Por ÁLVARO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Un año de mayores polarizaciones en las que el Centro político, podrá sufrir.
O comunismo, o libertad (como prefieren llamarlo ahora) pellizcará el espectro banderizo con graves perjuicios para lo que llaman “ambiguos” (los que no están aquí o allá)
O, antes por el contrario, el resurgir de quienes no ven en los apartados, intereses distintos que a sus disputas ideologizadas.
El escenario no es el indicado por el cruce de falsas ideologías.
O de izquierdas cruzadas con detalles busca votos como las que se ven llegar desde sus matices (como de manera eufemística la rayan, para ponerle nombre de ‘cordero’)
A quienes el espejo les hace ver el mapa de sus intereses comunes pero que se apartan – todos – de manera radical de derechos colectivos concretos para pintar sus ideales. Nunca el credo que de manera ampulosa, los identifica.
Ni qué decir de la explosión extraña de candidatos, sacudidos – unos – por la desgracia de sus vanidades personales – y los más, en un ´olimpo´ como dioses pegados y plegados a rancias extirpes sin ideología. Candidatos, los más, de baratillo.
Colombia se quedó sin partidos ( no es sino ver lo que representan hoy el conservatismo o el liberalismo) metidos en reyertas propias, no las del pueblo, las que algún día defendieron sin menoscabo de los ´jefes´ regados a lo largo de la Patria)
La crisis institucional de los partidos. Los que nacen, crecen, se reproducen y ya no ‘mueren’ para cambiar de traje de luces, sino que estallan.
Para reivindicar otros colores y el empaquetamiento de ideales gastados con etiquetas rimbombantes. De mercancía o de supermercado electoral.
Esto es una ‘vaca electoral’. Un bazar donde todos creen tener derecho a toldo de pueblo para impulsar sus hegemonías, pero nunca las bases fundamentales de un Estado que reivindique causas colectivas. Que no divida por encima de la máquina o la aplanadora electoral, que los elige.
Colombia se desfigura y descontextualiza. ¿Hay desinstitucionalización?
El rostro de un país que va como un rompecabezas, requiere unidad.
Por encima de la crisis abrumadora de los partidos pero también de su dirigencia. Hay que elegir bien y eso pasa por tener criterio. Responsabilidad colectiva.

