Oslo / Caracas. — La líder opositora venezolana María Corina Machado no pudo estar presente en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz 2025, pero su voz se hizo sentir en el ayuntamiento de Oslo a través de su hija, Ana Corina Sosa Machado, quien recibió el galardón en su nombre y leyó un discurso centrado en la defensa de la democracia y la libertad.
Al mismo tiempo, la propia Machado anunció que decidió poner fin a meses de clandestinidad y salir rumbo a Noruega, en un viaje que, según el Instituto Nobel, se realiza en “situación de peligro extremo”.
“Estaré en Oslo, estoy en mi camino (…) Estoy por abordar el avión ahora mismo”, dijo Machado en una breve conversación telefónica con miembros del Instituto y del Comité del Nobel, difundida por la organización.
Tras horas de incertidumbre sobre su paradero, el Instituto Nobel confirmó que la opositora se encuentra a salvo y que llegará a la capital noruega, aunque no alcanzará a participar de la ceremonia oficial ni de los eventos de este miércoles.
Un Nobel que mira a Venezuela y al mundo
En el acto, presidido por los reyes Harald y Sonja de Noruega y al que asistieron cuatro presidentes latinoamericanos, Ana Corina Sosa subió al escenario para recibir la medalla y el diploma en nombre de su madre.
En el discurso, la líder opositora subrayó —a través de las palabras de su hija— que el premio no solo pertenece a Venezuela:
“Este galardón es importante no solo para Venezuela, sino también para el mundo. Le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz”, afirmó.
Machado hizo énfasis en que la libertad no se obtiene de forma pasiva:
“Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad”, señaló, aludiendo al largo y difícil camino que, según ella, ha recorrido el pueblo venezolano.
La opositora también sostuvo que la lucha que encabeza trasciende las fronteras nacionales:
“Un pueblo que elige ser libre no solo se libera a sí mismo, sino que contribuye con toda la humanidad”, aseguró, antes de dedicar el premio “a los millones de venezolanos anónimos que arriesgaron sus hogares, sus familias y sus vidas por amor a la libertad”.
El Comité Nobel defiende una decisión polémica
La concesión del Nobel de la Paz a Machado ha generado debate internacional. En su intervención, el presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, reconoció que la decisión fue polémica, pero defendió que cumple plenamente con los criterios establecidos en el testamento de Alfred Nobel.
Frydnes destacó tres aspectos clave:
Unidad de la oposición: subrayó que la oposición venezolana —con Machado como figura central— ha logrado articular movimientos políticos, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos en torno a un objetivo común: restablecer la democracia en Venezuela.
Rechazo a la militarización: recordó que Machado se ha opuesto a la militarización de la sociedad venezolana y a la concentración de poder en estructuras castrenses.
Defensa de la fraternidad y la democracia: definió la democracia como “la forma más elevada de fraternidad y el camino más seguro hacia una paz duradera”, y elogió los “incansables esfuerzos” de la opositora para promover derechos y libertades y buscar una transición “justa y pacífica” hacia la democracia.
El presidente del Comité también se refirió a las acusaciones de que Machado promueve la violencia y respondió con una comparación contundente:
“No fue Nelson Mandela quien hizo violenta a Sudáfrica, sino la represión del régimen del apartheid (…). La violencia emana de los regímenes autoritarios cuando arremeten contra las demandas populares de cambio”, afirmó, incluyendo a Venezuela en esa reflexión.
De la clandestinidad a Oslo
La posible presencia de Machado en la ceremonia había despertado enorme expectativa. No se la veía en público desde el 9 de enero de 2025, cuando encabezó una manifestación en Caracas contra la juramentación de Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo.
A finales de 2024, la dirigente anunció que pasaría a la clandestinidad, en medio de una ola de represión tras las protestas por los controvertidos resultados de las elecciones presidenciales de 2024, que dejaron más de 2.000 detenidos, incluidos numerosos dirigentes opositores.
Machado se convirtió en la principal voz de la disidencia frente al gobierno de Maduro. En 2023 fue elegida candidata unitaria de la oposición, pero fue inhabilitada para participar en las presidenciales de julio de 2024. En su lugar respaldó al diplomático Edmundo González Urrutia, a quien la oposición reconoce como ganador de esos comicios, pese a que el Consejo Nacional Electoral proclamó la reelección de Maduro sin presentar actas completas.
En su llamada al Instituto Nobel, Machado prometió contar “lo que hemos pasado y tantas personas que han arriesgado su vida para que yo pueda llegar”.
Un acto cargado de símbolos venezolanos
La ceremonia en Oslo tuvo un marcado acento venezolano. El salón del ayuntamiento fue decorado con bromelias, plantas tropicales típicas de la selva amazónica, de la cual una parte se encuentra en territorio venezolano.
La música también estuvo a cargo de artistas del país caribeño: el cantante Danny Ocean interpretó una fusión de “Alma Llanera” y “Venezuela”, dos de las piezas más emblemáticas del cancionero nacional, mientras que la pianista Gabriela Montero ofreció una versión del himno nacional venezolano.
Ana Corina Sosa prometió que su madre regresará “pronto” a Venezuela, aunque esa posibilidad está rodeada de interrogantes.
Riesgo de arresto si regresa
El eventual retorno de Machado a Caracas está marcado por la amenaza de acciones judiciales. Semanas atrás, el fiscal general Tarek William Saab advirtió que, si la opositora abandonaba el país, sería considerada “fugitiva” y podría ser arrestada en caso de intentar regresar.
Desde 2014 pesa sobre ella una prohibición de salida de Venezuela, dictada por un tribunal a raíz de su presunta participación en hechos violentos durante una marcha opositora en Caracas, el 12 de febrero de ese año. Aunque nunca fue formalmente procesada, la medida se ha mantenido.
La salida del país fue mencionada con sorna por el poderoso dirigente oficialista y ministro del Interior, Diosdado Cabello, quien declaró: “La vamos a extrañar”.
Con el Nobel de la Paz en manos de su hija y la promesa de su llegada a Oslo en las próximas horas, María Corina Machado se consolida como un símbolo internacional de la oposición al régimen de Nicolás Maduro, mientras crecen las incógnitas sobre su futuro político y personal, y sobre el rumbo que tomará la crisis venezolana tras este histórico reconocimiento.



