Este es el sentimiento de miles de afiliados a esta entidad promotora de salud, ya que muchos de ellos con enfermedades o afectaciones graves, no están recibiendo ni la atención ni los medicamentos requeridos para sus ‘males’.
Este es el caso de Francisco Uriel Bedoya Flórez, un risaraldense de 55 años de edad, padre, esposo y abuelo, a quien sistemáticamente se le ha venido negando el reemplazo de una bomba de infusión implantable.
En entrevista con el Diario del Otún, este hombre manifestó que “en este momento corre en riesgo mi vida ya que tengo un dispositivo implantado en el estómago, es un dispositivo electrónico que tiene un medicamento que se llama morfina y bupivicaina. Ese dispositivo caduca en 7 años y el mío en este momento ya caducó”.
Aunque desde hace meses, con el apoyo de su esposa Viviana Cardoso que es veedora en salud, lleva solicitando el cambio del dispositivo, hasta el momento la Nueva EPS no le ha cumplido y por eso teme por su vida.
Importante recalcar que ya se ha fallado una tutela en favor de Francisco, al igual que una orden de desacato contra dicha EPS, pero ni así se ha podido que la entidad mencionada cumpla.
“No me han cambiado la bomba, por eso puedo presentar una infección, tener un problema neuronal, puedo entrar una abstinencia fuerte. Además como no me han dado los medicamentos, presentó dolores demasiado fuertes que me pueden reducir a la cama. Eso no me deja ni dormir porque ya en una ocasión tuve un episodio de esos”, acotó Bedoya Flórez.
Constatemente Viviana se comunica con funcionarios de la Nueva EPS a nivel nacional, con el propósito de que se pueda hacer efectivo el reemplazo del dispositivo, sin embargo no ha tenido los resultados esperados, resaltando que en Risaralda no hay director regional de la dicha entidad, lo que dificulta aún más las cosas.
Francisco al igual que miles de usuarios de la Nueva EPS en el país, esperan que les cumplan con sus tratamientos, entrega de medicamentos, citas con especialistas, entre otros procedimientos, y así no tengan que fallecer esperando.
Destacado
Cerca de 400.000 usuarios de Nueva EPS, Asmet Salud y Pijao Salud están en riesgo debido a los incumplimientos de estas entidades. Los hospitales del departamento denuncian la falta de red para servicios de mediana y alta complejidad en los 14 municipios.
Una crisis que no cede
Las graves problemáticas del sistema de salud en Colombia, en la que la Nueva EPS juega un papel principal, ha llevado a manifestaciones de diferentes entidades. Por ejemplo, la Defensoría del Pueblo reiteró que todos los actores del sistema que hacen parte de la prestación de servicios deben garantizar redes de atención suficientes para todas las personas, en aplicación de los principios de universalidad y disponibilidad. Esta obligación cobija a EPS, IPS, ESE, gestores, operadores farmacéuticos, entre otras entidades prestadoras de servicios. Por ello ha solicitado al Ministerio de Salud y Protección Social, a la Superintendencia Nacional de Salud, entre otros entes, las siguientes acciones: Informar las rutas oficiales de contacto, por territorio, para la atención y gestión de casos de cada una de las EPS intervenidas.
También informar sobre las acciones, planes y medidas adoptadas en atención al informe defensorial ‘Medicamentos inaccesibles, derechos vulnerados’, en especial aquellas orientadas a garantizar el acceso completo, continuo y oportuno a medicamentos, servicios de salud y demás prestaciones requeridas por las personas afiliadas.
Igualmente, la Defensoría les solicita a las EPS intervenidas y a los gestores farmacéuticos que implementen e informen de manera inmediata los planes de contingencia disponibles para evitar la interrupción abrupta en la prestación de servicios y en la dispensación de medicamentos, evitando impactos irremediables para la salud de las personas.
Pie de foto: Francisco Bedoya espera que los incumplimientos sistemáticos de la Nueva EPS no lo lleven a la muerte, para poder disfrutar de su nieto, de sus hijos y esposa.



