De tajo el gobierno nacional por Decreto, rompe el principio de concertación. Los gremios ya se habían levantado de la mesa porque no había garantías en dicha negociación, ya lo venían venir. El gobierno haría lo que se le venga en gana y hasta los designados de las centrales de trabajadores quedaron asombrados ya que pedían un aumento salarial entre un 14 y 16 %, sin imaginarse que Petro saldría con la cifra del 23%. Incremento populista y antitécnico, sin piso económico que atenta contra el crecimiento económico y la viabilidad y sostenibilidad de las pymes, donde todavía no se entiende como Petro en su incoherencia mental, venía anunciando meses atrás que para garantizar la sostenibilidad, funcionamiento e inversión del Estado en el 2026, era necesario que el Congreso le aprobara la Ley del marco fiscal o reforma tributaria con el fin de garantizar la obtención de 16 billones de pesos para tapar dicho déficit lo cual terminó convirtiendo por medio de Decreto en emergencia económica donde en dicha exposición de motivos se proyectaba un salario inferior a un digito y a lo que inexplicablemente terminó aumentando el salario en un 23%, aumentando el hueco fiscal de manera desproporcionada de 16 a más de 20 billones. Lo anterior solo refleja una realidad, al gobierno Petro no le interesan los argumentos técnicos y los cálculos económicos, basándose solo en un cierre de brecha social que presenta la OIT, donde está claro que en dicha medida populista el objetivo es amarar cerca de tres millones de votos de cara a las elecciones del 2026, apuntándole a 11 millones de votos en segunda vuelta y donde la pregunta es, ¿la derecha y el centro que tienen? Y menos si se dividen. Indudablemente Petro saca sus ases bajo la manga en esta recta final, pero lo que no veníamos venir era que lo hiciese bajo el cinismo y el sacrificio de la economía nacional. Nadie se opone a un mejor ingreso para los de menor salario, sin embargo, esto no se hace a costa de sacrificar las pequeñas y medianas empresas y la clase media social. No se pueden tomar medidas a la ligera sin un piso y argumento económico, donde con la reforma laboral y el aumento salarial se pone en riesgo las micro y pequeñas empresas donde sus propietarios tendrán que tomar dos medias drásticas, despedir personal o trasladar dichos aumentos de costos al cliente final; De lo contrario podrían ser inviables y desaparecer. Lo cual se traducirá en aumento de la inflación, en el alza de muchos productos y servicios como el transporte público, restaurantes, alimentación, servicios de vigilancia, administración de conjuntos residenciales, colegios, mano de obra del sector agrícola y las tasas de interés y la vivienda Vis entre otras. También nos gustaría saber, ¿qué pasará con el presupuesto de alcaldías y gobernaciones que proyectaron menos de un 11% el salario en sus gastos de funcionamiento y pago de contratistas, estarán desfinanciadas?; indudablemente, esta medida irresponsable y desproporcionada que beneficia a una pequeña parte de la población, afectará a la mayoría de los colombianos y pone en riesgo la productividad y la construcción de tejido social, donde posiblemente podría haber una luz al final del túnel, la revisión de nulidad por parte del Consejo de Estado.
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