y representan casi la mitad.
Así mismo, hizo un llamado a los alcaldes para cuidar las fuentes de abastecimiento de aguas, muchas de las cuales están siendo intervenidas por otras actividades, como en el caso de Guática donde una parcela porcícola estaba afectando seriamente el suministro de agua para el casco urbano.



