Ciudades Vivas

Por Gilberto Trujillo

1.- Espurio, en resumen, significa: falso; y bien el editorialista del Diario del Otún así califica la tal Emergencia Económica decretada por este desgobierno; excelente escrito en el cual no solo se demuestran las falsas premisas de tal acto administrativo, sino el oportunismo para aprovechar la vacancia judicial e impedir el análisis de legalidad inmediato que le compete a la Corte Constitucional. 2.- Todos sabemos que esa patraña se caerá, pero, mientras tanto, aquellas normas expedidas al amparo de tal “legalidad pasajera” son de obligatorio cumplimiento 3.- Hombre, no nos metamos mentiras, este tal Petro tiene razón en muchas cosas, pero no solo se equivocó en la forma de hacer el “cambio” sino en sus asesores. La verdad de a puño es que no creía que fuera a salir elegido y no estaba preparado para gobernar; no tenía a su lado sino activistas y una jauría de hienas que iba tras el presupuesto; y eso es lo que ha pasado en estos tres años y medio. Desgraciadamente para nuestro País, este hombrecito tuvo en sus manos la manera de transformar las políticas de gobierno para bien de las clases menos favorecidas, pero todo se fue a la basura por sus adicciones y malas compañías. Así mismo, somos conscientes de que la “chequera” del presupuesto está a su favor y todo se hará para que Cepeda sea su sucesor. 4.- En una jugada política magistral, decretó un aumento del salario mínimo del 23%; todo un reto a los economistas tradicionales para ver el comportamiento de la inflación hacia el futuro: habrá que esperar, porque -en el fondo- las mismas muestran que con un aumento del 12.07% -en 2024- la última fue del 5.20%. En otras palabras, los ministros de Hacienda pasados van a quedar como unas chancletas si la constante se mantiene. Reitero, habrá que esperar. 5.- El ingrediente faltante es el político y, al respecto, es indudable que todo está montado para Cepeda. No sale en medios, no da declaraciones, no ataca a sus contrincantes ni define su plan de gobierno; silencio absoluto. Conclusión: ya tenemos nuevo presidente, así “El Tigre” gaste muchísimos millones en su campaña y el resto espere la reposición por votos, como Fajardo que, en 2022, recibió unos 2.700 millones y de eso vive; un oportunista. Gran negocio. “La suerte está echada” como dijo Julio César.

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